4 de diciembre de 2020 12:00 hs

Está finalizando la mejor cosecha de cultivos de invierno, en algunos aspectos, de toda la historia uruguaya. Por primera vez el rendimiento promedio de trigo y cebada superaría los 4.000 kilos por hectárea. Será la mayor producción en cinco años, 16% mayor a la del año 2019 y suma cuatro años de aumento consecutivo, desde una muy mala cosecha en 2017.

Eso significa no solo alcanzar la mayor cosecha en cinco años, sino superar por mucha distancia los más altos rendimientos que se hayan alcanzado en el país y obtener el mayor saldo exportable en muchos años.

Además, significa un impulso de actividad que involucra a camioneros, centros de acopio, cooperativas, mecánicos y otros operarios que a toda velocidad están terminando la primera cosecha de la historia que permite facturar más de US$ 1.000 por hectárea de trigo o cebada. Porque además de un rendimiento excepcional, hay un precio excepcional.

Ambos cereales se pagan a más de US$ 200 por tonelada, un 30% por encima que los US$ 170 de un año atrás. Ambas cotizaciones están parejas con las de Chicago, donde se han movido en torno a US$ 210 por tonelada para el trigo de diciembre. De modo que los productores que logran 5.000 kilos por hectárea –algo que no es demasiado raro este año– superan los US$ 1.000 de facturación y pueden quedar con un margen que permite pagar la renta y retener un ahorro para dar el próximo paso: la siembra de cultivos de verano.

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El marco para el trigo es especialmente propicio. Las producciones de Argentina y Brasil han sido mediocres, Estados Unidos está en situación de sequía y también los países de la ex Unión Soviética tienen una oferta limitada. Si bien el stock mundial de trigo es abundante, mientras dura la pandemia la avidez de los compradores es alta y las reservas no están en manos de los principales países exportadores.

La situación de precios podría dispararse, pero Brasil que ya tiene una fuerte suba de precios en todos los alimentos –desde la carne, al arroz, los lácteos y también el trigo– ha decidido levantar el arancel externo del Mercosur y aceptar 750 mil toneladas de fuera del Mercosur sin cobro de aranceles.

La situación causó preocupación ante el dato de que Brasil puede abastecerse libremente del mundo entero. Sin embargo en diálogo con su par brasileña, Tereza Cristina Corrêa da Costa Dias, el ministro uruguayo Carlos María Uriarte planteó y quedó verbalmente coincidente  que el trigo libre de arancel abarcaría solamente ese volumen de cuota.

Elevado saldo exportable

Eduardo Díaz, presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País (CMPP), estimó que la producción uruguaya de trigo superará las 800 mil toneladas, con 217.000 hectáreas sembradas –por debajo de las 238.000 del año pasado–.

“Con base en los primeros rendimientos obtenidos, la producción se ubicará entre 850.000 y 890.000 toneladas. Con un consumo interno de 450.000 toneladas el saldo exportable será el mayor desde la cosecha 2015”, dijo.

A este nivel de precios y de rendimientos por hectárea el productor decidirá vender en vez de acumular stock. Una parte importante se exportará, no solo dentro del Mercosur, también fuera.

Las exportaciones están activas y eso generó una fuerte baja en las reservas de trigo precosecha. El stock en noviembre cayó en más de 100 mil toneladas respecto a octubre, lo que muestra la agilidad de negocios a estos precios.

La exportación del cereal puede generar un ingreso por exportaciones sin precedentes, de más de US$ 100 millones.

Con un rendimiento que puede promediar entre los 4.000 y 4.400 kilos por hectárea, la cosecha rondará entre las 850.000 y 1.000.000 de toneladas. Teniendo en cuenta un consumo de 450 mil toneladas, el saldo exportable rondará los US$ 100 millones o más.

Según Díaz, el volumen de trigo que Uruguay puede exportar podría abastecer principalmente al mercado brasileño. De hecho, ese fue uno de los temas considerados en la reunión entre el ministro Uriarte y su par en Brasil.

El alto rendimiento promedio incluye importantes diferencias en los resultados, según se hayan desarrollado los cultivos al norte o sur del Río Negro. En el norte hubo zonas donde el rendimiento se vio afectado por falta de agua. Por el lado opuesto, en el litoral sur las condiciones han sido óptimas en el llenado de granos.

Para trigo, al sur del Río Negro se ve muy buena calidad y rendimiento y se estima un rinde de 5.000 kg/ha. Al norte del Rio Negro este promedio ronda los 4.000 kg/ha. El rendimiento promedio nacional podría alcanzar el récord de 4.500 kg/ha, superando en un 23% el récord anterior de 3.667 kg/ha de 2018 y un 38% más que los 3.269 kg/ha de 2019.

“Este aumento de rendimientos tiene como factor principal la incidencia positiva del clima. Pero también se da por una mayor importancia o protagonismo de los cultivos de invierno en la rotación y por un cambio tecnológico y un mayor desarrollo de cultivares con productividades superiores”, explicó Matías Mailhos, presidente de Copagran.

La cebada también funcionó

La cosecha de cebada arrojó al sur del Río Negro rendimientos en el entorno de los 5.000 kg/ha y en algunos casos de 6.000 kg/ha. En el norte, el rendimiento está en el eje de los 4.000 kg/ha. Eso en un área a nivel nacional de 172.000 ha entre las malterías más 17.000 ha con destino forrajero, una mejora frente a las 152.000 sembradas en 2019, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA).

Jorge Andrés Rodríguez, presidente de la Asociación Rural de Soriano (ARS), dijo a Blasina y Asociados que “la cosecha está prácticamente finalizada y los rendimientos son excepcionales, van de 4.000 a 6.000 kg/ha según la lluvia recibida. En el caso de la cebada hay alguna chacra con problemas de calidad, pero no presenta una limitante de margen ya que los granos forrajeros valen mucho”.

En sus 170 mil hectáreas la cebada alcanzará una cosecha cercana a 800 mil toneladas.

En colza los rendimientos mejoran año a año y hay un mayor conocimiento del cultivo, con una siembra récord de 120.000 has. Este año los rendimientos no fueron tan excepcionales como en cereales. La variabilidad de situaciones por sequía y heladas lleva a que en términos generales al norte del Río Negro promediaron los 1.500 kg/ha mientras que al sur se ubicaron entre 1.800 a 2.000 kilos por hectárea, aunque en algunas chacras hubo picos de producción de 2.600 kilos por ha y otras chacras que no llegaron a los 1.000 kilos. Es un crecimiento y resultado similar el de la carinata, una variante de la colza.

Este resultado de buen rinde y buen precio podría impulsar a que el área sembrada en el próximo otoño aumente y se tienda a un mayor equilibrio entre la agricultura de invierno y la de verano.

En el sur, Colonia, San José y Canelones, la situación es angustiosa, las últimas lluvias no llegaron y la incertidumbre para sembrar el cultivo de verano persiste. Pero para el 80% a 90% restante lo que cuenta es el festejo por el buen resultado obtenido y la esperanza inevitable de toda siembra. Para el país, se dio un impulso a las exportaciones más que oportuno.

Una mirada a la región

  • En Argentina, la sequía causó graves pérdidas a lo que parecía sería una cosecha récord. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires recortó su estimación de producción a 16,7 millones de toneladas, una caída de 14% frente al ciclo anterior. Hasta setiembre la proyección estaba por encima de 20 millones.

  • En Brasil, se registra gran variabilidad en Rio Grande del Sur, el segundo principal estado productor, con cultivos afectados por heladas y falta de lluvias. Aun así, su producción será de 6,4 millones de toneladas esperadas, superior a la muy baja del año pasado de 5,15 millones de toneladas, según la Compañía Nacional de Abastecimiento.

Producción: Eduardo Blasina y Cecilia Pattarino

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