12 de diciembre de 2012 12:00 hs

Corea del Norte lanzó hoy su cohete de largo alcance Unha-3, que aparentemente logró poner en órbita por primera vez en su historia un satélite de observación, entre un alto secretismo que progresivamente ha dado paso a celebraciones en Pyongyang.

El dispositivo norcoreano entró en órbita exactamente 9 minutos y 27 segundos tras su lanzamiento desde la base septentrional de Dongchang-ri, según la agencia estatal norcoreana KCNA, que calificó como "un éxito" la operación.

El satélite Kwangmyongsong-3 (Estrella brillante-3) circula alrededor de la órbita polar a entre 500 y 600 kilómetros de altitud aproximadamente y posee dispositivos de reconocimiento y comunicación para la observación de la tierra, indicó la KCNA.

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La agencia estatal de Corea del Norte calificó la operación como un "logro digno de orgullo" del Partido de los Trabajadores, brazo político del régimen comunista.

El aparente éxito en la aventura espacial de la hermética Corea del Norte fue recibido en su capital, Pyongyang, con celebraciones de los ciudadanos tras conocer la noticia, según la televisión KCTV.
Los medios estatales de este país, caracterizado por el extremo culto a la personalidad de sus dirigentes, destacaron que norcoreanos de a pie, entre lágrimas, recordaron con nostalgia a su "querido líder" Kim Jong-il, de cuya muerte se cumplirá un año el próximo lunes 17.

La KCNA afirmó que "los científicos y técnicos llevaron a cabo brillantemente la orden de Kim Jong-il de lanzar un satélite científico y tecnológico en 2012", un año de especial relevancia en Corea del Norte al marcar el centenario del nacimiento de su fundador, el "presidente eterno" Kim Il-sung.

Todas las operaciones relativas al cohete han estado envueltas en un alto secretismo en Corea del Norte, cuyos ciudadanos no han sabido que se ha producido el lanzamiento hasta más de una hora después.

Éste ha tomado, además, por sorpresa a los expertos extranjeros, que lo pronosticaban para finales de mes, después de que Pyongyang anunciara el lunes la ampliación del plazo previsto para la operación hasta el próximo día 29 a causa de un problema técnico.

En el lanzamiento de hoy, la primera de las tres fases del cohete cayó en el Mar Amarillo a unos 45 kilómetros al sur de la base, según los radares desplegados por Corea del Sur, mientras la segunda se precipitó en aguas cercanas a Filipinas, a unos 2.600 kilómetros de distancia del punto de partida.

De haber completado con éxito todas las fases, como aparentemente ha ocurrido, el cohete podría haber recorrido más de 10.000 kilómetros, según expertos surcoreanos.

Una provocación

El lanzamiento de un cohete de largo alcance por parte de Corea del Norte desató hoy duras críticas de la comunidad internacional, con sus vecinos Corea del Sur y Japón a la cabeza a la hora de pedir nuevas sanciones para el régimen comunista de Pyongyang.

El lanzamiento del cohete norcoreano Unha-3 fue tachado de "desafío" y "provocación" por Seúl y Tokio, que, como EEUU y sus aliados, creen que la operación escondió una prueba de tecnología de misiles.

Corea del Sur, al que el lanzamiento pilló en plena campaña a las elecciones presidenciales del día 19, tardó muy poco en condenar lo que consideró "una clara violación de las resoluciones 1718 y 1874 del Consejo de Seguridad de la ONU".

Ambas prohíben cualquier lanzamiento con tecnología de misiles balísticos a Pyongyang, que según los expertos habría utilizado para su lanzadera una versión mejorada del sistema de propulsión del misil de largo alcance norcoreano Taepodong-2.

"Corea del Norte deberá asumir su plena responsabilidad por esta violación", insistió Corea del Sur en un comunicado, en el que aseguró que trabajará de cerca con la comunidad internacional "para adoptar las contramedidas correspondientes".

Japón, por su parte, transmitió una protesta a Pyongyang a través de canales en Pekín, además de calificar el lanzamiento de "extremadamente lamentable e inaceptable" y abogar por nuevas sanciones de la ONU.

Para ello, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad, que se espera tenga lugar de forma extraordinaria este mismo miércoles.

Como Seúl, el Gobierno nipón aseguró que trabajará "al unísono" con Corea del Sur y EEUU en ese organismo para responder al lanzamiento del cohete, que sobrevoló la sureña región nipona de Okinawa, donde se habían desplegado varios sistemas antimisiles como medidas de precaución.

Sin embargo, las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército) niponas no llegaron a recibir la orden de destruir el cohete que se hubiera emitido en caso de haber supuesto una amenaza a su territorio.
La operación de hoy, que para Seúl "profundizará el aislamiento de Corea del Norte", suscitó incluso el rechazo de China, principal aliado y benefactor del régimen de Kim Jong-un, al que Pekín instó a respetar las resoluciones de la ONU.

El Gobierno chino, al mismo tiempo, pidió a todas las partes implicadas en la región mantener "la cabeza fría" para evitar una escalada de tensión en la península coreana y advirtió de que el Consejo de Seguridad debe reaccionar de forma "prudente y moderada" para mantener la paz y la estabilidad.

Para Estados Unidos, que el pasado abril suspendió un acuerdo de asistencia alimentaria a Corea del Norte por un fallido intento de lanzar un cohete similar al de hoy, esta última "grave provocación" de Pyongyang es una amenaza para la seguridad regional.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, Tommy Vietor, tildó de "irresponsable" al régimen de Kim Jong-un y apostó por enviarle "un mensaje claro" con las medidas apropiadas desde la comunidad internacional.

A las críticas se unió el secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki-moon, que deploró el "desafío" del país comunista y le pidió que se esfuerce por "construir confianza con sus vecinos mientras da pasos para mejorar la vida de su población".

La Unión Europea también advirtió de "posibles medidas restrictivas adicionales" para Corea del Norte por la operación, que la jefa de la diplomacia de los Veintisiete, Catherine Ashton, consideró un paso más de Pyongyang para adquirir tecnología de misiles balísticos.

El pasado abril, el Consejo de Seguridad de la ONU ya reforzó sus sanciones contra Corea del Norte con restricciones a tres empresas estatales, como respuesta al fallido lanzamiento efectuado entonces.

El régimen norcoreano asegura que este tipo de operaciones "pacíficas" son legítimas ya que buscan, según dice, desarrollar un programa espacial con supuestos fines científicos.

El de hoy es el segundo lanzamiento de un cohete Unha-3 bajo la era del joven Kim Jong-un, que se ha asentado en el poder a sus 28 o 29 años -según estimaciones- desde que la inesperada muerte en diciembre de 2011 de su padre, Kim Jong-il, le brindara el liderazgo absoluto del país.

El primer intento de lanzar el Unha-3 el pasado abril finalizó en un fracaso al caer el proyectil en pedazos al mar, y acarreó a Corea del Norte el endurecimiento de las sanciones que le impone la ONU por anteriores ensayos nucleares y de misiles.

Anteriormente, el país comunista realizó otros tres lanzamientos de proyectiles de largo alcance en 1998, 2006 y 2009, todos ellos bajo el mandato de Kim Jong-il.

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