El camino no fue sencillo. Hubo tiempos donde había que tomar dos ómnibus para llegar de Toledo a Lomas de San Isidro para entrenar. Debió pasar la etapa de la duda, esa que se genera cuando no hay tiene chance de jugar y se piensa en abandonar. El viaje contó con la cuota necesaria de sufrimiento, esa que se genera cuando la señora espera el hijo deseado en Montevideo y el destino lo depositaría en Italia. También debió tolerar situaciones alejadas del profesionalismo como cuando lo insultaban en Portugal para que reaccionara y se rompiera el contrato. Y la etapa de desencanto con Diego Armando Maradona en Dubái. Definitivamente, el camino no fue sencillo. Aprendió a convivir con el sacrificio y el sufrimiento. Por eso tiene claro que siempre habrá una recompensa. La disfruta en la actualidad.
El coleccionista de balones
Richard Porta recorrió un largo y difícil camino; ahora disfruta con sus goles en Nacional