Jorge Goulu junto a su esposa
Al dejar IBM, se topó con la posibilidad de desarrollarse profesionalmente en el país aprovechando la llegada de varias empresas argentinas. En febrero de 2021 se unió a Think-Thanks, firma especializada en acompañar a las empresas en la transformación digital, en la parte de desarrollo de negocios para Latinoamérica desde Uruguay. S u rol es comercial y es el responsable de relacionarse con las empresas de la región para ofrecerles las soluciones que tiene la empresa. “Somos una consultora de transformación, una agencia de marketing digital, una consultora de sostenibilidad y tenemos formas de agregar valor a cualquiera de las industrias de Latam”, donde la empresa tiene presencia en todos los países.
“En Think-Thanks estoy aprendiendo una barbaridad, ya el nombre te lo dice, ‘pensar y agradecer’. El principio de la empresa es que si vos dejás de aprender, no podés estar más en este negocio, porque estamos permanentemente aplicando nuevas cosas. El día que sabés todo, quedaste afuera”.
Para Goulu, Uruguay se está convirtiendo en un hub tecnológico, por las empresas que ya están establecidas y por las que vendrán. Aunque es un país chico, Goulu destaca “las posibilidades de desarrollar, probar y exportar cualquier tecnología con mucha facilidad”. “Es un lindo hub de exportación, con muchos beneficios impositivos. Las condiciones y las instituciones están dadas para que eso pase”.
A nivel personal, decidió quedarse en Uruguay porque su esposa es uruguaya y tiene hijas adolescentes que todavía están estudiando, mientras que sus hijos en Argentina son más grandes e independientes. “El cambio para mí fue espectacular, vivir en una ciudad como Montevideo con todas las ventajas que tiene y con la posibilidad de poder cruzar a Buenos Aires cada tanto, es una combinación ideal”, por eso está haciendo todo lo posible para que su vida sea en el país a largo plazo.
De Walmart a Ta-Ta
Christopher Jones vivió en varios países. Estuvo en Chile, Brasil, EEUU, India y Filipinas, además de en su natal Argentina. Desde hace cuatro años está radicado en Montevideo y la experiencia de vivir en Uruguay lo llevó a tomar la decisión de quedarse acá junto con su esposa y su hija. “Me veo jubilándome en Uruguay”, dice Jones, quien llegó al país para asumir el puesto de gerente general de Ta-Ta SA
Venía de una vasta carrera en la compañía de cadena de almacenes y retail Walmart, y conocía la firma Ta-Ta SA por haber trabajado para el grupo Tía en Argentina hace varios años, cuando recién salía de la facultad. “Conocía la filosofía e idiosincrasia de la familia, por lo tanto, para mí fue un placer volver a mis principios desde otro lugar”, dice el licenciado en Administración de Empresas, especializado en Marketing y Gestión.
La oportunidad y el desafío que le planteaba una posición de CEO en la multinacional lo impulsaron a cruzar el charco en 2017 y radicarse en la capital. “Soy nacido y criado en Córdoba, me agrada el ritmo y la amabilidad de la gente de Montevideo, me siento como en casa y por eso decidimos quedarnos”. Si bien cada país tiene sus características, dice que no le costó adaptarse y que de la cultura organizacional con la que se encontró lo que más rescata es “la amabilidad, la solidaridad y la buena gente”.
Como a todos, la pandemia le implicó readaptarse, sobre todo en un rubro como el de los supermercados, que nunca paró. “Se hizo un trabajo muy bueno en prevención y protocolos. Gran parte de la oficina pasó a teletrabajo de un día para el otro y los locales siguieron abiertos”, dice y adjudica el logro al esfuerzo de los más de 5.000 empleados que tiene la empresa en todo el país.
Christopher Jones junto a su familia
En plena pandemia también fue padre y eso implicó un reto extra a nivel familiar. “Mi esposa viajaba mucho por trabajo antes de la pandemia y ahora está trabajando mucho de forma remota. Emma tiene poco más de 1 año y a mí me han visto hasta dándole la mamadera en plena reunión. Supimos dividirnos el trabajo”, cuenta.
Jones resalta la libertad con la que se ha podido mover este último año y medio dentro de Uruguay, tanto en lo profesional, yendo de un departamento a otro para acercarse a los trabajadores para ver qué necesitaban y cómo los podían ayudar, como en lo personal, en cuanto a las actividades que le gusta hacer en su tiempo libre: la pesca y la aviación.
En cuanto al ecosistema empresarial, tiene una visión optimista a largo plazo. “Somos optimistas en nuestro modelo de negocio y en la propuesta de valor que estamos llevando a la población, que está trayendo sus réditos. Nuestros clientes, colaboradores y fundadores están contentos”, dice y señala que la empresa invertirá en Uruguay más de US$ 120 millones en los próximos cuatro años.
Sentando un precedente
Valeria Rodríguez Pardal trabaja hace 15 años en la multinacional Nestlé, pero su llegada a Uruguay presenta un hito en su carrera y en la filial local: en febrero de 2021 se convirtió en la primera mujer country manager de Nestlé Uruguay.
“Llegué al país de la mano de una oportunidad de desarrollo que responde a una decisión de impulsar el liderazgo femenino por parte de la compañía. Quiero destacar eso”, dice Pardal y pone como otros ejemplos de altos cargos ocupados por mujeres la gerencia financiera y de fábrica.
A lo largo de sus 15 años en la compañía, Pardal se desempeñó en diferentes posiciones en el área de Marketing y Ventas y su última posición en Argentina fue como directora ejecutiva del negocio del café. En noviembre de 2020 le propusieron asumir como la cabeza del equipo de Uruguay y en diciembre se mudó al país junto con su esposo y sus hijos de 3 y 5 años de edad.
Su especialización en el negocio del café era ideal para cubrir el puesto en Uruguay, ya que la compañía está comenzando a desarrollar la exportación de dicho producto en la filial local. “El grupo hizo una inversión acá hace dos años para construir una fábrica modelo de última tecnología para la producción de café para las marcas locales. En Uruguay hoy tenemos la única línea que puede abastecer a Starbucks para toda Latinoamérica. Y ese proyecto que arrancó siendo solo para Latam, hoy tiene la posibilidad de exportar a otros países de Europa y Asia”, dice Pardal, encargada de la apertura de nuevos mercados en el mundo.
Valeria Pardal y su esposo, Sebastián Stranieri
“El principal desafío que tengo ahora es hacer esta transición en el modelo de negocio de una Nestlé diseñada para abastecer al mercado local a una Nestlé que va a abastecer al mundo. Además de gestionar las marcas locales y de trabajar en el posicionamiento de la empresa para los consumidores uruguayos”, agrega.
Algo que notó al llegar es que el consumidor uruguayo está muy arraigado a las marcas tradicionales, como Vascolet, Bracafé, El Chaná y Copacabana. “En Nestlé Uruguay nacieron marcas icónicas y a pesar de ser una compañía multinacional con marcas globales, en Uruguay tuvo que respetar la localía. Eso es una diferencia y un valor”. Cuenta que sus hijos ya cambiaron el Nesquik por el Vascolet y que en el futuro ese producto pasará a ser algo que los lleve de nuevo a la infancia.
Mudarse en pandemia le implicó a la familia entender que no tendrían esa facilidad de otros tiempos de viajar entre Argentina y Uruguay, y desde que están aquí no han vuelto a ver a sus familiares de la otra orilla de forma presencial.
Para Pardal, mudarse a Montevideo fue “como una bocanada de aire fresco” y rescata la armonía y la apertura de la gente para ayudar. “Te lo digo también como mamá, como mujer que se está trasladando y que mueve a toda su familia, la importancia de que los hijos se puedan adaptar y que tengan amigos, que la adaptación sea rápida, porque una vez que ellos se adaptan es todo un alivio”. Con un esposo también CEO de una compañía en crecimiento, el trabajo es algo que los acompaña todo el tiempo, pero se hacen tiempo para dedicarle a sus hijos y aprovechan los espacios de naturaleza de la ciudad para hacer actividades al aire libre con ellos.
En cuanto al desarrollo empresarial, Pardal ve a Uruguay con un “potencial impresionante”, gracias a las condiciones del país, la estabilidad, el marco jurídico y político. “Logra reglas de juego claras que, sumadas a la política de atracción de inversiones, hace que se estén instalando empresas de gran porte y relevancia, sobre todo fintech —expresa—. Veo a Uruguay en un momento clave para pegar un salto de calidad, sumado al manejo ejemplar que ha tenido de la pandemia”.
Carrera en ascenso
Marzo, 2020. Una semana antes de que se desatara la emergencia sanitaria en el país, Benjamín Mountford llegaba a Uruguay junto con su esposa y sus hijas de 5 y 7 años para emprender una nueva aventura que estaría enmarcada en un contexto de pandemia global: asumir como gerente general de Fábrica Nacional de Cervezas (FNC).
Benjamín Mountford
Mountford trabaja hace 15 años para la compañía Anheuser-Busch InBev, de la que forma parte FNC. Allí fue ascendiendo y pasando por diversos puestos, como gerente de marca para Quilmes, Stella Artois y Andes, y director de Ventas, hasta que le ofrecieron el puesto más alto dentro de FNC en Uruguay.
“Para mí era una oportunidad de desarrollo profesional increíble, yo venía de una carrera de muchos años en Marketing, pasando por Paraguay, Colombia y Argentina, y en los últimos años estuve más enfocado al área de Ventas. Venirme a Uruguay a manejar un país era la chance de liderar un negocio con una visión más integral”, dice Mountford. A nivel personal, tanto a él como a su esposa les gustaba el país, tenían amigos acá y no dudaron “ni un segundo” en asumir el desafío.
Al llegar, pudo trabajar solo una semana de forma presencial con su equipo y luego pasaron a una modalidad de trabajo remoto. El foco del último año fue cuidar del personal, mantener el empleo y que la compañía siguiera produciendo al ritmo que venía, para mantener activa la cadena de valor.
Ahora, en un contexto casi de pospandemia, el foco de la empresa está en incorporar la tecnología para mejorar la experiencia de los consumidores, en hacer crecer el segmento de bebidas no alcohólicas y en ampliar las categorías.
“El desafío más grande que tenemos hoy las empresas locales es la competitividad. Con las devaluaciones en los países vecinos y con los costos que tenemos para producir, se da una pelea muy desigual, sobre todo cuando abran fronteras”, manifiesta. En su caso, la compañía tiene capacidad ociosa que podría ocupar en producir para exportar a otras regiones, pero también se hace difícil por los precios. Para trabajar el tema, la estrategia se basa en conversar con el gobierno para llegar a soluciones conjuntas.
“Tenemos que ver cómo mantener la operación funcionando más horas y para eso hay que empezar a ver las tendencias, qué productos no tenemos hoy en el mercado que podríamos tener para seguir produciendo y de alguna manera bajar esos costos fijos que son tan altos. Creo que la tecnología es un pilar clave para ayudarnos en ese sentido”, señala.
Para Mountford, Uruguay tiene una estabilidad institucional y reglas claras, que permiten generar esas charlas con las autoridades “y tener confianza independientemente del gobierno de turno”.
Se ve viviendo muchos años en el país, pero al trabajar para una compañía grande y dinámica, puede que le surjan nuevos desafíos en el futuro en otros destinos. “Pero si la compañía me necesita acá varios años más, me quedaría feliz, a mi familia le encanta”.
La adaptación a la nueva ciudad no fue un problema y la cercanía de Montevideo a Punta del Este fue un plus para el ejecutivo que, como cable a tierra, practica el surf.