20 de diciembre de 2014 19:19 hs

La situación de la economía rusa plantea un escenario de dificultad a la idea de ampliar los mercados a nivel global, que no son suficientes en un país muy atado a un Mercosur con el freno de mano puesto, aseguró a El Observador, Nicolás Albertoni, experto en comercio exterior y autor de un reciente informe titulado “El rumbo de América Latina tras la ola electoral: Reflexiones económicas y comerciales sobre el caso de Uruguay” para la Universidad de Georgetown, donde realiza su maestría.

Para Albertoni, licenciado en Negocios Internacionales e Integración por la Universidad Católica, Uruguay carece de un plan B para destinar a otro país –aunque algo puede desviarse a México– lo que coloca en Rusia, como los lácteos –el tercer destino de las exportaciones de este rubro– y la carne. “Si vemos lo que exportamos a Rusia, en su mayor parte commodities, no tenemos mucho margen de acción con otros mercados. Va a ser un desafío y una primera luz amarilla para el país sobre la importancia de diversificar mercados”, aseguró el autor de los libros “Entre el barrio y el Mundo. ¿Mercosur o el modelo chileno? (2011) e “Instrucciones para inventar la rueda. Qué tienen los países que progresan y cómo aplicarlo a Uruguay” (2014).

“Rusia es un elemento interesante. Es un país que es un jugador global y es interesante lo que le exportamos. Genera más diversificación, pero justo se trata de un país que tendrá una recesión clara. Y entonces, ?cuál es nuestro plan B? Porque así como el fútbol se basa en goles, el mundo se basa en acuerdos”, de los que Uruguay escasea, ahondó el analista.

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Si no se toma en cuenta las exportaciones a las zonas francas de Nueva Palmira y Fray Bentos, Rusia es el séptimo destino de los productos uruguayos fuera del país al representar el 3,2% de las exportaciones, según el instituto Uruguay XXI. En el acumulado enero-noviembre, Uruguay exportó US$ 277 millones a Rusia, un aumento de 7,7% en relación al mismo período de 2013.

El principal producto fue la carne bovina, con US$ 86,7 millones, seguido por la manteca (US$ 75,9 millones), los quesos (US$ 27,1 millones) y menudencias bovinas (US$ 20,1 millones). Rusia también compró cítricos por US$ 12,1 millones.

Así las cosas, con una economía local que crecerá menos en relación a años anteriores, “sorprende cómo Uruguay sigue esperando tanto del Mercosur”, un “tren que no tiene rumbo, pero tiene cada vez más pasajeros”. Albertoni señaló que ha escuchado buenas ideas desde el gobierno que asumirá en marzo acerca del bloque comercial, pero está por verse cuánto de esas intenciones se transformará en acciones. “Pasa además por ser más duro” y por tratar de negociar por fuera del Mercosur sin sufrir complicaciones. “No creo que se queden felices si negociamos con EEUU un TLC porque nunca va a ser bueno para el Mercosur actual”.

En el informe para la Universidad de Georgetown, en Washington, en el que repasa los principales logros de la región y Uruguay en los últimos años, y coloca al país como una de las economías más estables y en crecimiento, pero que a diferencia de otras naciones de similar potencial –como Chile, Costa Rica, Perú o Colombia–, sigue muy ligado política, comercial y económicamente con los más vulnerables de América Latina –como Argentina y Venezuela–. Estos dos, además de Brasil, que crece poco, forman parte del Mercosur. El reporte indica que en comercio exterior, Uruguay tiene “uno de los grandes debes” y que deberá afrontarlo a la brevedad.

“Uno observa también que nuestro mercado no puede depender de un Mercosur que es poco diversificado, a lo que se suma el momento de Rusia, que no es menor. Hoy Uruguay está entre las economías que más crecieron y entre las más confiables, pero también que más dependen de los más vulnerables. Es diferente a lo que sucede con Chile, Colombia y Perú”, explicó Albertoni.

Las exportaciones de Uruguay al Mercosur representan alrededor de 30%. En concreto, las colocaciones en Brasil, en especial plásticos, trigo y vehículos, significan el 18% –es el principal destino de las ventas uruguayas al exterior–, las de Venezuela 4,5% (productos lácteos y carne) y las de Argentina 4,3% (autopartes, papel y cartón, y vehículos), según el reporte de exportaciones de noviembre de Uruguay XXI.

“No hemos logrado diversificar nuestras exportaciones”, insiste Albertoni ante el dato de que hoy Uruguay exporta a más de 140 países, mucho más que hace una década. “El tema es quién exporta y en qué volumen a esos 140 mercados. No quiere decir que van a ser constantes. No hay que hablar de mercados sino de competitividad, hay que ver en cuántos mercados somos más competitivos que Perú y Chile. El importador compra donde es más barato y le terminan rindiendo los que tienen más acceso arancelario”, aseveró el experto en comercio exterior.

En ese sentido, el TTP (Trans-Pacific Partnership) que EEUU sugirió a Uruguay sumarse, es un asunto que debería atenderse. Quedarse solo con el Mercosur significaría darle la espalda al mundo. “El macroregionalismo (como el TTP) puede ser letal para las regiones pasivas como el Cono Sur. Porque si nos despertamos en 10 años, el mundo va a quedar sellado”.

“El tema es la apertura, que sea sólida, controlada, consciente, para dimanizar un mercado que está muy mal adaptado como es el Mercosur. El 2002 nos dio el alerta que un plan B no se encuentra en pocos meses”, concluyó Albertoni.

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