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El descenso de los tacos

Adiós a los tacos aguja: hoy lo que se lleva es la comodidad. En Uruguay las marcas de calzado ponen el foco en diseños deportivos y confortables

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29 de abril de 2018 a las 05:00

La cada vez más extensa galería de emojis de WhatsApp indica que los zapatos femeninos son tres: una bota de caña alta, una sandalia y un stiletto. Los tres tienen taco. La conclusión la sacó la publicista estadounidense y madre de tres mujeres Florie Hutchinson, según lo narra una nota de The New York Times de diciembre.

Hutchinson, muy consciente del sexismo del día a día, decidió mandar una propuesta al Unicode Consortium (el consorcio que desarrolla los emojis) para que incluyeran una balerina chata. El zapato es azul, parecido a una zapatilla de ballet, con una pequeña moña en la punta. "Mis hijas ya se están siendo expuestas a estas normas estereotipadas de género y lo están haciendo inconscientemente. Mientras tanto nosotros tenemos una conversación sobre género", dijo Hutchinson.

Por ahora la balerina sigue sin aparecer entre los emojis.

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Y los tacos siguen siendo tema de conversación. Lo fueron en 2015 cuando las actrices se revelaron frente al dress code de Cannes que exige que las mujeres usen tacos para la alfombra roja. De nuevo en 2016, cuando Nicola Thorp –desde ese entonces heroína feminista– hizo pública la situación que tuvo que enfrentar cuando, el primer día de trabajo en la zona financiera de Londres, le dijeron que debía retirarse por no vestir un zapato con determinada cantidad de centímetros de altura. Y, una vez más, en 2017, cuando Gal Gadot eligió unas sandalias chatas de US$ 50 para la premiere hollywoodense de La mujer maravilla porque, como explicó después la actriz, "solo quería sentirme cómoda, es el estreno más importante de mi vida".

Hasta llegar a la noche del 4 de marzo de 2018. Tiffany Haddish y Maya Rudolph –negras, artistas, poderosas– caminaron sobre el escenario del Dolby Theater. Iban a presentar uno de los tantos premios Oscar. Es probable que nadie se acuerde cuál. Lo que si recordarán muchos es que Haddish y Rudolph llevaban sus tacos (de esos de más de 10 centímetros, de esos que se conoce como aguja, de esos que ninguna mujer en su sano juicio disfruta al caminar) en la mano. En sus pies tenían zapatos bajos, cómodos, amigables a los pies. Haddish, de hecho, eligió unas pantuflas Ugg. Porque si hay algo que saben las artistas, esas que siempre tienen que estar impecables y radiantes, es que no importa qué tan sofisticados sean esos zapatos, siempre, después de un rato (por lo general corto) serán intolerables. Por si aún había dudas, Haddish y Rudolph lo explicaron con humor y crudeza: "Estamos muy felices de estar aquí, pero nos duelen los pies".

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En 2014, Emma Thompson tuvo su propia exposición de motivos en la ceremonia de los Globos de Oro. Apareció en escena con una copa de Martini y sus tacos de Christian Louboutin en la mano. Lo primero que dijo fue: "Solo quiero que sepan que este rojo (mientras señalaba el color de la suela, sello histórico del mítico creador) es mi sangre". De fondo se escucharon toneladas de risotadas de mujeres.

Según consignó la agencia EFE, un reciente informe de la consultora de tendencias de mercado NPD Group, en 2017 las compras de zapatos de taco aguja en EEUU cayeron un 12%. Por su lado, las de zapatos deportivos para mujeres aumentaron 37%.
En agosto de 2017, Melania Trump, más conocida como la primera dama de Estados Unidos, se subió al Air Force One con unos stilettos –imposibles– negros. La imagen fue motivo de cientos de miles de burlas en Twitter. Melania eligió usar tacos para viajar a Texas, donde iba a acompañar a la población dañada después del huracán Harvey. No fue la decisión más acertada. La ganadora del Pulitzer en 2006 Robin Givhan escribió un texto en The Washington Post sobre el asunto: "Estaba vestida para ver un desastre natural desde la distancia, desde la altura, no desde la cercanía".

Los tacos hoy, en el siglo XXI, tienen que estar muy bien fundamentados. Y los tacos agujas, todo indica, están cayendo en desgracia. A buena hora, dirán algunas. Pues no hay pie que tolere esa tortura.

Según consignó la agencia EFE, un reciente informe de la consultora de tendencias de mercado NPD Group, en 2017 las compras de zapatos de taco aguja en EEUU cayeron un 12%. Por su lado, las de zapatos deportivos para mujeres aumentaron 37%. Comodidad, feminismo, la celebración de la belleza de cada mujer individualmente, las constantes acciones de actrices, cantantes a favor de lo anterior lograron que la industria de la moda (siempre atenta) hiciera eco de este estado de situación y empezara a crear zapatos más bajos, más amigables, menos exigentes. Aunque la moda tiene sus ciclos, la expectativa es que la prioridad sea, cada vez más, un zapato que abrace al pie en lugar de lastimarlo.

Nada es arbitrario

Hubo un tiempo –allá en la lejana década de 1990– en que los Converse All Star, los Adidas Gazelle, los Reebok Princess eran el zapato que había que tener. Pero para los adolescentes. Un adulto de championes era solo admitido en espacios deportivos o de entre casa. Más allá de ese detalle, los championes del momento eran algo así como el lujo teen, se usaban todo el tiempo, todo el día. Salvo en acontecimientos más formales: una cena, un boliche. De noche las mujeres dejaban la comodidad de la suela acolchonada por el taco. Había que estar estilizada, alta, coqueta.

Hasta que las grandes marcas deportivas empezaron a meterse más en la moda. Hicieron alianzas con los nombres más interesantes o taquilleros de la industria (el fichaje de Stella McCartney para Adidas es uno de tantos, pero también está el de Rihanna para Puma) y así se convirtieron en moda. Las marcas estuvieron atentas a los gritos desesperados de las mujeres agotadas de caminar y tropezar por tener unos centímetros más y verse más elegantes. Fue la revolución de la comodidad. Y hoy habría que preguntarse cómo era la vida sin un par de championes blancos que funcionan, sin excusas, para el día y para la noche. Hay que agradecerle, por ejemplo, a una señora llamada Phoebe Philo.

Comodidad, feminismo, la celebración de la belleza de cada mujer individualmente, las constantes acciones de actrices, cantantes a favor de lo anterior lograron que la industria de la moda (siempre atenta) hiciera eco de este estado de situación y empezara a crear zapatos más bajos, más amigables, menos exigentes.
Ella –francesa y feminista– se encargó de la dirección creativa de la firma Céline. Buena parte de las veces que salió a saludar después de una presentación de colección lo hizo con zapatillas blancas. Y como las marcas deportivas tomaron elementos de las marcas de moda lo mismo sucedió a la inversa. Gucci, Balenciaga, McCartney, entre otros, tienen sus zapatillas deportivas. Las marcas de fast fashion, también. Vaya a Zara y cuente cuántos championes encuentra en esta temporada.

También hay más zapatos chatos: zuecos, balerinas, botas sin tacos, mocasines, reversiones o imitaciones de las sandalias alemanas Birkenstock. Las crocs y las Ugg también tuvieron su razón de ser en toda esta nueva ola. La prioridad dejó de ser la estética por la estética. Ahora lo que importa es lo otro. El cliché "la moda no incomoda" ya tiene olor a viejo. La moda jamás puede incomodar.

¿Y Uruguay?

Sofía Quartino es, junto a su hermana Agustina, creadora de la marca Telma. El estado de situación de la mujer uruguaya lo explica así: "La uruguaya no se baja, le gusta estar alta. Nosotras seguimos vendiendo plataformas porque son cómodas. Es una moda muy rioplatense. En ningún otro lado del mundo se da. De todas formas ahora hacemos más zapatos chatos y los compran también. Los hacemos en menos cantidad que los tacos, pero de a poco ves que se están animando. Antes no vendías jamás un zapato chato". Inés Ott, diseñadora de su marca homónima, dice que sus clientas (que no suelen guiarse tanto por la tendencia) usan taco. Y aunque tiene algunas opciones de zapatos chatos como zuecos y mocasines, no son los más vendidos.

Sofía Domínguez, directora creativa de Rotunda, contó que su marca pasó de tener un único modelo de champión a tener cuatro este invierno. "La zapatilla deportiva pasa a ser un ícono de moda (...) Hoy tenés championes de charol, terciopelo, satén. Sigue teniendo la tipología clásica pero pasa a ser un zapato más de moda. Y en zapatos también cada vez bajamos más y fuimos dejando de lado la plataforma", explicó. Rosario Bordes, responsable de Pecarí Cueros, aseguró que en su caso hay un terreno ganado por los zapatos bajos frente a la poca practicidad que tienen los tacos más finos. "Los zapatos de taco no se adaptan a las necesidades y al ritmo de la mujer. El taco se atasca en las veredas, no podés caminar rápido, son incómodos manejar", contó Bordes.

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Zapato Olit Ideales para media estación!

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Divertidas y cómodas> Botas Lucia

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Alexia Berthelemy, diseñadora y socia de Mutma, cuenta que en su marca fueron poniendo colección tras colección cada vez menos el foco en la plataforma y la altura. "No lo hacemos abruptamente porque tenemos clientas que buscan ese tipo de zapato con plataforma que estuvo muy de moda en un momento. Lo que sucede es que la uruguaya promedio es baja, entonces quiere estar un poco más alta. Sí hay una tendencia a ir abandonando ese estilo para ofrecer un zapato más estilizado y elegante. Entonces nos orientamos más a un mocasín, un taco bajo, una bota en punta o con taco chupete. Así ganamos nuevas edades, porque el público de la plataforma es, por lo general, más teen", dijo Berthelemy.

Más allá de los casos específicos y las clientas de cada marca, haga el ejercicio de mirar para abajo. Hágalo en el ómnibus, en la facultad, en el bar, en la calle, en el trabajo. La mujer que mira más a Buenos Aires o incluso también a Brasil tendrá plataformas. La que le presta más atención a Europa tendrá championes o zapatos chatos o, a lo sumo, un taco cuadrado, simpático, posible.
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