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El codazo a un uruguayo que tumbó mi ilusión mundialista en EEUU 1994

Sin Uruguay en cancha, no tuve mejor idea que hacerme hincha del compatriota Tab Ramos

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06 de julio de 2018 a las 05:00

La Copa del Mundo de Estados Unidos (1994) marcó mi infancia mundialista. Sin la presencia de Uruguay -que perdió su clasificación en la Eliminatorias en su serie a manos de Brasil y Bolivia-, tuve que buscar algo para aferrarme a esa cita deportiva. Con 10 años recuerdo patente que fue cuando completé mi primer álbum, un rito que mantuve hasta hace un par de mundiales. Vivir en campaña por esos años no dejaba otra opción que seguir el Mundial por la Red con su relator imborrable para todos aquellos que vivimos nuestra infancia en el interior: Gerardo Zuccotti. Como olvidar latiguillos como "hay olor a gol en el área", "no lo agarraba ni en motoneta", "hay que enterrarla mi amigo", "van 15 minutos y moneditas" o "balón que busca dueño".

Todavía no tengo claro quién de mi familia me comentó en la previa que en la selección de Estados Unidos había dos uruguayos: Tab (Tabaré) Ramos -mediocampista ofensivo- y el defensa Fernando Clavijo. Poco me importó que fuera una selección sin historia o linaje mundialista y con chances prácticamente nulas de ganar el Mundial. Fue mi favorita.

Hace hace poco tiempo recordaba la alineación completa de esa selección estadounidense que tenía Tony Meola como golero y capitán, a un mediocampista como Cobi Jones -que sobresalía por su melena y peinado particular-, el defensa Marcelo Balboa o el mediocampista Alexis Lalas.

Dentro de los uruguayos que tenían la doble ciudadanía, Ramos siempre me despertó más atención en ese Mundial, quizás porque jugaba con la 9, aunque por su posición no era un goleador nato. En el partido de la serie que EEUU pierde 1 a 0 con Rumania, Ramos fue sustituido por Jones en el segundo tiempo. Maldije más el cambio que eligió el técnico Bora Milutinovic que el resultado final. En ese choque también me deslumbró uno de los mejores y exquisitos 10 que he visto -de esos que hoy ya no abundan en el fútbol moderno: Gheorghe Hagi, el capitán de los rumanos que sorprendieron con un meritorio tercer puesto en ese Mundial.

Pero el partido que marcó mi desilusión para mi "ídolo" uruguayo fue el choque que disputaron por octavos de final Brasil y EEUU. Terminado el primer tiempo el jugador brasileño Leonardo le metió un duro codazo a Ramos que le fracturó el cráneo y lo dejó lejos de las canchas por un semestre entero. Fue el fin de mi ilusión mundialista y el inicio (creo) de mi antipatía por la selección verdeamarela. Pese a quedar con 10 en cancha, Brasil ganó ese partido 1 a 0 y luego mantuvo su racha victoriosa hasta alcanzar el máximo trofeo en una definición por penales ante Italia.


Trayectoria dilatada
Ramos ya había jugado el mundial de 1990 con EEUU en Italia y completó el tercero en 1998 con la camiseta 10 en su espalda. Vivió en Uruguay hasta los 11 años, hasta que emigró a Nueva Jersey (EEUU). A los 16 años obtuvo la nacionalidad estadounidense. Jugó en el Betis en España entre los años 1992 y 1995. En 1996 debutó en la MLS con el MetroStars hasta su retiro. Jugó 81 partido y convirtió 8 goles.

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