1 de noviembre de 2023 5:02 hs

El senador blanco Sebastián Da Silva le tendió la mano al presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Conrado Ferber, y selló el acuerdo: "Hemos solucionado una crisis"

La bancada de la coalición había negociado puertas adentro de la sala Martín C. Martínez por más de dos horas para desactivar un escenario en que la Asamblea General de este miércoles buscara, por tres quintos de sus miembros, levantar el veto del presidente Luis Lacalle Pou a tres artículos de la Rendición de Cuentas referidos a las pollerías. 

Fueron esas disposiciones, promovidas por el nacionalista Sergio Botana a última hora durante las negociaciones presupuestales, las que devolvieron a las intendencias del interior la competencia para habilitar comercios de carne aviar, en lugar de que esté en manos del INAC.

Los artículos respaldados por la coalición echaron por tierra un impulso de la Ley de Urgente Consideración (LUC) a comienzos de la legislatura para "eliminar la informalidad del mercado cárnico", "fortalecer las potestades del INAC" y dar un "marco legal similar en todo el país".

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Fue sobre esa misma línea argumental que el presidente vetó la marcha atrás de la Rendición de Cuentas, a lo que agregó –tras gestiones con el presidente del Congreso de Intendentes, Fernando Echeverría– que "no resulta oportuno" que una decisión de ese tipo sea "sin un acuerdo expreso" con las intendencias involucradas. 

Archivo, pollerías

"Había una enorme preocupación de la bancada de la coalición por entorpecer el trabajo de quienes laburan. Persuadimos a las autoridades del Ministerio de Ganadería y el INAC para que entiendan el sentido común de lo que decimos y de esa forma, con mayorías eventuales para levantar el veto, se aplacaba", admitió Da Silva a El Observador, quien en la reunión reprochó a las autoridades que pese a un pedido del Senado en agosto para atender la situación, se haya llegado a este extremo sin una solución para los polleros. 

Cabildo Abierto y dirigentes del Partido Colorado ya había transmitido su disposición a dar los votos para levantar el veto, varios blancos expresaban desde hace meses su convicción por evitar la problemática suscitada para más de mil comercios de pollerías en el interior, al tiempo que el Frente Amplio seguía de cerca las negociaciones oficialistas para intentar en la Asamblea del miércoles las necesarias mayorías especiales. 

Tan así que tras lograr el "humo blanco" en la coalición, pasadas las 18:20 de la tarde, el contacto del senador del MPP, Alejandro Sánchez, fue uno de los primeros que buscó en su celular al nacionalista Da Silva. 

"Ninguno puede funcionar sin rotisería"

"El lío viene porque, como no existe reglamentación específica le aplicaron a las pollerías –para decirle en criollo– la de las carnicerías. Les piden una sierra. ¿Para qué quieren una si cortan con una tijera? Le exigen un fierro con los ganchos como vemos en las carnicerías, cuando no van a colgar los pollos", fundamentaba en agosto el porlapatrista Jorge Gandini al elevar por unanimidad en la Cámara una minuta al gobierno para atender el tema. 

"Tuvimos que esperar un rato –bastante– afuera", bromeó a la salida el titular de la Coordinadora Avícola, Daniel Pereyra. "Se ve que tuvieron una ardua gestión ahí dentro y ya entramos casi con humo blanco", agregó. Los polleros aguardaron durante más de una hora en la puerta de la Martín C. Martínez mientras los senadores oficialistas buscaban ablandar criterios con las autoridades. 

"Tenés que venir", le pedía Da Silva al senador colorado Adrián Peña, quien a su vez es un connotado productor de San Bautista que en toda la discusión legislativa buscó mantenerse al margen para evitar conflicto de intereses. "Porque nos entran con el fundamentalismo tecnocrático con verdades a medias y nosotros no podemos decir nada", le agregó el nacionalista a su socio de la coalición. 

Peña se rehúsaba a meterse en la conversación e insistía en que podían hacer entrar a la Coordinadora para dar su punto de vista sobre la realidad en el interior. "Pero Adrián", le devolvía Da Silva, "te imaginarás que el nivel de rispidez que tenemos ahí adentro no lo vamos a exponer ante ellos". 

El nacionalista logró su cometido para que su colega estuviera presente en la negociación entre legisladores y el INAC por los detalles técnicos. 

Los polleros habían expresado en una carta que sus comercios "han contado con una tolerancia particular por parte de los gobiernos departamentales", dado el "menor valor relativo" de la carne aviar el "menor volumen comercializado" respecto a una carnicería tradicional.

La Coordinadora había alertado que la nueva legislación, aunque moderna y necesaria, iba a requerir "varias normas en cascadas" con decretos y reglamentos "cuidadosamente estudiados" para cuidar las particularidades del sector. 

"La pollería no es viable sin una rotisería en el interior", dijo Daniel Pereyra, de la coordinadora avícola. "Por eso la resistencia de los comercios a registrarse, porque sabían que iban a poder anotarse como INAC lo pedía, pero no iban a poder salvar la habilitación", aseguraban, en referencia a que no cumplían con los requisitos que se exige a las carnicerías. "Eran más de mil comercios que quedaban en la informalidad o que desaparecen", alertó. 

Ferber, presidente del INAC y hombre del riñón del secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, mostró un decreto del Poder Ejecutivo que aguarda aún por la firma del Ministerio de Economía para contemplar también la realidad de las pollerías. La salida negociada con la coalición este martes se completa con una moción que los senadores presentarán en la sesión del miércoles con varios pedidos de flexibilización en la normativa. 

El borrador, al que accedió El Observador, sostiene que se "flexibilice por un plazo de 30 días corridos" el registro para autorizar "temporal y excepcionalmente a descargar carnes y derivados en locales que aún no están registrados ante el Registro Único Nacional de Empresas Cárnicas (RUNEC)", de modo de adecuar la normativa "sin interrumpir la operativa". 

"Flexibilizar la normativa aplicable a la habilitación de locales de venta de carne aviar, en lo relativo a la infraestructura (materiales, áreas, coexistencia con otras actividades comerciales, etc.), manteniendo las condiciones necesarias que contribuyan a garantizar la inocuidad alimentaria y la transparencia comercial", añade el texto del oficialismo, que responde a una demanda de las rotiserías de que no se les exija una superficie determinada, dado que ninguna cumple con las medidas de una carnicería tradicional.

"Ahora se va a un tema de bioseguridad y no a cuánto está el techo o a cuántos metros cuadrados está", explicó Pereyra, oriundo de San Jacinto. 

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