Afeitado, de pelo corto, con pantalones ajustados y algún suéter con coderas. Así se lo puede ver hoy a Devendra Banhart, más cerca de la estética hipster que del look “freak del folk” que lo dio a conocer como músico en la escena internacional hace una década. Es probable que el cambio radical de imagen responda a la exploración de nuevos sonidos en los que el músico se embarcó hace un par de años y que hoy devino en Mala (2013), su última producción discográfica.
Previo a su segunda visita a Uruguay, Banhart conversó con El Observador desde su hogar en Nueva York –donde vive con su novia modelo de origen serbio, Ana Kraš– sobre su álbum, su proceso de composición y su faceta como artista visual.
Grabó Mala en una casa en Los Ángeles con su productor Noah Georgeson. ¿Por qué decidió escaparle a un estudio de grabación? ¿Cómo fue esa experiencia?
Lo grabé utilizando equipos antiguos y otros muy nuevos. Por ejemplo he grabado utilizando una máquina de casetes de la década de 1980 con el software más nuevo posible o micrófonos de US$ 5 y otro de miles de dólares. Como no se grabó en estudio había muchos sonidos que estaban entrando. En el pasado me habría encantado utilizarlos, pero esta vez usamos esos sonidos como un desafío de producción. Había unos pájaros que no se callaban y seguían cantando, entonces le bajé los octavos y suenan como un sintetizador, como si fuera música electrónica. Mucho de esos sonidos electrónicos tienen un origen orgánico. Fue esta combinación lo que me pareció interesante.
En sus primeras grabaciones como The Charles C. Leary y Oh Me Oh My había un sonido más áspero y lo fi. ¿Quiso volver a ello?
Exacto. Hicimos esa estética por dos razones. Primero porque es mi estética. Segundo, por el dinero, no lo teníamos. Yo pagué todo mi álbum. Después lo sacó Nonesuch Records (su último sello discográfico) pero cuando estaba grabando no tenía idea. Yo vivo de una manera muy humilde. También, la razón de Oh Me Oh My y esos álbumes es, por ejemplo, que el músico John Cage era uno de mis héroes desde pequeñito y para él hay que abrir la ventana de la música al mundo. Literal y metafísicamente. Lo mismo me dijo Michael Gira. Él me dijo que los ruidos que entran en el estudio le dan un sentido de espacio a la arquitectura sónica. Yo viví en esa filosofía por muchos años. Eso ha cambiado.
Al haberse criado en Venezuela el idioma español parece ser una parte importante de su vida. ¿Se siente más cómodo componiendo en este idioma?
Cómodo no me he sentido nunca en mi vida. Todavía estoy esperando eso que llamas comodidad. Todos los álbumes tienen por lo menos una canción en español porque al menos alguna vez paso el tiempo con mi familia o alguien que habla en español, entonces empiezo a pensar en este idioma. ¿Lo que escribo? No, no cambia.
Ha citado a Caetano Veloso como una gran influencia en su música. ¿Qué otros artistas latinoamericanos lo han influenciado en su carrera?
Hay muchos. Eduardo Mateo, Hermeto Pascoal, Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara, Violeta Parra. Hoy El Mono Fontana me encanta y me gusta la cumbia argentina rara o Juana Molina. De Ecuador me gusta Helado Negro y de Venezuela Algodón Egipcio. Hay muchas bandas.
¿Cómo combina su vocación por el arte visual con la música?
Todas las portadas de mis álbumes son mías. Son dos mundos completamente diferentes, pero están conectados sin estarlo. Tengo la suerte de existir en los dos. Cuando no estoy grabando o en gira estoy dibujando y planeando un libro o algún show de arte. La portada de los álbumes para mí es técnicamente el lugar adonde estos mundos se encuentran. Cuando termino el álbum pienso: “¿A qué se parece esta música?”. Siempre se va tratar de un dibujo con el estilo de lo que estoy trabajando en este momento. Están conectados y a la misma vez están totalmente separados.
Con su banda viene de una gira por Estados Unidos y Europa. ¿Qué diferencia encuentra entre tocar allá y acá, en América del Sur?
De alguna manera tocar en América del Sur es más una aventura. No se sabe lo que va a pasar porque no existe ese tipo de estructura, tan usada por tanta gente, que hay en Estados Unidos y en Europa con las bandas. La estructura de la gira es nueva en América del Sur, entonces no puedo saber cómo va a ser. Si vamos a hacer una gira en Europa o en Estados Unidos, el 85% de lo que va a pasar va a ser así. En Latinoamérica simplemente no se sabe (risas).
¿Cómo es la convivencia entre ustedes? En YouTube hay videos en los que se muestra que entre toque y toque hay mucho lugar para la camaradería.
Yo no toco con músicos, yo toco con mis amigos. Siempre ha sido así.