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Desde el interior por un Uruguay mejor

Columna de análisis de Carlos María Uriarte en El Observador Agropecuario

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18 de mayo de 2018 a las 05:00

Por Carlos María Uriarte, especial para El Observador

El próximo sábado 26 de mayo en Dolores será el 101° Congreso de la Federacion Rural. Nuevamente la institución llama a reflexionar acerca de los temas que más preocupan no solo al agro, sino al país.

No es casualidad que este año el congreso se haga en un lugar tan emblemático y especial, como es Dolores. Un pueblo cuya pujante gente es un ejemplo de lucha y tenacidad, para recuperarse ante la adversidad. Primero debió surgir de entre los escombros que dejó el tornado, y ahora estamos seguro lo volverá a hacer desde entre los terrones, luego de la catástrofe dejada por la seca.

Más que nunca la sociedad ruralista debe rodear a esta gente, no solo para darle todo su apoyo y solidaridad, sino también para aprender de ellos cómo se sale de situaciones tan difíciles.

El momento en que se da el congreso también es muy especial. La irrupción en el escenario nacional del movimiento Un Solo Uruguay ha agitado el desconformismo reinante en nuestra sociedad, y a la vez ha generado esperanza a mucha gente trabajadora, que está muy angustiada al ver que a pesar de su esfuerzo no puede enfrentar sus obligaciones.

El espontaneo apoyo social que este movimiento ha tenido ha puesto muy incómodo al gobierno, el que parece estar más preocupado por esto que por dar respuestas a las demandas planteadas.

Han pasado cuatro meses y aún no ha habido respuestas significativas a los reclamos planteados. A esta altura, ni el más optimista piensa que las habrá.

Pero las expectativas del movimiento se mantienen firmes, porque las respuestas se han dado por otros lados y sí han sido muy significativas. Por eso no hay que bajar los brazos, hay que seguir firmes en el reclamo, en el llamado a la cordura y a la lucha por el bien general, y no de solo una parte autista de nuestra sociedad.

El congreso de la Federación Rural vuelve a darle la palabra al pueblo para que se exprese, para que mantenga viva la voz de sus reclamos, en un cabildo abierto desde las 9:30 de la mañana. Y es muy importante que el pueblo lo haga, para darle genuinidad a los reclamos.

Educación, inseguridad y competitividad serán los ejes del congreso. Y a pesar de que se diga que año a año se plantean los mismos temas, vaya si tendrán vigencia.

No caigamos en el grave error de nuestros gobernantes que, siendo los responsables directos de la situación, hacen lo imposible para ignorarlos queriendo tapar el sol con un dedo.

¿O acaso no tenemos problemas en educación, en seguridad y en competitividad?

No importa que el ministro se quede o se vaya, la persona es absolutamente irrelevante, lo que importa es mejorar la actual situación. Y hasta tanto no se reconozca que estamos mal de parte del gobierno, que es en definitiva el último responsable, será difícil que haya mejorías.

Los uruguayos nos merecemos que nuestros hijos tengan una educación digna que le permita encarar su futuro. Y en ese sentido la Federación Rural entiende que la propuesta de EDUY 21 para una reforma educativa merece ser tenida en cuenta. Es una propuesta que ha sido elaborada por calificados técnicos, de todos los partidos políticos, y que se pone a disposición del próximo gobierno cualquiera fuere.

Los uruguayos nos merecemos vivir tranquilos, seguros, sin pensar si hoy será el día que nos toque. Es inadmisible que un 2% de la población nos tenga en jaque. Es inadmisible que se mantenga el pueblo a merced de unos inadaptados. Es imperioso que se haga algo, antes que la gente se defienda.

Pero esta lucha comienza en el seno de la familia y en el derecho/obligación de la patria potestad. Porque es ahí donde debemos inculcar los valores de respeto, de amor al prójimo, de amor al trabajo, de solidaridad, de vivir en comunidad. Nadie está ajeno a esta responsabilidad.

Los uruguayos nos merecemos recibir lo justo por nuestro esfuerzo y trabajo, y no que con él se mantengan a otros que no se lo merecen.

Es por eso que hay que hablar de competitividad, para evitar que a través del valor del dólar, de los combustibles, de las tarifas y de los impuestos se les cargue aún más las mochilas a los trabajadores y se les meta la mano en el bolsillo para alimentar ineficiencias, o peor aún, despilfarrar los escasos recursos de los uruguayos.

Una vez más el llamado a la cordura, a la reflexión y a empoderarnos de los problemas, viene del interior y por un Uruguay mejor para todos.

Nos vemos en Dolores.

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