30 de diciembre de 2011 19:51 hs

El 30 de julio de este año, la selección mundial de la gastronomía se reunió para un histórico evento: elaborar la última cena de El Bulli, uno de los restaurantes más prestigiosos del mundo que cerró sus puertas después de 27 años.

A la cabeza del equipo estaba el dueño y chef del lugar, el catalán Ferran Adrià. Lo acompañaban René Redzepi (número uno del mundo según la revista Restaurant), Joan Roca (número dos), Andoni Luis Aduriz (tercero), Massimo Bottura (cuarto), José Andrés (reconocido este año como el chef más sobresaliente de Estados Unidos) y Grant Achatz (sexto del mundo).

“Con nosotros han estado los mejores del mundo. Todos ellos tienen el espíritu, la pasión por lo que hacen y además son capaces de asumir el riesgo en la cocina”, dijo en aquel entonces un emocionado y visiblemente feliz Adrià.

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“Aquí aprendí lo que es el compromiso y que detrás de un gran trabajo hay muchísimas horas de dedicación”, afirmó Aduriz, que ha destacado que El Bulli fue el primer restaurante que compartió con una “generosidad tremenda” todas su técnicas y conocimientos.

Lejos de la tristeza, el cierre se convirtió en un día de fiesta en El Bulli. Por un lado, significó el fin de una etapa en la que se ha coronado hasta en cinco ocasiones como el mejor restaurante del mundo, según la revista Restaurant (2002, 2006, 2007, 2008 y 2009). Y, por otra parte, marcó el principio de una nueva etapa, en el que la creatividad y el espíritu bullinianos pueden perdurar para siempre, sin miedo a quedar estancados o caducos.

“Lo que queremos es que las 20 personas que vengan cada año a El Bulli Foundation –el nuevo proyecto gastronómico de Adrià– sean los nuevos René Redezepi, Joan Roca o Andoni Luis Aduriz”, dijo el chef antes de poner las manos en la masa.

Patrimonio global

Los niños peruanos quieren ser chefs en vez de futbolistas, los guisos y productos típicos son el motivo de las fiestas nacionales y locales, y la comida del lugar es el tema de conversación más recurrente y el mayor orgullo de los peruanos.

Este año en particular, la cocina nacional fue motivo de orgullo para los peruanos. Primero la Organización de Estados Americanos reconoció la gastronomía del país andino como Patrimonio de las Américas. Luego, comenzaron los rumores de que en 2012 la Unesco la declararía Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

“Los peruanos tenemos lo que nadie: una variedad de tradiciones gastronómicas y una biodiversidad que nos permite tener los mejores y más variados productos del mundo”, destacó el empresario y chef más prestigioso de Perú, Gastón Acurio.

Cuando la preparación es más elaborada se encuentran deliciosos guisos como “el chupe de camarones” (un suculento plato de camarones de río, papas, huevos escalfados, arroz y verduras) o el plato bandera de Perú: el cebiche, pescado marinado en limón con cebolla y ají, cuyo valor radica en el exquisito pescado de la costa de este país andino.

En Uruguay, la moda de la cocina peruana no pasó desapercibida. Por ejemplo, en esta temporada abre el reconocido restaurante de cocina gourmet peruano japonés Páru, Inkas Sushi & Grill, en Pueblo San Vicente, cerca de José Ignacio.

La crisis de los pepinos

No todas las principales noticias del rubro de la gastronomía de 2011 fueron positivas. Hubo un producto alimenticio que fue mencionado durante semanas por su devastador efecto, primero para la salud y después para la economía de algunas comunidades productoras: el pepino.
La crisis sanitaria de la bacteria Escherichia coli, más conocida como E. coli comenzó en Alemania tras detectarse un importante incremento en los enfermos con diarrea sanguinolienta.

La primera teoría que manejaron las autoridades fue errada, pero el efecto que tuvo fue igual al que hubiera generado de ser cierta. Se declaró públicamente que el origen de la enfermedad eran los pepinos españoles.

El agresivo brote, provocó más de 30 muertes y 3.000 afectados, según los datos del Centro Europeo de Control de Enfermedades. Todos los fallecimientos fueron en Alemania, excepto el de una mujer, en Suecia.

Luego de numerosos estudios, el gobierno alemán confirmó que el causante de esta mortal diarrea estaba en los brotes germinados de soja encontrados en una granja de Baja Sajonia.
De todos modos, como el “mal” ya estaba hecho, la Comisión Europea propuso disponer de un fondo de 210 millones de euros para compensar a los agricultores afectados dentro de los países de la Unión Europea. (Agencias)

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