16 de septiembre de 2014 20:28 hs

La empresa argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa), que ganó tres licitaciones para la realización de cuatro parques eólicos en Maldonado y Lavalleja, se declaró ayer en default al no poder hacer frente esta semana al pago de intereses de dos bonos domésticos, en lo que representa el primer incumplimiento de una empresa privada desde que el vecino país cayó en cesación de pagos en julio.

La difícil situación de la empresa, que desde hacía ya varios meses se percibía como delicada, hace que se considere muy difícil que se completen los proyectos eólicos que le fueron adjudicados en Uruguay.

De acuerdo a lo que informó el director Nacional Energía del Ministerio de Industria (MIEM), Ramón Méndez a El Observador, este viernes 19 vence el plazo de tres años en el que los primeros tres parques adjudicados, Libertador I, II y III, por 65 megawatts (mw) debían haberse completado. Mientras tanto, el 27 de junio de 2015 es la fecha límite para la puesta en marcha del cuarto parque, Libertador IV, de 50 mw. Todos los contratos pactaban la instalación de 115 mw cuya energía compraría UTE.

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Méndez comentó que en ninguno de los cuatro predios elegidos para realizar los parques se inició obras, aunque sí reconoció que se han pedido prórrogas que el directorio de UTE negó.
La frágil situación de la empresa y el hecho de que no vayan a completarse los proyectos pactados, no fue considerada por el representante del MIEM como grave.

“No nos afecta en nada porque en total, en las últimas licitaciones hubo 24 empresas que se presentaron y hay un conjunto muy importante de firmas de primerísimo nivel mundial que están buscando justamente poder instalar parques eólicos en Uruguay. Nosotros (por el gobierno) lo hemos limitado porque hemos llegado al límite técnico posible con la demanda que tenemos actualmente. O sea que para el país en sí no tiene ninguna relevancia porque hay otra cantidad de interesados en hacer lo que ellos (Impsa) no hicieron en los últimos tres años”, afirmó.

En todo caso, de acuerdo a lo que destacó Méndez, el hecho que la empresa no vaya a concretar los proyectos que firmó, representará ganancias para Uruguay en el entorno de los US$ 4 millones puesto que el contrato firmado estipula una garantía de aproximadamente US$ 2 millones por cada 50 mw.

La pérdida en realidad se da en términos logísticos porque hubo determinados predios idóneos en Maldonado y Lavalleja que estuvieron bloqueados por estos años y que no fueron usufructuados por otro desarrollador. “Por eso fue que pusimos un límite temporal más que suficiente. Todos los desarrolladores lo han cumplido con creces”, resaltó. De hecho, el jerarca informó que previendo un retraso en el primer proyecto de Impsa, se adjudicó a otro privado un parque eólico por 60 mw en Colonia.

Crisis
La agencia Reuters informó ayer que Impsa está preparando un plan de reestructuración para mantener su sostenibilidad, para lo cual debería cancelar mañana intereses por US$ 1,1 millones. “La sociedad debe adoptar esta decisión (por el default) debido a su situación financiera y como consecuencia de los atrasos sufridos en las cobranzas a algunos clientes en contratos significativos”, destacó un comunicado enviado por la empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

La compañía había reorganizado sus negocios a inicios de año en un intento por mejorar su perfil y facilitar su acceso al financiamiento.

Esta reestructuración tocaba las inversiones en Uruguay y consistió en constituir una sociedad controlante en Luxemburgo, y la separación de los negocios en Argentina, bajo la órbita de Impsa, y en Brasil y Uruguay, en manos de la filial Wind Power Energía (WPE). En el corto plazo debe cancelar US$ 20 millones por los intereses de un bono global.

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