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Dejar de fumar: una batalla durísima en la que los médicos uruguayos no ayudan

Solo la mitad de los fumadores sabe dónde recibir ayuda para dejar; MSP quiere que cesación sea meta obligatoria para prestadores

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09 de junio de 2018 a las 05:00

Ante la duda, lo primero es el rechazo. El ¿para qué voy a dejar si igual de algo hay que morirse? Cada pitada parece ser más placentera que la anterior y los problemas de salud incluidos en un pequeño cilindro blanco con algunos centímetros de tabaco, quedan en el olvido. Pero luego del rechazo, pueden venir las ganas de cortar con una adicción tan potente.

Ahí el "quiero y no quiero" se mezclan y suelen estar acompañados de ciertas conductas que bajan el consumo diario, desde comprar cajas de cigarros más chicas a salir menos a pitar. A siete de cada diez fumadores uruguayos les pasa eso: tienen pensado o planean dejar de fumar en algún momento. Y son ellos a quienes una pregunta tan simple como "¿ha pensado dejar de fumar?", les puede cortar el vicio.
De 2009 a esta parte, Uruguay tiene prácticamente 5% menos de fumadores y fuman dos de cada diez personas. La lucha antitabaco del presidente Tabaré Vázquez dio sus frutos y le valió un premio de la Organización Mundial de la Salud, que catalogó al país como "un héroe de la lucha antitabaco".
Pero para ese 20,4% que todavía no ha podido o por ahora quiere cortar con la adicción, dejarlo no es algo sencillo. Desde el año 2008 es obligatorio que en las consultas los médicos o cualquier trabajador de la salud les pregunten a sus pacientes si fuman y en caso de que digan que sí, les aconsejen dejarlo. Sin embargo, a solo la mitad de los fumadores se les formuló esa pregunta en el último año, según la última encuesta mundial de tabaquismo en adultos (GATS) para Uruguay.

¿Qué tan importantes son una pregunta y un consejo tan básicos? Mucho más de lo que probablemente se piensa. Un consejo breve sobre dejar de fumar duplica la tasa de cesación de tabaquismo al año, según indicó a El Observador Ana Lorenzo, integrante del Programa Nacional para el Control de Tabaco del Ministerio de Salud Pública (MSP).

Así como es obligatorio que el equipo médico pregunte a los usuarios si fuman y les aconseje dejar, también lo es que tengan policlínicas de cesación de tabaquismo.

Si bien en las inspecciones que viene realizando el MSP para controlar la normativa antitabaco se ha constatado que la mayoría de los prestadores la cumple, las autoridades perciben que hay menor accesibilidad a los tratamientos que hace una década. Lorenzo lo ejemplificó con algo tan simple como cuando una persona que quiere dejar de fumar pone un pie en su mutualista y se dirige a informes a averiguar. En algunos casos, no les saben informar qué opciones tienen para dejar.

Se considera persona "no preparada" a quien nunca consideró dejar de fumar, "preparables" quienes ya están pensando pero dudan y "preparados" quienes ya decidieron cambiar su conducta. De acuerdo a esos grados, son las preguntas y orientaciones que deben recibir los pacientes.

"Aproximadamente la mitad sabe dónde lo pueden ayudar a dejar, que es muy poco. Es una adicción y cuanto más ayuda tenga y cuántas menos dificultades encuentre en ese proceso, mejor. No puede pasar que ese fumador que quiere dejar no encuentre ayuda", insistió Lorenzo.

Las medidas en contra del tabaquismo lograron que los uruguayos se acostumbraran a no sentir olor a cigarro en espacios cerrados, aumentaran las advertencias sanitarias y se prohibiera a los comercios tener a la vista cualquier producto vinculado al tabaco. Pero esa batalla debe tener como aliados a los médicos y prestadores y por eso el Fondo Nacional de Recursos (FNR) y la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer capacita a equipos de salud para que puedan brindar tratamientos específicos para dejar el cigarrillo.

Desde el año 2005, el FNR capacitó a unos 800 profesionales, pero no son solo ellos los responsables de hacer el intento porque una persona deje de fumar.

"Lo más importante de todo es convencer a las personas del daño que provoca el cigarrillo, pero eso no siempre está incorporado en los profesionales", dijo a El Observador Enrique Soto, responsable del Programa Nacional para el Control de Tabaco del MSP. Por eso, las autoridades se proponen un paso más en ese camino.

45,9% de los fumadores intentó dejar en los últimos 12 meses, según la última encuesta mundial de tabaquismo en adultos para Uruguay, difundida por el Ministerio de Salud Pública.

El objetivo del MSP para el bienio 2019-2020 es incluir el tratamiento dentro de las metas sanitarias que todos los prestadores deben cumplir obligatoriamente. Actualmente, hay cinco prestadores en todo el país que eligieron como meta optativa la del tabaquismo para 2017 y 2018, pero fue una propuesta, no una imposición del gobierno. Con ese cambio que se proponen, la idea es que todos los prestadores deban captar más usuarios para las policlínicas de cesación de tabaco y así lograr bajar el porcentaje de fumadores de sus usuarios.

Los caminos

Por más de que un consejo para dejar de fumar sirve, y mucho, no siempre alcanza. Y la obligación del equipo de salud no es solo la de detectar a un fumador y aconsejarle que deje, sino comprobar si esa persona debe tener alguna ayuda extra. Para eso, el MSP elaboró una tabla que está en todos los prestadores de salud –públicos y privados- sobre el abordaje del tabaquismo.

La tabla comienza con una pregunta sencilla: "¿Fuma actualmente?". En caso de que el paciente responda que sí, se le debe preguntar si ha pensado en dejar. Si dice que no, hay que motivarlo a que intente dejar y si dice que sí, estimularlo y preguntarle si quiere recibir ayuda para hacerlo. Esa serie de pasos toman unos pocos minutos de la consulta y son el pilar fundamental para dejar atrás el vicio. De hecho, la mayoría de los fumadores que dejaron lo hicieron gracias a esas preguntas y sin la necesidad de hacer un tratamiento específico, según dijo a El Observador la psicóloga social Amanda Sica, coordinadora de cursos de tratamiento de tabaquismo de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer.


"Si el médico pregunta si fuma tiene que seguir el tema pero hay médicos que no se sienten preparados y no insisten en que tiene que dejar. Pretendemos que si la respuesta es "sí" que se insista con el tema. Además hay que seguir haciendo un seguimiento. El tabaquismo es una enfermedad más allá de ser un factor de riesgo de otras patologías y por eso para cualquier médico tiene que ser una preocupación", explicó la especialista.

Puede suceder que cuando cualquier integrante del equipo de salud indaga sobre la condición de fumador de una persona, le recomiende que necesita ayuda. Para eso existen las policlínicas de cesación de tabaquismo, que pueden trabajar en forma grupal o individual.

En esos tratamientos se busca eliminar la dependencia psicológica y la física, que puede controlarse con medicación. De hecho, el período de abstinencia física a un cigarrillo no suele durar más de un mes o mes y medio.

Lorenzo explicó que lo que se busca en esos tratamientos es "ir rompiendo asociaciones y hábitos". "En determinado momento el hábito deja de serlo porque se cambió por otra conducta. Quizá los aspectos psicológicos son los que hay que tratar un poco más para que las persona rompa definitivamente con el consumo", agregó.

Según la guía del Ministerio de Salud Pública, "la recaída es parte del proceso y debería tomarse como aprendizaje para nuevos intentos de cesación". "Cuantos más intentos se hayan realizado, más cerca se está del abandono definitivo", indica.

Las recaídas son un paso más dentro del proceso de dejar algo que da mucho placer pero que es el principal factor de riesgo de enfermedades cardio y cerebrovascualres y algunos de cáncer. Laura Garré, encargada del Área de Educación ede la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, señaló que cuando eso sucede, no se puede vivir como un fracaso, sino como una nueva oportunidad para intentarlo. A su vez, la especialista recomendó que lo ideal es pensar en todos los beneficios que trae dejar el cigarrillo, más que en la pérdida.

Las opciones

La normativa uruguaya indica que los prestadores deben "disponer de servicios de cesación de tabaquismo, que podrá implementar mediante complementación con base territorial con otros prestadores públicos o privados".

Para los usuarios de ASSE, existen policlínicas que cuentan con un convenio con el FNR que les provee la medicación -si es necesaria- de forma gratuita. En el caso de las mutualistas, los usuarios pueden tener que pagar un extra por ir a la policlínica o por recibir medicación. Eso dependerá de si el centro de salud tiene o no convenio con el FNR.


Ese organismo coordina unas 110 unidades de tabaco, de más de 40 instituciones públicas y privadas. En 70% de los casos, los fumadores necesitaron medicación y no todos fueron a grupos, sino que recibieron tratamiento individual.

Elba Esteves, responsable del Programa de Tratamiento de Tabaquismo del FNR, explicó a El Observador que a quienes consultan se les recomienda asistir a un grupo, pero eso implica un compromiso y asiduidad que no todos los fumadores que quieren dejar pueden cumplir.

72,9% de los fumadores planea dejar en algún momento de su vida y 10,3% planea hacerlo en el próximo mes. Se considera fumador a quien fumó al menos un cigarro en los últimos seis meses.

Existen además ocho policlínicas municipales, para las que basta con presentarse personalmente con una fotocopia de la cédula para iniciar un tratamiento. Gustavo Milano dirige una de ellas y explicó que todas tienen modalidades diferentes de trabajo, pero con el mismo objetivo: que la persona deje. Por mes, Milano tiene unos tres o cuatro usuarios nuevos. También existen programas de cesasión de consumo de tabaco en el propio FNR, que son gratuitos.

Es difícil medir el éxito o fracaso de los tratamientos, porque estar un año o seis meses sin fumar no significa que esa persona no recaiga en algún momento. De todos modos, según la última medición realizada por el FNR, 20% de los pacientes que se atendieron en las unidades que coordina logró estar en absistencia por un año.

Más allá del tipo de programa del que se trate, los especialistas coinciden en el "¿pensó en dejar de fumar?" es el paso más importante para que el vicio comience a quedar atrás.

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