Como resultado, quienes dijeron ejercitarse moderadamente, presentaron un riesgo siginificativamente menor de contraer 13 tipos de cáncer distintos que quienes eran sedentarios.
En el transcurso del período del estudio, más de 186.000 casos de cáncer fueron detectados en los involucrados. Luego, a través de métodos estadísticos midieron la relación entre el ejercicio realizado y el riesgo a padecer cáncer.
La lista ofrecida por Live Science detalla el porcentaje reducido del riesgo a padecer la enfermedad en personas que se ejercitan:
- El cáncer de esófago, el riesgo de un 42% menor
- El cáncer de hígado, un riesgo 27% menor
- El cáncer de pulmón, el riesgo de un 26% menos
- El cáncer de riñón, el riesgo de un 23% menos
- El cáncer de estómago del cardias (porción superior del estómago ), un 22% menos de riesgo
- El cáncer de endometrio, el riesgo de un 21% menor
- Leucemia mieloide, un riesgo 20% menor
- Mieloma, un riesgo 17% menor
- El cáncer de colon, el riesgo de un 16% menor
- Cáncer de cabeza y cuello, un riesgo 15% menor
- cáncer de recto, un riesgo 13% menor
- El cáncer de vejiga, un riesgo 13% menor
- El cáncer de mama, el riesgo de un 10% menor
Como explica el New York Times, incluso las personas con sobrepeso u obesas pero que realizaban actividad física, tienen menor riesgo de desarrollar la mayoría de los tipos de cáncer que aquellos sedentarios.
El estudio fue observacional y por ello no se puede probar directamente la incidencia del ejercicio sobre el cáncer, pero las relaciones encontradas sugieren una alta probabilidad de que exista una relación entre la actividad física y el riesgo a padecer la enfermedad.