A la hora de manejar sus ahorros el uruguayo sigue siendo el típico uruguayo: tradicionalista y conservador. La suba del salario real y el crecimiento económico del país de los últimos años no cambian el carácter del oriental cuando de invertir se trata. Las opciones más requeridas a la hora de poner a trabajar los ahorros siguen siendo la renta fija que ofrecen los bonos locales, instrumentos en Unidades Indexadas (UI), cuentas de ahorro, algo de bonos soberanos en dólares y siempre en plazos cortos. El uruguayo, que juega a la segura, también ha invertido en ladrillo para el mercado de alquiler y en la compra de ganados. Así, la ecuación de inversión del ciudadano resulta estándar.
Pablo Gaudio, gerente de Van Gogh, la banca preferencial del banco Santander, señaló que sus clientes, “tradicionalmente”, han elegido por invertir en cuentas de ahorro y depósitos a plazo, y en “otros productos sencillos como ser Letras del Tesoro en pesos y bonos soberanos en dólares”. “En estos últimos años en línea con ciertas medidas que se han comenzado a promover por parte del gobierno, y en función de los bajos niveles de tasas de interés y tipos de cambio experimentados, se ha presentado una mayor demanda de productos denominados en UI”, indicó a El Observador.
Ante la caída del dólar de los últimos años, agregó Sardáns, se han tratado de “popularizar las letras de regulación monetaria tanto en pesos como en UI”, pero la generalidad han sido los bonos y las letras. “Las colocaciones en bonos no debiesen ser más allá de 2017, dado que por la certeza de una próxima subida de tasas de Estados Unidos, todos los bonos superiores a esta fecha debieran seguir cayendo en cotización”, dijo. El hombre de FDI recalcó que son pocos los uruguayos que invierten en acciones y, los que lo hacen, “colocan solo hasta el 10% de su cartera”.
Desde el BBVA coincidieron en que en Uruguay enfrentan a un cliente conservador, “cortoplacista” y cuidadoso de sus finanzas. “Al uruguayo no le gusta colocar a muy largo plazo, más bien a mediano, como mucho a 10 años”. Además se suma “un momento complicado para las inversiones”, por el contexto regional y global, donde las tasas de interés están “muy deprimidas” en Estados Unidos. “Entonces, la rentabilidad en dólares es difícil de conseguir”, señaló una fuente del banco.
Agregó que a los clientes les recomiendan distintas opciones de inversión a la vez que le arman carteras para que busquen “el mejor rendimiento posible”; en este sentido, lo que “rinde más” como elección de inversión en un país como Uruguay “son los bonos uruguayos”. También, el cliente ha visto con “buenos ojos” la posibilidad de obtener “bonos soberanos de otros países”, los que “son muy pedidos”.
Competir con los bancos
En febrero de este año, el grupo colombiano Sura, con presencia en Colombia, Perú y Chile, lanzó una administradora de fondos de inversión con la que pretende manejar en un lustro una cartera de US$ 300 millones que se alimentará del dinero oriental, en abierta competencia con los bancos locales.
“El objetivo de nuestro producto es darle la posibilidad a nuestros clientes de acceder a instrumentos financieros que no siempre individualmente podrían acceder” dijo a El Observador, Marcelo Guerrero, gerente general de Ahorro Inversión Sura Afisa. Así, “dado el perfil del ahorrista uruguayo”, el grupo ofrece el Fondo de Inversión “Protección”, un portafolio constituido por inversiones en letras de regulación monetaria del BCU, tanto en pesos como en UI.
“Este tipo de producto dentro de sus grandes fortalezas permite mantener el poder de compra en el tiempo, contar con absoluta liquidez para el cliente y esta regulado por el BCU. Además es un producto totalmente inclusivo, pues no exige mínimos de ahorro y tampoco cláusulas de permanencia. Actualmente nuestro Fondo de Inversión ‘Protección’ administra más de US$ 3 millones en activos de más de 500 clientes”, explicó Guerrero.
La recurrente opción por el ladrillo
El uruguayo es “hiperconservador”, espetó Julio Villamide, operador inmobiliario y director de la revista Propiedades, para quien la idea de invertir en casas o apartamentos sigue siendo algo atractivo. Comentó que el ahorrista local se decanta entre una inversión a plazo fijo en el banco o en un apartamento. El inversor sofisticado, el que por ejemplo apuesta por las acciones, “forma parte de una elite” en el país.
“El termómetro que mide la inversión en ladrillo es el tamaño del mercado de alquiler. Por más de 100 años fue decreciendo, desde siglo XIX hasta 2004. A partir de ahí producto de la crisis de 2002, cuando los alquileres no se regularon, muchos empezaron a optar por las inversiones inmobiliarias. Y esto se ha mantenido”, indicó Villamide.
Tanto, continuó, que en los últimos años se movieron US$ 1.500 millones en viviendas para alquilar solo en el interior, e incluso en Montevideo “la inversión fue un poco más”. Es una tendencia que “afortunadamente” se mantiene, porque es la “única manera que a mediano y largo plazo los alquileres bajen de precio al haber más oferta”. “Entonces, habrá más inversores dispuestos a tener ahorro en ladrillos”, agregó.
El experto inmobiliario concluyó que la rentabilidad de esta opción es de 6% a 8% anual, además de brindar seguridad desde el punto de vista financiero. Sin embargo, aclaró, “no tiene liquidez”. Para “alguien que pueda necesitar el capital de forma imprevista no es aconsejable”.