—Estas muelitas están feas, che. ¿Te han dolido? —la luz de la linterna le ilumina la lengua y atrás, hasta la gargantilla.
—A veces —se limita a contestar Zoe, con la poca movilidad que le queda mientras la revisan.
—No hoy, pero hay que sacarlas.
Las muelas de Zoe ya están en proceso infeccioso, comenta la odontóloga a El Observador mientras le aplica el sellado a la niña en aquellas permanentes que todavía están a salvo. Tiene siete años y, por suerte, se trata de muelas que igual tenían que caer.
—¿Has ido al dentista antes?
—Varias veces, pero me dijeron que no había solución para mis muelas— responde la niña, resignada.
—Y sí, hay que sacarlas.
Lo que viene sucediendo en la escuela 175 de Barros Blancos es lo que la Intendencia de Canelones definió como un plan piloto de salud bucal que tiene el objetivo de llegar a 27 mil niños a fines de 2027. Ese fue el último registro al que llegaron en un plan anterior, previo a la pandemia de covid-19.
La diferencia con aquel, sin embargo, es que además de la atención primaria —revisión, sellado de las muelas sanas, flúor, caries pequeñas— un móvil dentro del patio de la escuela espera por aquellos casos más complicados, donde se hacen extracciones de muelas o reparación de caries grandes.
El diferencial de este plan con respecto al del pasado, agrega Delgado, es que se anima a los adultos referentes a aprovechar para atenderse. Cuando acompañan al niño que requiere anestesia, también se atienden ellos. Así pasó con la abuela de un niño al que acaban de sacarle una muela.
Él ya tiene 11 años y está en sexto de escuela. Está nervioso: sus manitos le tiemblan un poco. Sin embargo, ante la pregunta de El Observador, se niega a reconocerlo. Espera, ahora, a que le hagan la extracción a su abuela, que está recostada en la camilla dentro del móvil.
El proceso, entonces, es el siguiente: uno a uno, los niños de segundo y de sexto de escuela van pasando al salón de clases donde esperan dos odontólogas, frente a las camillas improvisadas arriba de las mesas. Si todo está bien, un sellado de muelas permanentes y afuera. Si hay caries pequeñas, se tratan en el momento ahí mismo, con las herramientas de mano. Si hay caries más grandes, o infecciones, o muelas que ya no tienen solución, los niños se van con un papel que tiene que volver firmado por su referente y, de ahí, al móvil que espera en el patio.
Desde que empezó el plan en esta primera escuela, 54 niños se fueron con el alta odontológica, y otros 25 requirieron derivaciones al móvil instalado en la escuela por caries complejas o extracciones. Ocho niños recibieron la negativa de sus padres para ser atendidos.
El primer paso será completar las ocho escuelas del municipio de Barros Blancos, siempre en ese orden: niños de segundo y de sexto, de modo que los odontólogos de la intendencia se aseguren de que ya están la mayoría de los dientes definitivos.
Una vez atendidos los primeros 27 mil niños, el plan de la dirección de Salud de la Intendencia de Canelones es ir por los el 100% de los 32 municipios del departamento, independientemente del nivel socioeconómico, si es rural o si es urbano.
Plan bucal de María Auxiliadora: “La idea es no pisarse”
Lo más llamativo del plan Dibujando Sonrisas de la Intendencia de Canelones es que ya existe un plan nacional de salud bucal y que el año pasado cumplió 20 años de ejecución. Sin embargo, cuando se le pregunta a Delgado por qué no se aplica el plan de ASSE o cuál es la diferencia con el plan que inauguró la esposa del presidente Tabaré Vázquez, María Auxiliadora Delgado, la directora de salud departamental no sabe qué responder.
—No sé, acá nosotros estamos con este plan. El de María Auxiliadora creo que va por otro lado —comenta la directora de Salud de Canelones, con evidente falta de mayor información.
Del otro lado, sucede lo mismo. Delgado dice que la semana pasada la llamaron de ASSE para interiorizarse sobre lo que se estaba haciendo en Canelones, y quedaron en una reunión para la próxima semana con el fin de coordinar y, justamente, no repetir esfuerzos en un programa cuya esencia es la misma: que todos los niños de escuelas públicas tengan acceso a atención odontológica.
—Creo que el plan de María Auxiliadora pone el foco en las escuelas Aprender, nosotros queremos ir a todos los centros. No lo hacemos por quintil —insiste la directora de salud de Canelones en conversación con El Observador.
Lo mismo responden de la dirección de Salud Bucal de ASSE, ante la consulta de El Observador. A diferencia del plan de Canelones, que busca llegar a todo el departamento, el plan nacional de salud bucal, no tiene por objetivo "llegar de forma masiva a todas las escuelas por igual, sino concentrar los recursos allí donde la vulnerabilidad socioeconómica y las barreras geográficas sean mayores, por eso, se prioriza fuertemente las escuelas rurales y los centros educativos urbanos de contextos más vulnerables (escuelas de quintil 1 y 2)", explicaron desde la dirección del programa a través de una respuesta por escrito. "Para una familia rural, consultar al odontólogo muchas veces implica trasladarse varios kilómetros. Al trasladar el programa con unidades móviles directamente a la escuela, se elimina la barrera de la distancia, garantizando que el derecho a la salud llegue al territorio, sin importar qué tan alejado esté", agregaron.
En Canelones, el plan nacional de ASSE llegó en 2025 a mas de 35 escuelas, por lo que desde el programa consideran que "sumar socios estratégicos locales siempre es motivo de celebración". De ese modo, a nivel oficial remarcan que "existe articulación" entre los dos programas, al igual que sucede con Montevideo y "algunas intendencias del interior".
Antes, dice Aracelis Delgado, la Intendencia de Canelones iba a los centros educativos a los que no llegaba el plan nacional de ASSE. Con la llegada de la pandemia, las visitas del programa departamental en las escuelas quedaron en suspenso. Solo se mantuvieron en la escuela Aeroparque, de manera continua hasta hoy, con un odontólogo de la dirección departamental de la intendencia que visita a los niños una vez por semana.
—Uno nota la diferencia cuando el plan se queda, se nota que el sellante que se le puso en su momento se mantuvo los cuatro años siguientes, y las bocas están en mejores condiciones —comenta a El Observador el odontólogo que trabaja en esa escuela y que ahora estaba colaborando en el plan piloto que acaba de comenzar en Barros Blancos.
La constancia de mantener la política en el tiempo, insiste, ha demostrado buenos resultados. Los sellantes se mantienen, la salud bucal de esos niños mejora, las prácticas de higiene se instalan como hábitos.
Mientras Zoe mueve sus piernas que cuelgan de la mesa y se entrega a las manos de la odontóloga, que le coloca unos algodones para terminar de aplicarle el sellado, en la otra mesa, del otro lado de la sala, está Duglas, que también tiene siete, que también tiene caries y que también tendrá que volver con el papel firmado por sus padres para reparación de caries grandes en el móvil odontológico instalado en el patio.
—¿Habías ido antes al dentista?
—Fui el viernes —responde, antes de abrir la boca y entregarse a la revisión de la odontóloga.
Las mesitas de las dos odontólogas que están atendiendo en el salón tienen apenas lo indispensable: aplican la técnica PRAT, un método mínimamente invasivo que implica la eliminación de caries usando herramientas manuales, sin torno, sin anestesia, y el sellado con ionómero de vidrio tipo IV, que puede aplicarse incluso sin la boca seca, sin eyector. Dos mesas de escuela juntas, una colchoneta de gimnasia encima, y los niños se van con el alta odontológica.
Lo que ven: caries, muelas perdidas
Una de las odontólogas que llegó a la escuela 175 pensó, antes de pensar en trabajar en este piloto, que la cosa iba a ser peor. Antes había atendido en un móvil odontológico instalado en el centro cívico y veía que los dientes de los niños estaban en situaciones complejas. Sin embargo, en la escuela vio que no todo era generalizado, que las bocas de los niños estaban mucho más sanas.
Sin embargo, sus colegas la matizan. Aunque todavía no hay datos sistematizados, los otros dos odontólogos presentes remarcan que el contexto en el que está inserta la escuela influye en lo que se encuentran cuando abren las bocas. En los niños de primero, por ejemplo, notaron más patologías que en los niños de sexto, y en muchos de los casos es la primera vez que los ve un dentista, o la primera vez que reciben un tratamiento. Ya en sexto, con los dientes definitivos asentados, algunos de estos problemas quedan por el camino.
La evidencia en Uruguay muestra una disminución sostenida de la caries en niños de 12 años desde la década de 1990, atribuida a medidas como la fluoración de la sal de mesa, el uso masivo de pastas dentales con flúor y, desde 2005, la implementación del Programa de Salud Bucal Escolar. Sin embargo, la enfermedad sigue concentrándose con mayor severidad en los sectores socioeconómicos más vulnerables. Aunque a nivel nacional no existen estudios específicos que midan el impacto del programa escolar de María Auxiliadora, ASSE y la Dirección de Salud Bucal trabajan en un nuevo módulo odontológico para la historia clínica electrónica que permitirá generar indicadores y evaluar las intervenciones. Además, está en marcha el Relevamiento Nacional de Salud Bucal 2025, impulsado por la Facultad de Odontología con apoyo del MSP y ASSE, para actualizar el diagnóstico sobre la salud bucal de la población. El plan de María Auxiliadora Delgado tiene un crédito disponible de $ 10 millones, un monto que se ha mantenido a lo largo del tiempo.
Desde el programa ASSE señalaron a El Observador que entre los principales desafíos figuran la persistencia de la caries dental, especialmente en los sectores más vulnerables, las dificultades para sostener hábitos de higiene y reducir el consumo de azúcares, así como garantizar la continuidad de la atención más allá del calendario escolar. Además, se considera clave fortalecer la evaluación permanente del programa mediante indicadores y datos actualizados que permitan medir su impacto y orientar las políticas y recursos.
Delgado y Vázquez impulsaron el plan sde salud bucal
El plan de María Auxiliadora, ¿“debilitado”?
El plan nacional María Auxiliadora atraviesa además una controversia interna. En noviembre de 2025, El País informó sobre una carta firmada por 69 de los 72 odontólogos que integraban el programa, en la que expresaban preocupación por su futuro y respaldaban a Laura Miller, histórica coordinadora de la iniciativa. Meses después, una nueva carta suscrita por trabajadores y usuarios, también difundida por ese medio, advirtió sobre un posible debilitamiento del plan y cuestionó la eventual sustitución de la atención en las escuelas por consultas en policlínicas. Los firmantes sostienen que ese cambio podría generar dificultades de acceso para algunos niños y familias.
La respuesta oficial, sin embargo, lo niega. "No se ha retirado a ningún profesional ni se ha quitado atención de los centros escolares. Durante todo el año lectivo, de marzo a diciembre, el personal del programa está y seguirá estando presente dentro de las escuelas atendiendo, tal como prevé el modelo original. Esta dinámica mencionada por los trabajadores, ya estaba instalada cuando iniciamos nuestra gestión. No se trata de un traslado de servicios, sino de una organización del trabajo que responde al calendario escolar. Cuando las escuelas cierran por el receso de verano —salvo en los centros con Verano Educativo—, algunos profesionales refuerzan la atención en las unidades asistenciales de ASSE. Esta forma de trabajo la mantuvimos para garantizar que el recurso humano de salud siga activo y al servicio de la población mientras las aulas están cerradas", expresaron en el mensaje escrito enviado a El Observador.
La información oficial del Programa de Salud Bucal Escolar María Auxiliadora Delgado remarca que el plan fue fortalecido en 2025, que atendió a 24.300 niños, unos 3 mil más que el año anterior, que se visitaron 718 escuelas de todo el país, de las cuales 564 fueron rurales y 154 fueron urbanas.
"Hablar de desmantelamiento es desconocer la realidad de los datos y el despliegue actual del programa en el territorio. El programa se ha fortalecido y expandido. Los números hablan por sí solos: en 2023 se visitaron 644 escuelas, en 2024 subimos a 714 y cerramos el 2025 alcanzando las 718 escuelas visitadas. Los números muestran un crecimiento constante: en 2023 atendimos a 22.044 niños, en 2024 a 21.055 niños y en 2025 alcanzamos los 24.300 niños/as atendidos. Lejos de recortar, lo que hicimos fue optimizar recursos estratégicos. Desde que asumimos la gestión no se han hecho cambios que afecten la capacidad operativa del programa mas allá de lo que ya hemos contado anteriormente. Existe una confusión entre ordenamiento con desmantelamiento. Nuestra visión busca superar el modelo de 'programa aislado'", retruca la dirección del programa en su respuesta.
Mientras tanto, en Canelones
El plan piloto Dibujando Sonrisas avanzará en los próximos días a otra escuela de Los Aromos, en el mismo municipio, y volverá a abrir las bocas de los niños, de segundo y sexto año de escuela.
Como tendrá que volver a hacer Zoe, después de traer un permiso firmado por su referente familiar que le habilite a los dentistas a darle anestesia, además de que tendrá que volver acompañada de esa persona.
—Si no te dejan, tienen que poner en el papel que no —le explica la dentista a Zoe.
—Pero que pongan que sí —la alienta la directora de Salud de la Intendencia de Canelones, Aracelis Delgado, que también está en el salón.
—Y si no, ¡pongo yo que sí! —responde entusiasmada la niña, que, aunque estaba nerviosa, nunca dejó de tener una sonrisa de labios apretados.