10 de julio de 2026 17:15 hs

Nos sorprende enormemente la reacción de los legisladores del partido de gobierno ante la decisión de los partidos de la Coalición de no votar en general el Proyecto de Rendición de Cuentas. No sólo que se sorprendan de que la Coalición no vote sino por el tono de enojo y por la inmediata asignación de responsabilidades políticas con respecto al eventual fracaso de una serie de propuestas que incluye el articulado presentado. Vayamos por partes.

El Frente Amplio cada vez que fue oposición, antes de ganar por primera vez el gobierno y cuando le tocó volver a ser oposición en el período pasado, nunca votó, ni una sola vez, los sucesivos Presupuestos y Rendiciones de Cuentas de los diferentes gobiernos, independientemente de los contenidos que tuvieran.

Por lo tanto, desde ese punto de vista no debería llamarles la atención, porque en general los partidos que están en la oposición, lo están porque no comparten la orientación y el programa del gobierno de turno.

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Lo que hicimos desde la Coalición fue obviamente expresar con el anuncio del voto negativo que no compartimos la gestión desarrollada por el actual Gobierno en el último año. Además, tampoco compartimos los énfasis ni las definiciones propuestas por el Mensaje y Proyecto de Ley de Rendición de Cuentas.

El voto en general es, siempre, la señal que define el apoyo o no a la propuesta legislativa. Por lo tanto, lo lógico es expresar nuestro rechazo a una muy mala gestión de un Gobierno que no ha asumido los principales desafíos del país y no ha cumplido con buena parte de las promesas expresadas en la pasada campaña electoral.

Por otra parte, no les debería sorprender esta decisión, en la medida que es la propia ciudadanía la que expresa niveles muy elevados de desaprobación a la gestión de este Gobierno, por lo que nuestra postura coincide con la que ha expresado la ciudadanía y no sólo la que votó a los partidos de oposición, sino también a una parte de los que votaron al actual gobierno.

Sin embargo, como también deberían saber los legisladores del Frente Amplio es que en todo Proyecto de Ley de Rendición de Cuentas hay muchas disposiciones que los representantes de la oposición acompañan en la medida que suponen soluciones positivas para el país.

Así ha sido siempre. El voto en general expresa el posicionamiento político y el voto en particular se expresa en cada artículo en función del contenido concreto de ese texto.

Por lo tanto, no es correcto la implicación que, a coro, de manera destemplada y hasta nerviosa, han expresado en las redes y en los medios diferentes legisladores del Frente Amplio, acusándonos de no querer apoyar un conjunto de iniciativas que, estando incluidas en el proyecto de Rendición de Cuentas, podrán ser objeto de nuestra aprobación.

Las normas referidas a la unificación y aumento de las prestaciones sociales dirigidas a la infancia, obviamente cuentan con nuestra postura favorable; aunque requieren de la mantención de la condicionalidad, puesto que nos parece imprescindible que estas prestaciones se mantengan, como ha sido históricamente, condicionadas a la asistencia escolar y de la salud de los hijos.

Por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque la asistencia escolar es un paso imprescindible para que los niños y adolescentes puedan tener un futuro mejor y eliminar esta condicionalidad implica una grave señal de desvalorización de la educación como camino de ascenso social; y en segundo lugar porque un componente esencial de nuestra concepción de las políticas sociales es la idea de que un beneficio que se otorga a un ciudadano debe estar vinculado a una contrapartida de ese beneficiario vinculada a mejorar su capacidad de autogestión.

Del mismo modo, otro ejemplo de norma que está incluida en la propuesta de Rendición de Cuentas y que compartimos, es la descentralización del Instituto Nacional de Rehabilitación y su salida del Ministerio del Interior a efectos de que pueda cumplir su función de una manera más clara y definida.

Sin embargo, estas normas y otras, que seguramente están presentes en el actual proyecto, serán ciertamente acompañadas en la votación de dichos artículos, pero por sí solas no generan ni validan el respaldo al proyecto en general.

Se dirá que, si el Gobierno no logra mayorías para su votación en general, no se puede ingresar en la votación en particular y, por lo tanto, no se podrían aprobar estas disposiciones.

Pues bien, tampoco este argumento es de recibo. Si el partido de gobierno no alcanza la mayoría y no se aprueba la Rendición de Cuentas será el resultado de que no logró sumar otras voluntades en su propuesta, lo que no es por cierto responsabilidad ni culpa de la Coalición.

Pero, podría perfectamente acordar con los partidos de la Coalición un paquete de artículos que compartamos todos y presentarlos conjuntamente como un proyecto de ley especial que contaría con el voto de todo el sistema político.

Por lo tanto, no es tiempo de estridencias ni de acusaciones sin fundamento. Es tiempo de asumir con madurez que este Gobierno, que desde que empezó sabe que no tiene mayoría en una de las Cámaras, debe actuar en consonancia con esas limitaciones y buscar en la medida de sus posibilidades los acuerdos posibles. En eso consiste gobernar en democracia.

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