Hasta el 24 de marzo, cuando de a poco comience a volver el calor a la península ibérica, no hay corridas de toros ni conciertos al aire libre. Es por esto que la empresa Warner obtuvo, mediante una licitación, permiso para instalar un techo desarmable que, durante dos meses, cubra a la plaza y posibilite la realización de eventos musicales.
Pero todo cambió hoy, cuando la membrana, que había sido terminada de instalar ayer, cedió y se vino abajo, recordando el incidente que, hace tres años, protagonizó el Cilindro de Montevideo al venirse abajo durante la madrugada.
Ahora mismo, el techo luce contra el piso como un paracaídas desinflado. La estructura de aluminio de 160 toneladas ha cedido y se ha hundido. No se registraron heridos debido a que en ese momento sólo se encontraban los guardias de seguridad de la plaza, informó El País de Madrid. La estructura de la plaza tampoco sufrió daños, según se aseguró tras un peritaje de expertos en cuidado patrimonial (la plaza tiene esta denominación).
De momento, la actividad en la plaza madrileña ha quedado suspendida.