"Algunos unos profesores se lamentan de que el Quijote sea demasiado complejo para los alumnos. Hay cuentos, hay disgresiones, hay personajes complementarios o accesorios que rompen la lectura lineal de la trama y perturban la atención del lector joven y lo despistan del hilo principal de la historia”.
Estas palabras son del escritor español Arturo Pérez-Reverte, un cervantino convencido y un cultor de una literatura hispánica que abreva en el Siglo de Oro, sobre todo a través de su serie del capitán Alatriste.
Y se refieren a la edición de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha que se edita a partir de hoy para España (y que llegará a Uruguay sobre fin de año).
Se trata de una edición popular y escolar, a cargo de la editorial Santillana bajo la tutela de la Real Academia Española y con la adaptación de Pérez-Reverte.
En un video realizado por la editorial, Pérez-Reverte explica el método utilizado para esta versión, claramente más corta que la original. “Pusimos mucha atención en los puntos de sutura (entre lo que se quitó), para que el lector no se dé cuenta. Utilizamos mínimas reescrituras para hilar”, dice el adaptador, quien arguye que tampoco usan para esta versión notas al pie de página. “Como interrumpen la lectura, aquellas palabras cuyo significado no se da por contexto se han modificado”, agrega Pérez-Reverte.
La intención es que esta edición se convierta en una herramienta docente eficaz. “De esta forma un profesor puede ofrecer un territorio ameno, fértil, para trabajar en clase con sus alumnos”, concluye.
Esta edición, además, incluye ilustraciones de los dibujantes de época Arnal, Barranco, Brunete, Antonio e Isidro Carnicero, Castillo, Ferro y Jerónimo Gil, así como dibujos inéditos de Francisco de Goya.
Militante quijotesco
Desde hace varios años, Pérez-Reverte viene bregando desde los diferentes medios que publican su voz y su opinión (como su blog personal, Patente de Corso, o sus columnas en El País de España) sobre la necesidad de leer a Cervantes y específicamente el Quijote.
Por ejemplo, en junio del año pasado, escribió en su blog: “Nunca fue tan olvidado Cervantes, y nunca hizo tanta falta. Porque asómbrense: de los 14 países de habla hispana que puedo comprobar, solo en seis –Uruguay, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Perú y Puerto Rico– la lectura del Quijote es obligatoria en el colegio”.
Luego descargó toda su furia contra el sistema educativo de su país, al que ni siquiera califica de vergonzoso “sino de prevaricación que roza lo criminal”.
Pérez-Reverte recomendó la lectura de la obra más famosa de Cervantes “como prueba de que, hasta en la peor hora, cuando toda certidumbre se desmorona y el fracaso golpea, hay maneras de soportarlo casi todo”.
¿Será por todo esto que la elección de compilar un Quijote de lectura más fácil recayó sobre él?