Por Gonzalo Charquero y Natalia Roba
El año del coronavirus: una bomba de tiempo que obligó a recalcular el plan de Lacalle Pou
El manejo inicial permitió al gobierno ganar tiempo pero ahora debe tener nuevos resultados
El manejo inicial permitió al gobierno ganar tiempo pero ahora debe tener nuevos resultados
Por Gonzalo Charquero y Natalia Roba
De la cuarentena voluntaria al distanciamiento social sostenido. Del desconfinamiento a las burbujas. Así ha transcurrido la pandemia en Uruguay en este 2020 que termina con varias zonas del país en naranja según la escala de Harvard y Montevideo, la ciudad más poblada, en zona roja, récord diarios de muertes y de personas internadas en cuidados intensivos.
La brújula del gobierno se fijó en “la libertad responsable”. Fue el concepto más mencionado por el presidente Luis Lacalle Pou desde que asumió. A esa libertad se refirió el 1° de marzo en el discurso que dio ante el Parlamento. Y desde que estalló la pandemia el concepto de la libertad responsable copó los mensajes presidenciales, ya que ese término estuvo presente en cada conferencia de la Torre Ejecutiva. “Si actualmente estamos pasando de un aislamiento de alto impacto a un distanciamiento social, que debe ser sostenido, es porque los uruguayos demostraron que hicieron un buen uso de la libertad, con solidaridad”, dijo el presidente al mes de declarada la emergencia sanitaria en una de esas conferencias.
El acatamiento de la población que se quedó en su casa le dio aire al gobierno, que sumado a otros aciertos pudo hacer un buen manejo de la pandemia. Todo ello le valió al mandatario el reconocimiento internacional, una alta aprobación de la opinión pública y la autodenominación del “presidente coronavirus”.
Lacalle Pou, que empezó su mandato con un fuerte compromiso de recorte de gasto, se vio obligado apenas una semana después de asumir a barajar de nuevo las cartas y acompasar su plan económico con el desembolso para atender la crisis social y la emergencia sanitaria, el impacto en el desempleo y la economía de capa caída.
Sin embargo, en las últimas semanas el gobierno perdió margen de maniobra. A partir de noviembre se dio un aumento exponencial de los casos. El mandatario siguió aferrado a la libertad y le está costando tomar decisiones drásticas. Ahora se enfrenta al desafío de lograr controlar la pandemia o perder la reputación alcanzada si el sistema de salud se saturara, y ya con el sistema de rastreo y seguimiento de infectados muy exigido con un 27% de casos sin nexo epidemiológico identificado.
A continuación El Observador repasa los aciertos y los errores del gobierno en el manejo de la pandemia en este 2020.
Comunicación
La comunicación fue uno de los puntos fuertes del gobierno. Desde el día uno en que se detectaron los primeros cuatro casos de covid-19 en Uruguay realizó conferencias de prensa en el horario central de los informativos para transmitir información precisa y salvo algunas conferencias en las que se pasaron mensajes contradictorios (cuando el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas mandó a hacer actividad física en la rambla y el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado pidió quedarse en casa) el gobierno logró controlar el debate público del tema.
Medidas rápidas
Enseguida se tomaron medidas efectivas pero se apeló al aislamiento voluntario y se descartó la cuarentena obligatoria. Se cerraron los shopping, se suspendieron las clases, las celebraciones religiosas, los gimnasios, se apeló al teletrabajo. Y si bien la medida significó un parate económico importante sirvió para que la población tomara conciencia, se cuidara y fue otra manera de ganar tiempo para el gobierno. De esa manera se retardó la propagación del virus y se pudo preparar los hospitales y los sistemas de testeo.
Formación del GACH
Tener a la academia y al conocimiento científico de aliados, fue otro logro indiscutido del gobierno. La creación del Grupo Asesor Científico Honorario dirigido por el científico Rafael Radi, el médico Henry Cohen y el matemático Fernando Paganini, fue un insumo fundamental para tomar las decisiones políticas. La confianza que transmiten los científicos cada vez que salen a la opinión pública, y los informes elaborados por los equipos de especialistas de sus áreas han sido un gran aporte.
Aportes científicos
En paralelo, la Universidad de la República y el Institut Pasteur, así como el Instituto Clemente Estable hicieron sus aportes. A modo de ejemplo: elaboraron los kits para tomar las muestras en los testeos del virus, secuenciaron el genoma del virus y crearon la aplicación que posibilitaron que Uruguay fuera el primer país en contar con las
alertas de exposición.
Respuesta del sistema de salud
Además del desarrollo del testeo y la reserva de camas en hospitales, una gran ventaja en el control de la pandemia que permitió evitar la propagación del virus en los centros de salud fue la posibilidad de contar con la figura del médico a domicilio. Aproximadamente 800 mil personas acceden un servicio de emergencia móvil en la capital ya que todas las mutualistas tienen el sistema de médicos de radio incluido en las prestaciones.
Exitismo
El buen posicionamiento que logró el país en el manejo de la pandemia aparece ahora como un desafío. El presidente Luis Lacalle Pou ahora se enfrenta al momento más difícil y al escenario de perder el control de la pandemia.
En caso de que al 10 de enero la reducción de la movilidad no logre frenar la escalada de contagios, el gobierno deberá tomar medidas más restrictivas, aunque quiere evitar la cuarentena obligatoria y eso lo mantiene atado.
La demora en la vacuna
La vacuna aparece como la luz al final del túnel pero mientras varios países de la región ya comenzaron a vacunar o están a semanas de empezar el gobierno uruguayo optó por comprarlas a través del fondo Covax de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo que implica que las primeras dosis estén disponibles recién en abril. Fue por eso que se intentó un cambio de timón –la Torre Ejecutiva decidió encabezar negociaciones directas con los laboratorios– pero tardío y con resultado aún incierto en medio de la escalada de contagios.
Disonancias en los mensajes
En la conferencia que dio el GACH este 16 de diciembre el grupo asesor científico pintó un panorama preocupante y preparó el terreno para que el gobierno pudiera tomar medidas más drásticas, sin embargo en la conferencia que el presidente dio horas más tarde le costó ir por es camino.
Su mensaje fue más light. “Tengo la íntima convicción de que nos vamos a cuidar. Que se va a tomar conciencia que es mucho más complejo que marzo, abril, mayo y que esa misma conducta que tuvieron los más veteranos, los del medio y los más jóvenes la van a volver a tener”, dijo.
Escasa asistencia económica
La pandemia pegó fuerte en la economía y numerosos sectores se han visto en problemas. Sin embargo, en el afán de cuidar los equilibrios, en una economía ya golpeada, el gobierno no ha querido soltar la billetera.
El Frente Amplio ha venido insistiendo en un renta básica para los sectores más vulnerables. Hasta ahora el presidente y su equipo económico no han accedido a ese pedido pero en caso de que la situación sanitaria impida una recuperación económica los indicadores de pobreza y desempleo se pueden deteriorar aún más y ante eso el gobierno se enfrenta a un gran desafío.