Cuando en 1984 se fundó la Base Científica Antártica Artigas, en la isla Rey Jorge, las comunicaciones se hacían por radio HF. Era esa forma de hablar típica de las películas viejas: había interferencia, uno decía todo el mensaje de una sola vez y terminaba diciendo “cambio”. El interlocutor, por su parte, entendía lo que podía y contestaba. Si se quería hablar con alguien en Montevideo, esa conexión debía ser conectada a su vez con un teléfono y con un operador que escuchaba la conversación. Así recuerda el alférez de navío Rafael Fraga del Instituto Antártico Uruguayo los primeros pasos de la comunicación de los uruguayos en la Antártida, una situación que no cambió hasta hace unos años.
Comunicados en el extremo más austral de Uruguay
La base científica ubicada en la Antártida cuenta tanto con telefonía fija como móvil, además de con internet y un canal de televisión por cable