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El 40% de los hogares uruguayos está en riesgo de caer en la pobreza, según estudio

Entre 2004 y 2017, la pobreza pasó de 60% a 21% y la clase media consolidada trepó de 10% a 39%

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16 de agosto de 2018 a las 05:00

Entre 2004 y 2017, al tiempo que se redujo la pobreza, Uruguay registró un crecimiento en los ingresos en los hogares con una distribución más progresiva, expandiendo de esa forma las clases medias del país, tanto en lo que refiere a la consolidada como a las más vulnerable.

Mientras solo un 5,2% de los hogares presentaron movilidad social descendente, un 56,6% durante ese período tuvieron un comportamiento ascendente en su estrato social, a la vez que 38,1% no pudieron modificarlo. En 2017 la cantidad de hogares en situación de vulnerabilidad en el país se ubicó en 40%.

De esa forma, según un estudio realizado por los economistas Martín Leites y Gonzalo Salas denominado "Dinámica del bienestar de las clases sociales en los últimos años", en el marco de un nuevo trabajo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Uruguay -que será presentado este jueves en el Centro Cultural de España-, los hogares según su clase social se dividen entre: 21,3% dentro de la línea de pobreza, 39,4% en sectores de vulnerabilidad, 38,6% para la clase media consolidada y 0,7% para la clase alta.

El informe, que dejó de lado analizar a las clases altas, diferenció entre lo que significa ser clase media vulnerable (ingreso per cápita comprendido entre US$ 4 y US$ 10 diarios) y consolidada (ingreso per cápita entre US$ 10 y US$ 50).

En el período analizado se registró un fuerte descenso de los hogares ubicados en situación de pobreza, que representaban un 60% del total en 2004 y pasó a un 21% en 2016. A su vez, aumentaron los hogares de vulnerabilidad que pasaron de ser un 30% en 2004 a cerca de un 40% en 2016. En tanto, la clase media consolidada presentó un fuerte aumento pasando del 10% en 2004 a 39% en 2016.

Sin embargo, que un número relativamente importante de hogares uruguayos hayan podido superar el umbral de pobreza para situarse en la clase media (vulnerable) dado sus ingresos, no garantiza en términos estructurales que ante un escenario de shocks económicos no se pueda caer de nuevo en esa situación.

Dentro del universo analizado, se constataron mejoras en las tasas de ocupación y la formalidad entre 2004-2012, y estancamiento si se mira desde ese año hasta 2017. Un incremento en la dotación de activos durables, una lenta evolución de los logros educativos y del acceso a la propiedad privada, fueron algunas de las causas que provocaron un aumento sustantivo durante esos años de la clase media en Uruguay.

En este sentido, se destacó que los hogares vulnerables tuvieron un mejor desempeño en todas las dimensiones de bienestar, en relación a los que se encuentran en situación de pobreza, lo cual sugiere mejores condiciones para enfrentar potenciales etapas adversas del ciclo económico. Los hogares que cuenten con mayor índice de bienes durables -de transporte o electrodomésticos- muestran una mayor capacidad de resilencia a la vulnerabilidad, por lo que su chances de entrar o salir de la pobreza se relaciona al acceso a activos y a la acumulación de cada hogar.

No obstante, Leites indicó que las clases medias consideradas vulnerables podrían enfrentar "mayores riesgos" de volver a la pobreza, por lo que hay que pensar en políticas públicas que vayan en ese sentido, previendo que la situación económica a nivel general pueda cambiar.

Aunque existen ciertos hogares que lograron salir de la pobreza en los últimos 14 años, se encuentran en una situación de inseguridad que no permite consolidar su estabilidad en la situación económica y en otras dimensiones del bienestar.

Otro punto clave que manejaron los economistas es el nivel educativo del jefe de hogar, aspecto considerado relevante entre 2004 y 2011 para explicar la salida de la pobreza, ya que en muchos casos se trataba de hogares golpeados coyunturalmente por la crisis de 2002, pero que en la actualidad juega un rol menor dado que se trata de situaciones estructurales, donde es muy bajo el nivel de acumulación humano. Es decir, poseen en general características distintas a la de los hogares que persisten en situación de pobreza.

"La población en situación de vulnerabilidad presenta rezagos en otras dimensiones de bienestar distintas del ingreso, que pueden imponer restricciones al desarrollo a largo plazo en la región, y que son muy sensibles a los vaivenes económicos", se recalca en el informe elaborado en referencia a un estudio de la misma institución a nivel regional de 2016.

Caídas por la preferencia en la redistribución

Uno de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue que a partir de las valoraciones sobre los impuestos, se registró una caída en el apoyo a políticas públicas que apunten a la redistribución.

Ante la movilidad que vivieron algunos hogares, la hipótesis sostenida es que la intervención del Estado puede ser percibida como una barrera para continuar con las trayectorias ascendentes en las posiciones sociales. Esto es consistente, según se afirma, con el entendido de que "la consolidación de una amplia clase media genera mayor estabilidad política, al tener un papel moderador de los procesos de distribución".

Entre los años 2004 y 2017 Uruguay vivió el crecimiento económico más sostenido de su historia desde que se llevan estadísticas, con un ingreso medio per cápita anual de 7,5%. En relación a la distribución, se observó una fuerte redistribución de los ingresos hacia la población más pobre, sobre todo desde 2004 a 2012.

"A medida que crece la posición de clase, las personas desplazan su apoyo de las políticas de transferencias en especie. Es posible que este resultado sea consecuencia de la fragmentación social y de la falta de confianza en el comportamiento de los beneficiarios de los programas sociales. Si la responsabilidad de la pobreza se visualiza en el individuo y no en sus circunstancias, es probable prevalezca la desconfianza en el uso de los recursos transferidos por el Estado, y se crea que son más ventajosas las políticas paternalistas, que otorgan bienes de primera necesidad", apunta el informe.

Al preguntarle a la clase media sus preferencias sobre las políticas a llevar adelante por el gobierno para asistir a los pobres, un 34% se mostró a favor de que se les diera dinero, mientras el 94% estuvo de acuerdo con conseguirles un buen trabajo. En el caso de los estratos más pobres, 44% dijo estar a favor de la primera opción y 94% de la segunda.

Los movimientos entre clases

Del total de hogares que se encontraban en situación de pobreza en 2004, un 45% se mantuvieron en dicha situación en 2011/2012, mientras que un 43,8% pasaron a clasificarse como vulnerables y un 11,2% como clase media consolidada.

A su vez, del total de hogares en situación de vulnerabilidad en 2004, un 46,7% se mantuvieron en dicha clase social en 2012, un 15,7% pasaron a estar en situación de pobreza y un 37,6% fueron clasificados como de clase media.

En el caso de los hogares de clase media en 2004, el 78,3% se mantuvieron como clase media en 2012, mientras que un 10,8% pasaron a situación de vulnerabilidad y un 10,9% fueron clasificados como pobres.

Las transiciones entre 2012 y 2017 son muy similares a las analizadas del período anterior. De los hogares pobres en 2012, un 42,4% se mantuvieron en dicha situación, mientras que un 44,7% pasaron a estar en situación de vulnerabilidad y un 12,9% a la clase media.

En el caso de los hogares vulnerables, un 48,8% se mantuvieron en la misma clase social, un 18,8% pasaron a estar en situación de pobreza y un 32,4% fueron clasificados como de clase media.

Con respecto a los hogares de clase media, casi el 75% se mantuvieron en la misma situación al final del período, un 15,9% pasaron a estar en situación de vulnerabilidad y un 9,5% tuvieron ingresos por debajo del umbral de pobreza.

Por tanto, para el período de 2012 a 2017, un 14,8% experimentaron movilidad descendente, un 31,4% movilidad ascendente y un 53,8% permanecieron en la misma clase social. A su vez, se destacó que el porcentaje de hogares en situación de hacinamiento bajó de 31,4% de 2004 a 15,3% en 2016, principalmente a un aumento en el número de habitaciones de la vivienda y a que se redujo la cantidad de personas en el hogar debido a posiblemente al incremento de las separaciones o emancipaciones de jóvenes.

*El trabajo utilizó el Estudio Longitunidal de Bienestar en Uruguay (ELBU), con tres olas de relevamiento de información de todo el país, correspondientes a los años 2004,2011/2012 y 2016/2017. El marco muestral está constituido por hogares donde en 2004 residían niños que asistían a primer años de educación pública.

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