Con Porfiado, Cuarteto de Nos encaró la tarea de grabar un disco sin uno de sus miembros fundadores. Aquí logran mantener la misma esencia de siempre: las rimas consonantes perfectísimas, acidez y cinismo. Pero el cambio está en una nueva actitud sonora.
Cerrando una trilogía que comenzó con Raro, Porfiado, su 13º disco, demuestra con creces la intención de la banda en continuar siendo ellos mismos, a pesar de que ahora ya no está presente Riki Musso y sea en realidad un quinteto.
Desde el lanzamiento de Bipolar, la banda está compuesta (además de la tríada Musso-Tavella-Pintos) por Santiago Marrero en teclas y Gustavo “Topo” Antuña en guitarra. Ambos son integrantes de otras bandas. Marrero forma parte de la banda de rock electrónico Santé Les Amis y Antuña de Buenos Muchachos, y le han dado al grupo un aire renovado.
El éxito fuera de las fronteras uruguayas los habrá tomado por sorpresa con Raro, pero desde Bipolar están editando sus discos por el sello Warner y vienen preparando el terreno para un sonido más global y menos encasillable; dejando la fórmula del rock para explorar otros ritmos más contemporáneos, como los sonidos electrónicos y la fusión cumbia-pop.
Y esa es una evolución que en Porfiado ya es evidente.
Si Bipolar todavía se aferra al rock y a la distorsión, e introdujo ya de manera oficial el fraseo hip hopero (el disco contó con Fernando Santullo como rap coach), ahora con Porfiado se animan a dar un paso más en la diversidad. Esta es una mutación viene dándose desde el disco de versiones El Cuarteto de Nos, que celebra los 21 años del grupo y desde el cual trabajan con Juan Campodónico en la producción.
La teoría darwiniana dice “adaptarse o morir” y la banda se apoyó en esa premisa. Algo mejor que hacer abre el disco sonando como lo más juvenil y pop que puede hacer una banda con casi 30 años de trayectoria. Lo malo de ser bueno dispara un riff de teclado y un ritmo animado en sintetizador que automáticamente recuerda a Maroon 5 y su iniciático hit This love.
Cuando sea grande, el primer corte del disco, tiene esa cualidad pegadiza y coreable que tienen todos los éxitos del Cuarteto de Nos, con una letra introspectiva que reniega de terminar siendo como el sujeto de la canción.
Ésta se posiciona como un seguidor más negativo de Ya no sé qué hacer conmigo pero con una sorpresa: en el estribillo se asoman sutiles unos versos pasados por autotune, software utilizado para corregir la voz y de uso muy común actualmente.
Otro clásico cuartetero es Buen día Benito, que cuenta con un coro con integrantes del SODRE, dándole un aire operístico a una canción que cuenta la historia de la venganza de un protagonista que la ira transforma en un sociópata.
El humor en este disco es una de las características del Cuarteto, que ahora aparecen en forma bastante diluída. El balcón de Paul o El lado soleado de la calle, y en particular, las canciones que llevan la autoría de Santiago Tavella: Enamorado tuyo y No te invité a mi cumpleaños, son los que mantienen por algunos momentos la herencia humorística.
Los guiños de Tavella al público, y en particular en Enamorado tuyo, van en el uso de frases populares como “estoy enamorado tuyo”, “no hagás pamento” o “no te hagás la nunca vista”, que cantadas al ritmo de una cumbia electrónica (a lo Marcha Tropical) sacan algunas sonrisas.
Porfiado es la adaptación del Cuarteto a los tiempos que corren. Ellos mismos en la letra de la octava canción parecen resumir su evolución: "No me interpreten mal, sólo estoy sobreviviendo". l