29 de octubre de 2013 12:18 hs

Trabajar de una forma diferente en el área de la propiedad intelectual impulsó a Juan Vanrell a abrir su propia empresa en marzo de este año. La decisión fue tomada en conjunto con algunos colegas que decidieron escindirse del estudio Bacot & Bacot. Vanrell Propiedad Intelectual–Abogados está especializado en la defensa de marcas, patentes y propiedad intelectual y para eso cuenta con un equipo de 20 profesionales experientes en el área. Vanrell también está a cargo de Ideas Trademarks & Patents: un estudio que se dedica a la misma actividad pero en Costa Rica. Replicando el modelo de Uruguay, cuenta con una importante cartera de clientes que incluye a empresas de varios países centroamericanos. Con 45 años, es el profesional más joven y único uruguayo en lograr convertirse en presidente de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual, que cuenta con 1.400 socios, la que liderará hasta 2015.

¿Cómo evalúa la reglamentación existente en Uruguay en materia de marcas y patentes?

Las leyes son buenas, la de marcas es de 1998 y la de patentes, de 1999. Aquí podemos registrar marcas que en otros países de América no se puede. Además, podemos registrar marcas táctiles, sonoras y olfativas, aunque casi no existen, pero la posibilidad está. Pero es necesario seguir evolucionando porque la protección se afina cada vez más. Por ejemplo, la patentabilidad del software es algo que está en discusión. Estados Unidos es permisivo, Europa no tanto y en el caso de Uruguay hay que empezar a ver qué es lo que conviene hacer.

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¿Por qué para una empresa es importante registrar una marca?

Una vez que se tiene el derecho sobre una marca o patente no existe la posibilidad de que la copien. Pero se está dando un efecto curioso en algunos países que es la expropiación de los derechos de propiedad intelectual. En Uruguay sucedió con la posición radical que se tomó sobre el tabaco. Por la firma del Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco se prohibió promocionar las marcas de cigarrillos tal como se habían registrado. Obligaron a las empresas a salir con marcas nuevas, por ejemplo en el caso de los light. Ahí estamos frente a un caso de expropiación porque yo tengo un derecho y el Estado viene y me lo saca y no me da ninguna explicación ni me resarce económicamente. Uruguay se fue a la posición más radical dentro de lo que permitía el tratado. Mi miedo como profesional es que esas prohibiciones se den en otros rubros. Ya está pasando con los chocolates y la comida chatarra. Va a llegar un momento en que no te van a permitir diferenciar tu producto como sucedió en Australia, donde se llegó al extremo de que todas las etiquetas de cigarrillos tienen el mismo color.

¿Cómo evalúa el allanamiento que se realizó en los locales de fotocopiado en frente a la facultad de Derecho la semana pasada?
No entiendo por qué se demoró tanto si la denuncia es de 2011. A mi entender, hicieron un trabajo de inteligencia excesivo pero el arresto está previsto en la Ley de Marcas y Patentes y en la de Derechos de Autor. La policía debería haberlo hecho de oficio. Es curioso que la denuncia haya sido presentada por la Fundación de Cultura Universitaria, pero considero que fue una forma de dar un escarmiento público. El tema de propiedad intelectual aquí se cruza con un tema social y de educación porque no es lógico que un futuro escribano esté fotocopiando libros. Pero tampoco es lógico que la Universidad no le dé al estudiante el material para que estudie, siendo que es gratuita.

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