23 de julio de 2020 15:08 hs

Por Jamil Anderlini

Los principales datos económicos de China publicados el jueves mostraron un crecimiento del 3,2% en el segundo trimestre, un fuerte repunte en comparación con los primeros tres meses del año cuando el país reportó su primera contracción desde el final de la Revolución Cultural a mediados de la década de 1970.

Eso pone el declive general para la primera mitad del año en apenas un 1,6%, un desempeño envidiable en comparación con la mayor parte de las grandes economías que todavía están combatiendo la pandemia que comenzó en la ciudad china de Wuhan.

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NOEL CELIS / AFP

Los "cimientos" del crecimiento de China "no han cambiado y no cambiarán", dijo el presidente Xi Jinping después de que se publicaron las cifras del jueves.

Pero ése es el problema.

El sólido repunte sólo se logró con el titánico esfuerzo de un estado intervencionista que recurrió a las mismas herramientas de las que ha dependido desde la crisis financiera de 2008.

Incluso antes de que se descubrieran los primeros casos de virus en Wuhan, la economía ya tenía dificultades con una masiva sobreinversión, particularmente en proyectos inmobiliarios redundantes, crecientes deudas incobrables, el dominio creciente de ineficientes empresas estatales y un subconsumo crónico.

La respuesta del gobierno al colapso del crecimiento en el primer trimestre ha exacerbado todos estos problemas.

Los reguladores financieros advierten sobre una avalancha de nuevos préstamos incobrables y un aumento de la banca paralela no regulada, incluso conforme Pekín abre las compuertas del crédito para que vuelva a moverse la economía.

La acumulación de deuda en la economía después de la crisis de 2008 fue la más rápida y más grande de la historia y el ritmo se ha acelerado hasta alcanzar niveles récord desde el comienzo de la pandemia.

Greg Baker / AFP

A pesar de años de retórica oficial sobre la necesidad de crear una economía de consumo y reducir la dependencia de la inversión como el principal impulsor del crecimiento, el consumo familiar en China como porcentaje del producto interno bruto sigue siendo extraordinariamente bajo, inferior al 40% y a la par de países como Gabón y Argelia.

En el Reino Unido, EEUU y otras economías desarrolladas, el consumo familiar es de alrededor del 65 al 70%.

El efecto del virus en el sector minorista y el de servicios ha afectado tremendamente el consumo, y las ventas minoristas oficiales disminuyeron un 11.4% en el primer semestre.

Eso ha llevado a Pekín a estimular el crecimiento mediante inversiones impulsadas por la deuda, como lo hizo a raíz de la crisis financiera mundial. Una vez más, el impulso ha sido encabezado por la inversión en infraestructura y bienes raíces, y ha estado dominado por el inflexible sector estatal.

Los expertos chinos estimaron el año pasado que había al menos 65 millones de apartamentos vacíos en el país después de una década de un auge de la construcción.

A pesar de esto, la inversión inmobiliaria aumentó un 1,9% en el primer semestre de 2020, incluso aunque la inversión general disminuyó un 3.1%.

Un poco de análisis de los datos publicados el jueves revela que la inversión de las empresas estatales en la primera mitad del año aumentó en un 2.1%, mientras que la inversión de las compañías privadas disminuyó en un 7,3%.

Esta importante estadística está acorde a un plan trienal recientemente aprobado por Xi para mejorar el papel de las empresas estatales en la economía a expensas de las empresas privadas y de inversión extranjera.

Aunque las aproximadamente 130.000 empresas estatales de China están plagadas de ineficiencia, corrupción y despilfarro, los líderes chinos claramente han decidido revivir la vieja estrategia de inversión impulsada por la deuda y dominada por el estado.

Hace una década, a algunos economistas les gustaba describir la economía china como una bicicleta que necesitaba mantener cierta velocidad o se inclinaría y chocaría.

Actualmente es más como una bicicleta cargada de enormes cajas de deudas, manejada por un borracho y con competidores estratégicos como EEUU intentando derribarla.

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