18 de enero de 2023 16:50 hs

Un grupo de productores de la localidad San Jorge, en Durazno, muy preocupados por la sequía, recurrieron a una novedosa estrategia para ver si las anheladas precipitaciones suceden: desde la iglesia del pueblo llevaron una estatua de San Jorge a un arroyo y la bañaron, a la vez que oraban pidiendo que vuelva a llover.

Con eso, entienden, ayudan a que mejoren las condiciones para la producción agrícola y ganadera, pero también para que baje la ocurrencia de incendios en los campos.

El suceso fue informado por Durazno Digital y confirmado a El Observador por Besandro Ferreira, secretario de la Junta Departamental local.

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“La gente del pueblo depende mucho de la agropecuaria y la sequía es tremenda, pero además se precisa que llueva porque hubo ya dos incendios muy importantes”, detalló.

Añadió que a inicios de diciembre llovió en la zona, pero de modo dispar, en algunos lados hasta 80 mm que vinieron muy bien, pero en otros apenas 10 mm y eso no dio para casi nada. Desde entonces, no ha llovido.

San Jorge es un pueblo de unos 500 habitantes que de forma directa o indirecta dependen fuertemente de la actividad agropecuaria, ya sea porque producen o porque prestan servicios como trabajadores rurales.

Se encuentra sobre la ruta 100, próxima al lago Rincón del Bonete, a unos 90 kms de la capital departamental y, Río Negro mediante, frente a San Gregorio de Polanco.

Productores en el arroyo La Lechuza.

 

 

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