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28 de septiembre 2022 - 5:03hs

A principio del siglo XX una pareja de inmigrantes españoles escapó de la Primera Guerra Mundial y se instaló en Tacuarembó. Al principio trabajaron en un comercio y luego lograron comprar un campo, donde comenzaron a criar vacunos Hereford y ovinos Merino Australiano. En ese entonces ni se imaginaron que años después, su nieta volvería a Europa en representación de esa producción de campo, para recibir, en Milán, el premio Acción Climática de los Premios de Moda Sustentable de la Semana de la Moda Italiana.

Gabriela Bordabehere nació y se crió en Montevideo, pero siempre supo qué quería hacer de su vida y dónde quería vivir: en La Soledad, la estancia de sus abuelos, en Picada de Oribe, cerca de San Gregorio de Polanco.

Estudió Agronomía, y cuando se recibió junto a su esposo Alejandro, también ingeniero, se mudaron a Tacuarembó. Su marido se encargó de la administración del establecimiento en el que se hacía ciclo completo de vacunos y lanares, mientras Gabriela se encargaba de las tareas de la casa y trabajaba en grupos sociales en el pueblo.

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Gentileza Nativa En La Soledad se crían vacunos Hereford y lanares Merino Australiano.

Un momento duro

En 2003 los hijos de la pareja tenían 11 y 9 años, y la familia sufrió uno de los mayores golpes. Alejandro falleció en un accidente de tránsito y ese mismo día Gabriela debió responder a una propuesta: hacerse cargo de la administración de La Soledad. Con "muchísimo miedo", según reconoció a El Observador, aceptó el desafío porque debía sacar adelante a su familia, en un momento de dificultades económicas.

Fueron tiempos difíciles para Gabriela. No solo tuvo que encarar su trabajo de otra manera y hacerse cargo de una tarea que no había hecho antes, sino también tuvo un gran desafío como madre. Se quedó un año en el campo con los niños, “pero me faltaba una pata de la mesa”, contó. Así fue que decidió llevar a sus hijos a estudiar a Montevideo, en un colegio en el que fueron becados, mientras ella trabajaba de lunes a viernes a 350 kms de distancia, en Tacuarembó.

“Fue una situación complicada como madre”, indicó.

Gentileza Nativa Gabriela vive en Tacuarembó hace más de 20 años, donde trabaja en el campo.

Sacar adelante a la familia

Con experiencia como agrónoma pero sin haber administrado antes un campo, se reunió con el equipo de La Soledad, que estuvo muy abierto y dispuesto a ser dirigido por una mujer y comenzó a trabajar. "El apoyo del equipo fue muy importante en ese momento", destacó.

En las 1.266 hectáreas (ha) del establecimiento se siguió haciendo ciclo completo en ovinos, pero en el caso de los vacunos, se cambió el enfoque, y el establecimiento pasó de ciclo completo a netamente criador. Mientras administraba La Soledad, Gabriela consiguió otro trabajo en un establecimiento ubicado en Durazno, y luego en otro.

“Para sacar adelante a esta familia, sola, como mujer, llegué a tener tres trabajos. Lo más difícil fue hacer que le fuera bien a las empresas y complementarlo con mi rol de mamá, en el que tenía que cubrir todos los frentes”, recordó.

Gentileza Nativa Gabriela siempre soñó con vivir en el campo de sus abuelos.

Hijos vinculados al agro

Ahora Florencia y Santiago, los hijos de Gabriela y Alejandro son grandes y, al igual que sus padres, se vincularon al agro.

Florencia se recibió de ingeniera agrónoma hace unos años, y ahora trabaja en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), mientras que su hermano Santiago está terminando de estudiar veterinaria. Hoy, con orgullo, su madre dice que ambos son “absolutamente capaces y excelentes personas”, y que en ellos, el camino ya está trazado.

“Se vincularon al sector agropecuario con mucho amor a la tierra. Su padre y yo les transmitimos los valores del amor a la naturaleza y de estar unidos. La vida me dio el revés de no poder completar juntos este sueño, pero de alguna manera le transmití a mis hijos ese valor de estar unidos en el campo”, expresó.

El camino de esta familia vinculada al campo ha sido de alto y bajos, pero en estos días, todo es festejos y orgullo familiar, porque la lana de La Soledad, de 17,8 micras (ultrafina) y que siempre se comercializó en el mercado interno, llegará a todo el mundo, en las prendas de la marca Gucci, en el primer negocio de exportación del predio.

Actualmente en La Soledad hay una majada de 1.300 lanares, pero en 2019 el establecimiento sufrió un duro golpe: una jauría de perros mató 80 ovejas y dejó 160 heridas. En ese entonces, y tras una pérdida mayor a los US$ 16 mil, Gabriela dijo a Valor Agregado de  Carve, que encontrarse con los animales muertos “fue realmente escalofriante”.

“Cada vez aparecían más animales caídos, en las cañadas, tirados en el río. Por todas partes del potrero habían animales lastimados con la oreja mordida, el ojo, la paleta. Una cosa dantesca”, lamentó en ese entonces. 

Gentileza Nativa En La Soledad se produce lana de 17,8 micras.

De Tacuarembó a Gucci

En La Soledad siempre se puso “mucha pasión” en la producción de lanas finas. La cosecha siempre se destinó al mercado local, pero cuando Lanas Trinidad le planteó a Gabriela la posibilidad de certificar la producción con RWS, y luego con Nativa Regen (una marca uruguaya de lana perteneciente al grupo francés Chargeurs Luxury), comenzó un viaje que la llevó a ser ahora una de las proveedoras de fibra para las prendas de Gucci, que comenzarán a confeccionarse con lanas uruguayas, en el marco de un programa de producción regenerativa.

Gucci trabajará por primera vez con lanas uruguayas en el marco de un acuerdo con Nativa Regen. La Soledad, y Los Manantiales –un establecimiento de Merino Fino donde Gabriela también trabaja– fueron los dos predios donde se hizo el plan piloto de producción regenerativa para generar ese acuerdo.

Si bien esos predios fueron los primeros, la lana que se utilizará en Gucci se producirá en diferentes predios del país, los que se unan al proyecto que durará cuatro años. Técnicos de INIA serán los encargados de plantear los requisitos para que la producción sea regenerativa, por ejemplo, en La Soledad, en el marco del plan piloto, una de las sugerencias fue aumentar el área de árboles nativos.

“Este no es un logro de Gabriela, es un logro país”, dijo Gabriela sobre el premio que recibió en Milán, y sostuvo que Uruguay ya está en el camino de la producción regenerativa, por lo que “no hay grandes cambios que hacer”.

Para esta productora, en sus 20 años frente a La Soledad, un apoyo muy importante es el que ha recibido de las instituciones agropecuarias como el INIA, el Secretariado Uruguayo de la Lana, el Instituto Plan Agropecuario y la Facultad de Veterinaria, en cuyos técnicos ha confiado todos estos años para producir.

Gabriela en los Premios de Moda Sustentable de la Semana de la Moda Italiana.

Durante la premiación, en Italia, Gabriela estuvo en contacto con representantes de la famosa marca de moda. "Me dijeron que están absolutamente deslumbrados con la calidad de la lana uruguaya, que le hicieron muchas pruebas para sus prendas de altísima calidad y vieron que las lanas uruguayas son excepcionales", contó. Y destacó: "Fue lo mejor que escuché en toda la noche". 

Gentileza Nativa Para Gabriela, llegar a vender lana a Gucci "es un logro país".

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