22 de septiembre de 2017 11:44 hs

Estados Unidos lanzó el satélite SNAP-9A (del inglés System Auxiliary Nuclear Power) al espacio en 1964, pero este no consiguió alcanzar su órbita y se desintegró a nivel estratosférico. Su combustible era esencialmente plutonio-238 (238Pu, un isótopo radiactivo con una vida media de 87,7 años).

Desde entonces, como consecuencia del accidente, se ha detectado el 238Pu liberado en diferentes ambientes, fundamentalmente del hemisferio Sur. Sin embargo, hasta ahora no se había caracterizado el plutonio presente en Madagascar, la región más impactada, dado que el satélite se desintegró sobre sus coordenadas (aproximadamente 18°S, 47°E).

Ahora, investigadores del Centro Nacional del Aceleradores (CNA, en Sevilla) han medido la composición isotópica y cantidad de plutonio que se depositó en una turba de Madagascar.

La turba es un depósito de materia orgánica en descomposición. Se forma como resultado de la putrefacción y carbonificación parcial de la vegetación en el agua ácida de pantanos, marismas y humedales. El ritmo de crecimiento de una turba, en condiciones ideales, es muy constante, por lo que del estudio de los perfiles de concentración de determinados radionúclidos puede obtenerse información sobre las fuentes existentes y su evolución temporal. Estos tipos de terrenos son valiosos archivos históricos para las lluvias atmosféricas y para ciertos elementos radiactivos, como los isótopos de plutonio.

A través del estudio de la región analizada se ha podido identificar la señal temporal asociada a ese accidente nuclear. Los datos obtenidos en la turba muestran que la actividad es algo menor que en otras zonas del sudeste de África.


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