8 de julio de 2014 21:49 hs

Argentina está en la final. Como hace 24 años. Y otra vez de la mano de su arquero vistiéndose de héroe. Las señales estaban por todos lados, tanto que lo fueron llevando a lo largo de estas casi cuatro semanas de Mundial. Fue algo más que la suerte de tener la mejor serie y los mejores cruces, algo más que tener al mejor jugador del planeta, si bien esta tarde apareció poquito.

Hay algo en este Argentina. Todo le cuesta, todo lo hace sufrir. Así sea Irán o la Holanda de Robben. Se le corta la respiración varias veces, como aquella salvada de Mascherano cuando el del Bayern lo tenía en sus manos, como lo había sido el palo ante Suiza o la salcvada de Garay ante Bélgica.

Pero Argentina sigue. Siguió ante Suiza, cuando en el minuto 117 del alargue se inspiró Messi. O Ante Bélgica, cuando por fin Messi pudo jugar. Y ahora ante Holanda, cuando fue un poquito menos mediocre que su rival y durante al menos 60 minutos hizo el gasto.

Más noticias
Es que el partido fue un ajedrez táctico como pocos en este Mundial. Porque ninguno cedió ni una pizca de espacio, sabiendo que un metro libre para Messi o Robben pueden definir el partido. Holanda espero con línea de 5, que de a ratos fue hasta línea de 6 si Wijnaldum o De Jong se retrasaban cuando Argentina arrancaba con pelota. Y Argentina no largó casi nunca a Rojo y Zabaleta, y además hizo retroceder a Mascherano en varios momentos en la defensa, hasta defender con 5.

Los de Sabella apenas pudieron llegar cuando Messi o Lavezzi se salieron del esquema: el primero pensando más rápido que el resto y encarando a los defensas, el segundo picando al vacío para algún pase al vació de Enzo Pérez o Mascherano. Pero Messi siempre encontró alguna pierna extra que le cerrar el camino. Y Lavezzi no pudo ganar la posición en las dos o tres veces que corrió hasta el fondo.

Holanda probó algo en el arranque, con Snejder lanzando a Robben, como en casi todo el Mundial. Se encontró a Demichelis, Garay o Zabaleta escalonándolo, y con eso a Argentina le alcanzó para no sufrir ningún apremio por parte de Holanda.

Los dos esperaron. Y cuando los dos equipos esperan, se ve poco. Fue un ajedrez, y el ajedrez no atrae a las masas como el fútbol.

Y así se fue yendo el segundo tiempo. Y el alargue. El medio a perder congeló piernas y apagó ideas. Y Holanda, el amarrete Holanda, el que siempre privilegió la libreta de Van Gaal al talento de Robben o Snejder o Van Persie, tuvo sus chances en el final, cuando apareció Romero en alguna, y sobre todo, el “Obduilo” Mascherano, como la lo bautizó alguno en Argentina.

Y llegaron los penales. El momento en que apareciera Romero vistiéndose de Goycocechea y tapándole los penales a Vlaar y Snejder, uno a cada palo. Los albicelestes cumplieron con lo suyo. Están en la final, y quieren ir por todo. Como lo marcaban las señales desde que empezó Brasil 2014.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos