Seti I no tuvo la fama de su padre, Ramsés I –el faraón fundador de la dinastía XIX– ni de su hijo, Ramsés II –considerado el último gran faraón–; su momia o su efigie no son reconocidas como las de Tutankamón. No obstante, fue quien conquistó Palestina, Siria y Fenicia y, en reconocimiento eterno, su tumba es una de los más bellos tesoros encontrados en el Valle de los Reyes, cerca de la actual ciudad de Luxor.
Cómo salvar el pasado
Escáner, miles de fotografías y software se combinan para rescatar el patrimonio histórico del olvido




