15 de abril de 2013 19:14 hs

La falta de dragado en las condiciones requeridas para mantener en estado óptimo el canal Martín García y el no contar con la tecnología necesaria determinó que los barcos en el Río de la Plata “pierdan fluidez en la navegación”, lo que constituye un riesgo para los buques y el comercio exterior.

El hecho, según supo El Observador, fue denunciado por los técnicos encargados de conducir los buques en los ríos de la Plata y Uruguay. Los prácticos, como se conocen en la jerga naviera, hicieron saber a Prefectura los problemas que enfrentan luego que Argentina y Uruguay decidieron empezar a realizar el mantenimiento del canal ellos mismos “con lo que tienen”, tal como comentó una fuente. Eso ocurrió luego de sacar del camino a Riovia, la compañía que hasta el 19 de enero de 2013 y durante 16 años fue la encargada del mantenimiento y balizamiento del canal que conduce al puerto de Nueva Palmira, la principal terminal granelera del país.

Tras la salida de Riovía, por seis meses el mantenimiento lo hace Uruguay y el semestre que viene le correspondería a Argentina. Sin embargo, en el Poder Ejecutivo uruguayo asumen que el gobierno kirchnerista no colaborará, pero las negociaciones continúan. Esa realidad le fue comunicada a las navieras.

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En una nota a la que accedió El Observador, la Corporación de Prácticos le pidió a la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) que se realice en “forma urgente” batimetrías “actualizadas de los canales a Martín García”.

La batimetría es el estudio de las profundidades marinas y la topografía del río, que en este caso quedó en manos de la Armada, la que, según informaron privados a El Observador, no la realiza con la periodicidad necesaria ni cuenta con los elementos técnicos para hacerla.

La batimetría realizada por Uruguay fue únicamente “por el medio” del canal y no en forma “transversal”, como lo hacía Riovia. Eso implica que en los veriles (que son los bordes inclinados) las corrientes de agua provocan movimientos de arena y lodo, que van tapando el canal. Eso complica la navegación.

La carta de los prácticos también llegó al subsecretario de Relaciones Exteriores, Roberto Conde, que es el principal negociador de la cancillería en este tema. En la nota se habla de “dificultades en los pilotajes en cuanto a velocidad y gobierno de los buques”, y se especifica que los problemas se registran en los tramos del canal entre los kilómetros 40 al 54 y fundamentalmente entre los kilómetros 97 al 104. También afirman que el pedido que realizan debe tramitarse con “suma urgencia”.

Menos cargas
Técnicos privados consultados por El Observador señalaron que, de persistir estos problemas, los prácticos pueden resolver “levantar” el calado de navegación. Eso implicará que los buques deberán salir de los puertos –principalmente Nueva Palmira– con menos carga en sus bodegas.

El perjuicio lo enfrentarán productores y exportadores al encarecerse los costos, porque se requerirán más viajes para sacar la producción, cuando se está a la puerta de una de las cosechas de cereales récord del país. Además, el canal Mitre –cuyo mantenimiento es responsabilidad exclusiva de Argentina– tiene mayor profundidad que el Martín García, por lo que su competitividad es mayor.

Según supo El Observador, los empresarios respaldan a la cancillería en la búsqueda de soluciones, pero la situación planteada “es difícil para todos”.

Lo cierto es que el gobierno uruguayo comunicó a las navieras vinculadas al canal Martín García que Argentina “no ayudará” en el dragado, por lo que el esfuerzo deberá hacerlo el país en solitario. Según supo El Observador, el acuerdo de los gobiernos de Uruguay y Argentina, luego que se decidiera no renovar el contrato a Riovia, era que ambos países se encargaran de la obra haciendo los trabajos un semestre cada uno.


“Empiecen ustedes”, dijo Argentina, según contó una fuente. De esa forma, la Administración Nacional de Puertos, con una draga de su propiedad, realizó algunos trabajos aunque también movió la draga en forma “testimonial” para estar en la zona sin operar.

La última vez que la ANP dragó Martín García en tareas de mantenimiento fue antes de Semana Santa y lo hizo en un tramo entre Colonia y el kilómetro 39 del canal Buenos Aires. “Hoy no se está dragando”, informó una fuente portuaria.

Sin Argentina
A nivel político se asume que la administración de Cristina Fernández de Kirchner no tiene mayor voluntad de encargarse de su parte del dragado para favorecer un canal que compite con el Mitre. De todas maneras, el diáloggo se mantiene abierto.

El subsecretario Conde y el presidente de la Administración Nacional de Puertos, Alberto Díaz, estuvieron ayer en Buenos Aires negociando aspectos vinculados al canal. La cancillería, a pedido del presidente José Mujica, impuso una política de silencio para no entorpecer el diálogo. Se llegó a la actual situación cuando en mayo de 2012 trascendió que el embajador Francisco Bustillo, expresidente de la CARP, informó al ministro Luis Almagro de un intento de coima que involucró a un representante de Riovia y al excanciller argentino durante el gobierno de Néstor Kirchner, Roberto García Moritán. Desde la empresa Riovia se negó cualquier intento de soborno. Argentina vetó a Riovia de seguir en la licitación de la CARP para dragar y llevar la profundidad del canal a 34 metros. Uruguay, al ver los retrasos, propuso formar una empresa mixta binacional para que concretar la obra o contratar a terceros. La ANP dispone de una draga pero, al parecer, Argentina no. De hecho, la cuestionada Riovia es contratada hoy por Argentina para su puerto de Bahía Blanca.

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