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El camino rentable para ingresar al negocio: el Bono Ganadero de SNR

Rodrigo Silveira, director de Silveira Negocios Rurales, explicó en qué consiste la novedosa herramienta del portafolio de servicios administrativos del escritorio

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31 de enero de 2019 a las 15:57

Silveira Negocios Rurales (SNR) ganó 19 martillos de oro consecutivos, la distinción que otorga la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo al escritorio que comercializa la mayor cantidad de hacienda durante el año en el local Conventos. Parte de ese éxito tiene como base la apuesta a brindar más y mejores servicios. En ese marco, Rodrigo Silveira, director de SNR, habló con El Observador sobre el Bono Ganadero, una herramienta financiera  de creciente aceptación.

—¿Cómo, cuándo y por qué surgió la idea del Bono Ganadero?

—Silveira Negocios Rurales tiene dos pilares fundamentales de trabajo. Por un lado está el escritorio y la consignación de ganado. Por otro está la pata de la administración de establecimientos o de capitales de clientes. Fue así que hace tres años surgió el primer producto que lanzamos –en base a nuestra experiencia como administradores de ganado–, que es un fideicomiso de administración ganadero. Es un producto un poco más complejo, para inversiones de otros montos. Luego decidimos, a mitad del año pasado, lanzar un producto más comercializable, el Bono Ganadero en el que volvemos a lo que es la tradición del negocio con los contratos de capitalización. Hay dos modalidades de inversión, una con contratos de capitalización, algo bien conocido por la gente del agro, y la otra es la del Bono Ganadero, que es un tipo de contrato en el que el inversor invierte contra la figura del escritorio y el escritorio invierte.  

—¿Todas las inversiones son en ganadería? 

—Sí, todas y en todas ellas se individualiza el ganado desde el inversor ya que éste sabe exactamente dónde está su ganado y dónde está su inversión. Es una herramienta que está buena y que ha sido bien aceptada, porque antes de esto quien tenía dinero para invertir en ganadería era difícil concretar una inversión porque tenía que acceder a un contrato de arrendamiento, tenía que arrendar un área grande, invertir, hacerse cargo del gerenciamiento y de la administración. Acá se terciaria la administración con el escritorio, la parte legal con un estudio de abogados y se olvida del tema. Lo único que hace es distribuir ganancias una vez que se cierra el ciclo, lo que puede ser anualmente o cada dos años. El escritorio hace un seguimiento técnico y le da informes a los inversores, algo que creo es muy bueno. Por esto te ganas a los clientes. Porque quizás el tipo entra con poco dinero y a medida que obtiene los informes el negocio le da otra credibilidad y decide invertir un poco más. Accede a algo que antes no podía. 

 

En Uruguay, para dejar el dinero dentro del país, no hay demasiadas opciones de inversión y las que hay arrojan una rentabilidad baja.

 

—¿Cómo funciona la herramienta? 

—Son contratos prehechos. Es decir, son todos iguales, pero con dos modalidades distintas. Te acercas, te comentamos en qué vamos a invertir tu dinero, sobre todo en qué categoría de ganado que depende de la época del año. Se firma el contrato, se hace la inversión, se compran los animales y se individualizan. Se dice que “estos son los de la persona” –un punto fundamental con todo lo que está pasando con la trazabilidad y el abigeato–. Hay dos modalidades, en una el ganado puede quedar a nombre de la misma persona, que es el contrato de capitalización tradicional. En el otro, la persona es dueña de un contrato que puede no estar a su nombre, pero igualmente el ganado está individualizado y cedido a ese cliente, como persona física o jurídica. Es bastante sencillo en ese sentido. 

—Entonces el escritorio se encarga del 100% de la operativa. 

—Sí. A diferencia de otras herramientas que hay en el mercado hacemos toda la administración. Compramos el ganado nosotros y éste va a campos administrados por nosotros. Una vez que vendemos le damos el dinero al inversor. Hay otras herramientas en el mercado que el ganado, por ejemplo, va a un tercero. Es decir, hay un inversor que va al campo de un tercero. Por un tema de seguridad lo hacemos nosotros mismos.  

 

Los montos mínimos hacen que el negocio sea más rentable. 

 

—¿Qué requisitos hay para ingresar al sistema? ¿Exigen un monto mínimo de inversión? 

—Los montos mínimos los establecimos porque, para que la herramienta sea rentable, hay que reducir costos para ser eficientes. A veces no sirve comprar medio camión porque el flete lo cobran entero y las comisiones también. Dependiendo de la categoría de ganado, hay contratos de US$ 15.000 de mínimo, otro de US$ 25.000 de mínimo. Siempre dependiendo de la categoría. Si compraste terneros, de repente con US$ 15.000 podes entrar o si compras vientres preñados con US$ 25.000. Si justo se da la situación en la que hay dos inversores que a la misma vez están por entrar al negocio, se podría dividir en dos esa inversión y comprar a medias. 

—¿Qué duración tienen los contratos? 

—El tema de los contratos es importante. Se hacen en forma anual y a dos años, pero el inversor en cualquier momento del contrato puede rescindirlo sin una cláusula de costo. Obviamente no va a obtener rentabilidad o se va a calcular la rentabilidad a la fecha. Como se invierte en categorías que siempre incrementan el valor, nunca se pierde. No es como en otras herramientas financieras en las que se invierte y si se van antes de término se tiene una multa o una penalidad. 

 

Los contratos se hacen en forma anual y a dos años, pero el inversor en cualquier momento del contrato puede rescindirlo sin una cláusula de costo.

 

—¿Por qué es una buena herramienta? 

Me parece que en Uruguay, para dejar el dinero dentro del país, no hay demasiadas opciones de inversión y las que hay arrojan una rentabilidad baja. Aquí se obtienen rentabilidades con ganancias que van de 60% para el tomador de ganado y de 40% para el inversor, cuando éste no hace nada. Las rentabilidades para contratos de un año están en el entorno de 6% a 8% y para los contratos de dos años rondan el 10% anual en dólares, una renta más que atractiva. Pero por sobre todas las cosas me parece atractivo, y lo han dicho los propios inversores, el hecho de tener la posibilidad de acceder al sector. Por ejemplo, hay un cliente que hace tres años que arrancó a trabajar con nostros con un monto de US$ 100.000. Empezó a aprender del tema, nos pedía para ir al campo, iba. Se armó una relación de amistad. Hoy estamos buscando un campo para que él arriende y nos pidió una mano.  Por esto también queremos empezar a hacer jornadas de campo, llevar gente. Los campos que explotamos están en Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres y son lejos de Montevideo. Los contratos los arrancamos el 1° de julio de 2018 y estamos  en el período de comercialización y ya hemos vendido varios. 

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