Opinión > EDITORIAL

Condiciones de UPM2 para todo el mundo

La nueva planta, si se concreta su instalación, provocará grandes cambios en la economía del país 

Tiempo de lectura: -'

13 de septiembre de 2018 a las 05:04

La instalación de una tercera planta de producción de celulosa que estará en el centro del país es un hecho que cambiará el paisaje y modificará el PIB uruguayo. A nadie le queda la más mínima duda que el segundo desembarco de UPM, ahora con una planta a orillas del Río Negro, cambiará y dinamizará la vida de la región.
La compleja negociación por UPM2 tuvo muchas más exigencias por parte de los finlandeses y sin embargo se informó menos a ciudadanía. Ello genera el manto de sospecha de que el gobierno y el partido en el poder cedieron más de lo razonable a la poderosa compañía finlandesa en el afán de asegurarse la inversión.

No es sensato oponerse a la llegada de UPM2, máxime cuando UPM1 fue un éxito y la empresa finlandesa a cargo del proyecto tiene una muy buena reputación y capacidad de gestión. Pero este proceso debería servir  para mirarnos en el espejo de todo lo que el país debe generar (en lo fiscal, en lo laboral y en logístico) para que vengan inversiones. Son concesiones que no reciben los propios uruguayos que están aquí invirtiendo todo el año.


Uno de los temas que generó ruido es la inversión de US$ 800 millones por parte del Uruguay para construir un tren que conecte la segunda planta de UPM con el puerto de Montevideo. Ello implica la construcción de 273 kilómetros de vía férrea para unir Paso de los Toros y la capital. Por allí correrá el Ferrocarril Central. 

Pero el tema que realmente molesta es el régimen de zona franca necesaria para su instalación con la exoneración de impuestos implícita para que el negocio sea viable. Es algo que genera una inequidad demasiado grande con los emprendedores y productores uruguayos a quienes el altísimo costo del Estado y sus impuestos provoca situaciones de permanente ahogo financiero.

La mera instalación de UPM2 y todas las exigencias de los finlandeses para instalar en Uruguay una segunda planta revelan por consecuencia las enormes dificultades que los uruguayos tienen para generar ganancias con sus negocios y crecer. Las exigencias de UPM2 deberían sensibilizar a los gobernantes sobre esta situación y llamar la atención. Como bien escribió en El Observador Eduardo Blasina: bienvenidos los finlandeses, pero el gobierno debería tratar a los productores uruguayos igual que a ellos.

De no ser así, los uruguayos no tendrán más remedio que asumir como tristemente ciertas las declaraciones del exrefugiado sirio Maher Addis de que en Uruguay es imposible vivir y más difícil aún producir. Addis es uno de los jefes de familia que llegaron refugiados a Uruguay durante la gestión de José Mujica. Hoy prefirió volver a su tierra en guerra en lugar de vivir en un país en paz. Addis dijo: “Nos dijeron otra cosa. El pan muy caro. Muy. Y tú sabes a los árabes nos gusta mucho el pan para la comida. Allá para vivir bien hay que tener 50 dólares por día. Imposible. Eso acá es ser rico”, declaró a El País.

El alto costo de vida Uruguay, la saturación de impuestos, la cantidad de empleados públicos por habitantes, las trabas a la producción y a los emprendimientos son todas perlas de un collar que generan desazón y cansancio en la gente que quiere crecer en Uruguay. Verse en el espejo de las condiciones favorables otorgadas a UPM2 para su instalación devuelven una imagen poco favorable para Uruguay. Es una realidad que habría que cambiar urgentemente. 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...