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Cómo potenciar tu cerebro

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19 de febrero de 2020 a las 05:03

¿Sabias que las neuronas crecen a lo largo de toda la vida? ¿Y que gran parte de nuestra salud está en nuestras propias manos?

Nuestros cerebros, ese pequeño órgano que pesa aproximadamente 1,5 kilos y un 2,5% del peso de una persona, tiene más conexiones que la vía láctea y consume el 22% de nuestra energía.  El gran descubrimiento de los últimos tiempos es que nuestro cerebro tiene la capacidad de producir nuevas neuronas, durante todo el ciclo vital. Ese proceso por el cual las neuronas se regeneran -la neurogénesis- ya no es propiedad exclusiva de los inicios de la vida.  

Nuestro cerebro es maleable, flexible y con gran potencialidad.  Estos hallazgos,  tienen implicancias en la salud mental, física y hasta espiritual.  Con nuestros hábitos generamos o matamos nuestras neuronas, así como creamos, fortificamos o podamos los circuitos neuronales existentes.

Según el Dr. David Perlmutter podemos impulsar la neurogénesis.  Al hacerlo mejoramos la memoria, nuestra capacidad de aprendizaje y elevamos  nuestra capacidad cerebral.  Es un proceso controlado por el ADN, por un gen localizado en el cromosoma 11, que genera el BDNF.  Se trata del  factor neurotrófico derivado del cerebro, que además de ocuparse de la generación de nuevas células cerebrales, se ocupa de protegerlas y de favorecer las sinapsis – conexiones entre neuronas-. 

Lo cierto es que la gran mayoría de los factores que favorecen el BDNF depende de cada uno.  Si es tal cual, ¡está en nuestras manos! Esos factores tienen que ver con hábitos: el ejercicio, la dieta y el sueño.  Son hábitos a través de los cuales podemos cambiar hasta nuestros genes. 

Hacer ejercicio al menos 30 minutos diarios, como es sabido desde hace mucho tiempo, ayuda a un buen funcionamiento del corazón y sistema circulatorio. También previene enfermedades neurodegenerativas, aumenta la expectativa de vida, favorece el sueño, el sexo, el humor y la salud en general. Es un hecho y está probado: el ejercicio nos hace más sanos, más  inteligentes y longevos.  

La dieta, es el comodín de la salud.  Vinculada al segundo cerebro, es decir el sistema digestivo.  Encargado de regular músculos, células inmunológicas, hormonas, así como producir el 90% de la serotonina. La serotonina -sustancia química cerebral- es un neurotrasmisor que regula el estado de ánimo, la digestión y el apetito, así como se relaciona con la función sexual y el comportamiento social. 

Cada vez  adquiere más sentido el dicho “somos los que comemos”.  Afirma Perlmutter que la dieta que mantenemos  está implicada en nuestra optima salud y también en  disfuncionalidades.  Tales como  como el TDAH -déficit de atención e hiperactividad – el alzhéimer, la celiaquía, el autismo, las cefaleas, la depresión, epilepsia, el cáncer y otras tantas. Recomienda comer frutos secos, usar aceite de oliva, grasas saludables, cantidad de verduras, disminuir la ingesta de carbohidratos, aumentar los pescados grasos, el uso de probióticos y suplementos naturales que aseguren que tengamos los diversos indicadores de salud, en niveles del medio para arriba.   

Para beneficiar nuestros genes así como nuestra salud cerebral y general, necesitamos garantizar dormir al menos 7 u 8 horas de sueño seguidas, cada noche. Perlmutter menciona que “los exámenes tanto clínicos como de laboratorio demuestran que casi cualquier sistema del cuerpo se ve afectado por la calidad del sueño que recibe el cuerpo, sobre todo el cerebro. Entre los beneficios demostrados están que dormir determina cuánto comemos, cuán rápido va nuestro metabolismo, cuánto engordamos o adelgazamos, si podemos hacer frente a las infecciones, cuán creativos o sagaces somos, cómo manejamos el estrés, con qué rapidez somos capaces de procesar la información y hasta qué punto podemos organizarnos y almacenar recuerdos”.

La recomendación es además de cuidar las horas del sueño, respetar el ciclo circadiano y dormir de noche.  Establecer una rutina del sueño tal como hacemos con los niños, ir a dormir a la misma hora y tener hábitos repetidos cada noche.  Cenar unas 2 horas antes del horario de ir a la cama y antes de acostarnos tomar un tetempié como ser un pequeño puñado de frutos secos. Es importante evitar la cafeína y las pantallas, así como crear un clima adecuado para un descanso reparador. 

Meditar, rezar, acallar la mente, es otra de las recomendaciones. Es simple, sin embargo, requiere de voluntad y perseverancia. ¡Cada quien a su manera! Desde mi conocimiento no hay una forma única. Cursos, aplicaciones, lecturas y el sentido común nos ayudan a encontrar cual es la nuestra.  Con solo respirar, concentrarnos en nuestra respiración y dejar ir los pensamientos, ya lo estamos haciendo.  

¿Los beneficios? ¡Enormes! Directamente relacionados a la buena salud, la inteligencia y la felicidad. 

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