8 de mayo de 2012 22:45 hs

En el primer piso del Centro Hospitalario Pereira Rossell, junto al sector de maternidad, están instaladas desde fines de 2009 las denominadas “salas de nacer”. Se trata de ocho espacios individuales equipados con el fin de que las embarazadas tengan un parto más humanizado, ya que permiten llevarlo a cabo dentro de la misma habitación donde está internada la mujer desde su ingreso. Pero, por una disputa salarial en la contratación de funcionarios, esas salas están cerradas desde hace tres años.

En enero de 2009, la entonces directora del hospital de la Mujer, Ima León, anunciaba la instalación de las salas para evitar momentos de tensión en el traslado de la parturienta a un block quirúrgico y luego a otra sala, y darle la posibilidad de que estuviera acompañada por el padre del bebé o por un familiar. Así, la técnica de parto humanizado que se aplica en Uruguay en el ámbito privado, dejaría de ser algo impensado en el sector público.

Sin embargo, a la fecha esta práctica sigue siendo para unos pocos que pueden pagarla en instituciones como el hospital Británico y el Círculo Católico de Obreros del Uruguay, porque los enfermeros que trabajarán en las salas quieren cobrar un incentivo como sus colegas del block quirúrgico.

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La semana pasada, en el XVI Congreso Uruguayo de Ginecología y Obstetricia, entre los aspectos que no estaban bien en la materia se señaló la inactividad en estas salas.

La gerenta general de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Alicia Ferreira, explicó a El Observador que aún no están operativas porque “está para implementarse la equiparación salarial del personal de enfermería, que aún no se pudo concretar, pero pensamos implementarlo este año definitivamente”, aclaró.

Por su parte, la presidenta de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), Beatriz Fajián, dijo a El Observador que los enfermeros no quieren trabajar en estas salas especiales si no se les paga el incentivo de block quirúrgico.

“Argumentan que van a tener que trabajar como en una sala de parto, algo que es cierto”, dijo la sindicalista. Los enfermeros perciben un sueldo nominal de aproximadamente $ 15 mil, pero quienes trabajan en block quirúrgico cobran además una partida extra de unos $4.000. “Este tema lo venimos negociando desde hace años. Lo que pasa es que ASSE nos dice que no hay dinero, lo planteó en las distintas rendiciones de cuentas, en la ley de Presupuesto, pero si el Estado no les da el dinero para eso es imposible que se pueda abrir”, sostuvo Fajián.

La dirigente del gremio de la salud aclaró que ASSE “está de acuerdo” con el planteo de los funcionarios, “lo que pasa es que no ha conseguido que el Ministerio de Economía lo financie”.

Ferreira precisó que el proyecto extiende “el block quirúrgico y el block de parto a una nueva modalidad de atención del parto, que es integrada”. Desde que la embarazada se interna hasta que tiene al bebé la atiende el mismo personal.

Un neonatólogo del Pereira Rossell, quien prefirió mantenerse en el anonimato, contó a El Observador que el espacio sin estrenar era una sala que tenía espacio para dos y luego transformó cada uno en habitaciones para una paciente. “Están todas pintaditas las salas y con instalación eléctrica, e incluso se compraron camas especiales, pero aún no están colocadas”, relató el médico.

La antigua sala de preparto del Pereira fue lo que se transformó en las salas de nacer. Otra sala de puérpera se transformó en sala de preparto y de ahí se lleva a las parturientas al block quirúrgico.

En el centro hospitalario, el CTI neonatal está en la planta baja y la sala de partos en el último piso, mientras que las nuevas salas están en el primer piso.

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