El sonido aflautado y chirriante de antiguos jingles de pasadas campañas electorales sonó entre las modernas paredes de la Torre de las Telecomunicaciones y, detrás de esa mezcla extraña, estuvo el expresidente Luis Alberto Lacalle. Fue él quien el miércoles 15 durante el festejo de los “30 años del Herrerismo” expuso una especie de testamento en el que, frente a las viejas y las nuevas generaciones del sector, entregó simbólicamente una bandera que portó durante más de tres décadas.
Después de Herrera y Lacalle, se busca líder del tercer Herrerismo
El expresidente les dejó algunos deberes a los aspirantes a herederos