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De Maldonado a Pescara, sin escala previa

El juvenil uruguayo Rodrigo Muniz, con tan solo 17 años, pasó de la Segunda División a la Serie B

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01 de octubre de 2018 a las 05:02

Casi como un desconocido se fue rumbo a Italia para jugar, con 17 años, a Delfino Pescara, el mismo equipo que vio llegar a Lucas Torreira cuando en Uruguay poca gente lo registraba como una joya futbolística a futuro.

El delantero Rodrigo Muniz, surgido de Libertad de San Carlos y formado, también, en Deportivo Maldonado, se cansó de convertir goles en la Segunda División de las categorías juveniles, donde se consagró como máximo anotador en la sub 14, y segundo en la tabla en el resto de los torneos.

“Durante los tres primeros años a los entrenamientos del Depor viajaba en colectivo, durante los tres primeros años, y en el último período iba con el técnico que era de San Carlos, como yo, al igual que dos compañeros más”, comentó el atacante.

Proviene de una familia trabajadora, en donde nuca sobró ni faltó nada, ya que sus padres siempre hicieron lo posible para darle todo y apoyarlo en el fútbol. 

“Además mi papá jugó en Deportivo Maldonado, en la primera época del profesionalismo y fue campeón en el fútbol amateur del interior en dos oportunidades”, agregó Muníz, quien asegura que Rafael, su padre, lo bromea con que la técnica futbolística la heredó de él.

“Jugaba de cinco cuando el Depor llegó a Primera. Él me embroma pero le dicen que era muy patadura y raspador”, aseguró entre risas el delantero.

En junio de 2018, su representante Pablo Boselli le comunicó a la familia del jugador que había muchas posibilidades de emigrar rumbo a otros horizontes.

“Durante un mes mis padres tuvieron el dato en secreto, solo me manejaron una chance muy remota sin contarme sobre el equipo ni el país. Pero semanas más tarde tuvimos una reunión, en una cafetería en Solanas y cuando me contaron que iba a Pescara, me puse muy contento porque ya conocía el club porque juegan uruguayos”, comentó Muniz.

La institución ubicada en la ciudad costera, a orillas del mar Adriático, tiene actualmente en sus filas a los celestes Gastón Brugman, capitán y referente del equipo, y a Edgar Elizalde, quien llegó a mediados de 2017 procedente de Wanderers.

“Justo Elizalde es amigo de una amiga de mi madre, entonces estábamos al tanto de su llegada a Italia y de lo que iba logrando”, aseguró Muniz.

El momento de partir le llegó a mediados de agosto. Viajó con su pasaporte italiano, junto a sus padres y tres agentes de Global Business Group, que lo estuvieron acompañando durante las tres primeras semanas en Europa.

“Las infraestructuras son muy diferentes a las de Uruguay. Las casas, los edificios, las rutas, todo es muy distinto”, comentó Muniz, quien estuvo de pasada en Roma durante una hora, pero le alcanzó para que le llamara la atención.

La adaptación no le pesó en sus primeros días. Vive junto a sus padres en un apartamento, ubicado en un barrio privado de Montesilvano, a 10 kilómetros de Pescara y a cinco minutos de los campos de entrenamiento del equipo, y las exigencias del fútbol europeo no le permitieron hasta el momento poder salir mucho a conocer su nuevo país de residencia, ya que practican hasta más de tres horas por jornada.

“Se entrena muchísimo y eso me llamó la atención. Además de hacer la rutina normal, como mucho voy a la playa porque me gusta y además porque el salitre del agua ayuda a recuperar”, comentó el juvenil.

Desde que llegó a Pescara, hace un mes y medio atrás, debutó frente a Lazio, en el equipo primavera, que compite en Serie B. Días más tarde tuvo una nueva posibilidad, pero en Copa Italia, en donde marcó su primer gol y brindó una asistencia ante Empoli.

“Fue un momento muy emocionante. Jugué 30 minutos porque salí lesionado pero pude aprovecharlo. Estoy jugando de extremo, cuando en Uruguay lo hacía de nueve. Es diferente, es muy fuerte y dinámico el juego acá, además de muy ordenado”, aseguró Muniz, un delantero completo, rápido, gambeteador, muy potente, que no da pelota por perdida y con el arco entre ceja y ceja.

Su contrato es a préstamo durante un año con opción a compra y si bien ya le comentaron sobre la posibilidad de quedarse, no se ilusiona y trata de vivir el día a día con el objetivo de poder llegar nuevamente a la selección uruguaya.

“Estoy tranquilo en el equipo Primavera que me va a ayudar en la adaptación, soy chico todavía y no me quiero desesperar. Estuve en la selección sub 17, siendo un año más chico. Es un sueño para mi poder volver a la celeste, es lo máximo para cualquier jugador”, aseguró Muniz.

Referentes e incógnita geográfica

Desde su llegada a Pescara a Muniz no le llamó la atención lo mucho que conocen a Uruguay por razones futbolísticas, pero lo poco que lo conocen geográficamente: “Me preguntaron varios en qué continente queda. Pero nos conocen por el fútbol. Acá Torreira es un ídolo, para todo lo ponen como ejemplo y lo nombran. Además Brugman es referente y está también Elizalde. Coincidí en cinco entrenamientos de Primera y me dijeron que juegue tranquilo, que haga en la cancha lo que sé hacer y que no me preocupe porque ellos me van a ayudar en todo lo que precise”. 

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