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Drogas, discriminación y copamientos: las historias imperdibles de PH

Sergio Gorzy, Andrea Ghidone y Juancho de Posdas compartieron anécdotas e historias destacadas en el programa de este miércoles

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26 de noviembre de 2020 a las 11:29

Con Sergio Gorzy, Andrea Ghidone, Juancho de Posadas, Francis Andreu y Facundo Ponce de León como invitados, este miércoles PH: Podemos hablar fue el escenario de algunas anécdotas e historias que fueron desde el humor hasta las lágrimas, con relatos de secuestros, citas fallidas y experimentos con drogas.

El periodista deportivo contó primero como una vez se hizo pasar por jugador de la selección uruguaya para salir con una mujer brasileña que conoció en ese país cuando viajó a cubrir la final de la Copa América de 1983, que Uruguay le ganó a los locales. "Conozco a una chica y yo vestido de jugador de fútbol. '¿Salieron campeones ayer?' me pregunta, y yo 'sí, fue un partido muy difícil'. Me invita a su casa de noche, yo fui, iban a estar los padres, pero ningún problema. Llego y parecía un teleteatro brasileño, una mansión gigante, con portero. Ya ahí estaba vestido de otra manera. Y de golpe me dice, '¿sabes quién está? El hermano de Zico'", figura de esa época de la selección brasileña y representante de jugadores.

"Dije, 'este me va a reconocer', continuó Gorzy, 'y si me tiran una pelota para que la domine se van a dar cuenta'. Entonces empecé a renguear. En un momento dado me lo presentan, y yo creo que dije que era 'el Tano' Gutiérrez, que hoy es mi jefe, total nadie nos conocía. En un momento estábamos ahí abrazados con la chica, y me dice 'te amo por quien sos' y no porque fuera futbolista. Y me empecé a asustar, cada vez más gente, más familia, y dije que iba al baño y me escapé. Desaparecí y nunca más supe más nada".

Más adelante contó una experiencia de "discriminación positiva" por ser judío. "Cuando empecé me daban trabajo porque asumían que iba a traer sponsors. Y se re clavaron. Después está la otra, que en las redes me dicen que trabajo porque traigo sponsors, y en todos los lugares que trabajo me pagan sueldo".

El surfista Juancho de Posadas revivió el accidente que sufrió mientras surfeaba en Punta Colorada, en el que se lesionó la médula y que lo dejó en silla de ruedas. "Los médicos me dijeron que solo iba a poder mover un dedo índice y que iba a vivir el resto de mi vida con respirador. Estuve ocho, nueve meses en el hospital. Empezó a moverse una mano, después la otra, y ahora, 16 años después, estoy casado, trabajo en un campo, rescato animales, trabajo en la radio. Antes del accidente conocía a un compañero del fútbol que también había tenido un accidente, más leve que el mío pero que lo había dejado en silla de ruedas y yo decía, 'no sé cómo vive esta persona'. Y cuando me pasó pensé lo mismo. Y hoy me veo más feliz, y me parece mucho más fácil de lo que pensé".

Sin embargo, contó que no siempre todo fue así. "Cuando salí por primera vez del CTI tenía angustia, y después pasas al mundo. Hice un click rápido de 'hay que seguir'. Porque yo perdí muchísimo, perdí el 85% del cuerpo. Para sentarte a llorar tenés mucho tiempo, entonces hice un click y empecé a disfrutar lo que podía".

De Posadas también contó sus experiencias con drogas. "Experimenté con muchísimas drogas, aunque muchas solo las probé una vez. Siempre me intrigó, probé desde opio, heroína, ácido, pastillas, pero solo repetí con marihuana. Me pareció que me llevaron a lugares de mi cerebro que no conocía. El crack me asustó. Probé en Boston y fue espantoso: dolor de cabeza y de garganta durante cuatro días. Ahora no tomo ni alcohol".

La modelo y bailarina Andrea Ghidone contó, en tanto, lo que atravesó luego de que en una noche de estreno en Buenos Aires, donde desarrolló su carrera, su casa fuera copada con su hija adentro. "Estaba por salir al escenario cuando me llama la niñera de mi hija, que había 'vendido' la casa para que la asaltaran, llorando. Le pedía que me pasara con mi hija y ella me hablaba. Cuando al final me pasa, y escucho la voz de mi hija por unos segundos me caí al suelo. Me contó lo que había pasado, corté, pedí que salga otro al escenario, llamé a un vecino y le pedí que la trajera hasta donde estaba". Y concluyó: “a partir del rapto a mi hija conocí lo que es no querer perdonar a alguien".

 

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