Tabárez no se dejó embarullar por las voces de alarma. En su diccionario no figura la palabra drama. No la tomó en cuenta en tiempo donde no pudo contar con Diego Forlán, tampoco cuando fue suspendido Diego Lugano y menos ahora que los resultados de los últimos tiempos lo metieron en zona de turbulencias en la tabla de posiciones de las Eliminatorias.
El año del cambio celeste
Lo mostrado en Polonia, el momento de Tata González y la maduración de Lodeiro plantean el ejercicio de duda al técnico