28 de mayo 2024
Dólar
Compra 37,35 Venta 39,85
26 de junio 2022 - 14:14hs

Cuando Otto Frank publicó el diario de su hija Ana el 25 de junio de 1947, ella ya había muerto. Ana había nacido en Frankfort de Meno el 12 de junio de 1929. Hubiera cumplido 16 años en junio de 1945, apenas unos días después de la rendición del Tercer Reich ante la Unión Soviética y los aliados estadounidenses y británicos. Vivió bajo el cuidado de su abuela en Alemania hasta que,  cuando tenía diez años, se mudó con ella a Ámsterdam, donde ya estaban sus padres. Sin embargo, en mayo de 1940, poco antes de que la niña cumpliera 11, la Wehrmacht ocupó Holanda. Todos los judíos nativos holandeses o que habían escapado de Hitler supieron que corrían el mismo destino que quienes estaban en Alemania.

Algunos pudieron irse, otros pidieron asilo en otras naciones. Los que no podían irse legalmente debían vivir escondidos. Tal fue el caso de la familia de Ana. Se fueron a un escondite en julio de 1942, unos días antes para su cumpleaños de 13, Ana recibió de regalo un cuaderno donde empezó a hacer anotaciones en holandés, el idioma que había aprendido al dejar Alemania.

Ana, su familia y los acompañantes fueron arrestados por la Grüne Polizei (Policía Verde) el 4 de agosto de 1944 y un mes después, el 2 de septiembre, toda la familia fue trasladada en tren aun campo de concentración en el noreste de Holanda, de allí a Auschwitz y luego a otro centro de exterminio, el de Bergen-Belsen.

Más noticias

La niña, que había hecho un diario durante esos años, contrajo tifus y murió unos meses antes del fin de la guerra

Otto, el padre de Ana, logró sobrevivir y en 1946 se decidió a publicar el libro, primero en Holanda, luego en Alemania y con el correr de los años se convertiría en una obra que recorrió el mundo traducida a distintos idiomas.

En 1955, la historia de Ana llega al teatro en Nueva York y poco después a Alemania, donde crea conmoción y se estima que, a poco de diez años del fin de la guerra, fie vista dos millones de espectadores.

Después vino una película de Hollywood ganadora de tres premios Óscar en 1959. La historia de Ana Frank y su diario resultó un suceso de identificación mundial. Se trató de una vida singular, atravesada por el odio racial, la discriminación, la vida clandestina y la muerte en un campo de concentración. El diario de Ana Frank no es solo una puerta de entrada a la memoria del Holocausto. Además es la expresión patente de la imaginación de una niña plasmada en un texto que es una llamarada de denuncia a los odios y de convocatoria a la paz y el respeto a la vida.

Veronika Nahm, directora del Centro Ana Frank de Berlín, en una entrevista con la agencia Deutsche Welle dijo: "Ana Frank escribe sobre cosas que son relevantes para los jóvenes en esta etapa de sus vidas: la familia, estar enamorado, las discusiones con la madre. Pero también: ¿Quién determina quién soy? ¿Qué quiero ser de grande, cómo debería ser el mundo en el futuro?".

El Centro Ana Frank utiliza el diario, dice Nahm, para dar a los jóvenes una "introducción a los temas del Holocausto y el nacionalsocialismo". Las vidas de los familiares y amigos de Ana Frank también desempeñan un papel importante: Otto Frank vivió la quema de libros en Fráncfort, los tíos de Ana fueron detenidos durante los pogromos de noviembre (La Noche de los Cristales Rotos) y su mejor amiga, Hannah Pick-Goslar, sobrevivió al campo de concentración de Bergen-Belsen y aún hoy sigue dando testimonio del Holocausto.

Un estudio reciente muestra que los jóvenes alemanes de hoy están más preocupados por la época nazi y el Holocausto que la generación de sus padres. Nahm también hace la observación: "Vemos que los jóvenes están muy interesados en el Holocausto y la historia de los nazis", dice. El número de visitantes de la exposición del Centro Ana Frank también lo demuestra. "En tiempos sin coronavirus, cada año tenemos más visitantes”.

 

 

 

Temas:

Ana Frank campo de concentración

Seguí leyendo

Te Puede Interesar