22 de febrero 2019 - 5:03hs

Los diplomáticos del Servicio Exterior no pueden hacer política partidaria. Cuál es el alcance y los límites de esa máxima es difícil de saber, y en el mundo de la militancia virtual la neblina se puede interponer ante un diagnóstico certero de casos específicos. Cada quien podrá tener su corazón político pero los profesionales de la cancillería son una clase de ciudadanos sometidos a un estricto régimen de independencia del poder político.

Eso quedó en evidencia cuando, en mayo de 2018, el ministro de Relaciones Exteriores separó de su cargo al embajador Álvaro Moerzinger por interpretar que estaba “haciendo política”. Pero, al parecer, Moerzinger no es el único caso.

El embajador de Uruguay en Austria, Bruno Faraone, quien criticó a un grupo de diplomáticos retirados por escribir una carta en la que manifestaban su discrepancia con la postura y acciones del gobierno sobre Venezuela, y los acusó de operar política y electoralmente para los partidos tradicionales, hace militancia en redes sociales a favor del Frente Amplio.

Este funcionario de carrera, que defendió al gobierno en una carta dirigida a la Asociación de Funcionarios del Servicio Exteriores (Afuseu), cuestionó al movimiento social Un Solo Uruguay, posteó imágenes contra Estados Unidos, criticó a las corporaciones privadas y aplaudió al Frente Amplio en su Facebook.

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Faraone publicó el 6 de febrero en la red social una foto área del acto por el aniversario del Frente Amplio –en el cual participaron todos los precandidatos- con la leyenda “allí vamos”.  

Además, hizo varios posteos en referencia a los cuestionamientos al gobierno de varios sectores de la sociedad civil por la situación económica.

El 24 de enero –un día después del acto de Un Solo Uruguay en Durazno- publicó una foto en la que se ve a los integrantes del movimiento acompañada del comentario “se nota la crisis”. En su carta a Afuseu llama a este grupo de 21 diplomáticos como “autoconvocados” y señala que es un término que está de moda.

También publicó una nota del portal Unoticias.uy en la que se dice que la Cámara de Comercios y Servicios trabajaba para “instalar” la idea de crisis en Uruguay. El comentario de Faraone hace referencia a la fotografía, en la que se ve al presidente de esa cámara. “Carlos Perera tiene pinta de estar sufriendo esa crisis en carne propia”, escribió.

El 24 de abril de 2018 defendió al gobierno en este sentido: “Aún falta, porque aún tenemos demasiados ricos en el país. Pero no hay crisis, sencillamente no te lo acepto. No te acepto que me digas que hay crisis y subas fotos al facebook de tu nuevo nivel de vida. Y menos acepto que hable de crisis el que anda en Punta del Este en 4x4. No caigas en la pavada, los ricos dicen que hay crisis para que haya mano de obra barata, de eso hablan cuando piden mayor rentabilidad”, escribió en la red social el diplomático que representa a Uruguay ante la sede de Naciones Unidas que está en Viena.

Pero en su Facebook también hay publicaciones sobre política exterior. Un posteo del 7 de enero ironiza sobre el conflicto diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, con un mapa que muestra decenas de supuestas bases militares rodeando al país persa. “Irán quiere guerra. Miren cuán cerca pusieron su país de nuestras bases militares”, dice la imagen.

El artículo 2 del Estatuto del Servicio Exterior que establece que “los funcionarios del Servicio Exterior son designados para el cumplimiento de la misión que la República les encomienda” y señala que los funcionarios “están al servicio de la Nación con entera independencia de personas, grupos políticos o partidos”.

Como funcionario de carrera del Servicio Exterior, Faraone está sometido a un estricto régimen de independencia del poder político. Pero a diferencia de Moerzinger, Faraone no fue separado del cargo hasta el momento.

Faraone era un primer secretario cuando el excanciller Reinaldo Gargano lo convirtió en director general de Asunto Políticos y le dio rango de embajador de forma protocolar. El Observador se intentó comunicar con el embajador en Austria pero no obtuvo respuesta.

Las expresiones que Faraone transmitió en su misiva fueron respaldadas por Raúl Pollak, director de Asuntos Políticos de la Cancillería. Pollak –quien en 1986 renunció a Afuseu en el medio de diferencias entre el gremio y la administración colorada del momento- le solicitó al gremio la realización de una “asamblea extraordinaria” para considerar los planteos de Faraone y otro que preocupa al jefe de gabinete del canciller Rodolfo Nin Novoa, José Luis Rivas: las filtraciones a la prensa.

Moerzinger sigue sin función

En mayo de 2018 el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, decidió relevar al embajador Álvaro Moerzinger de su cargo como director de Relaciones Institucionales de la cancillería por estar “haciendo política”, según dijo Nin Novoa durante su comparecencia en la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado los primeros días de junio.

Moerzinger, quien había sido designado en febrero en 2018, no fue confirmado en el cargo luego que el embajador participara de la confección de un documento –junto a otros diplomáticos de carrera en actividad y retirados– que criticaba la política exterior del gobierno y que le fue entregado al senador Luis Lacalle Pou.

En el Parlamento, Lacalle Pou dijo que Moerzinger no había cometido ninguna falta y acusó al canciller de hacer “persecución política”, lo cual provocó el rechazo de Nin Novoa. En su defensa, Nin Novoa dijo los embajadores “tienen vedada la actividad político-partidaria”.

Esa supuesta “actividad político-partidaria” a la que se refería el ministro fue una reunión en la casa del dirigente del Partido Nacional, Arturo Heber, realizada a fines de 2017, en la que había diplomáticos de carrera y Lacalle Pou. Heber le dijo a sus convocados que el senador iba a estar presente y que quería que los conociera, según contó a El Observador en su momento.

El ministerio argumentó en un comunicado que "la jerarquía" de la cartera hace designaciones de funcionarios en diversos puestos "en base a su idoneidad técnica y profesionalismo, lo cual implica que actúen con lealtad institucional y honestidad intelectual, de forma de construir una relación de necesaria confianza en la función".

Luego de que el ministro le quitara la designación, Moerzinger envió una carta a la Asociación de Funcionarios del Servicio Exterior del Uruguay (Afuseu) en la que contó su versión de lo sucedido. En la misiva indicaba que fue precisamente a raíz de ese encuentro en el que conoció a Lacalle Pou –porque asegura no conocerlo de antes- fue que "el dueño de casa" (Heber) decidió preparar el documento.

Moerzinger escribió además que desde que se reunió con Nin no se concretó una alternativa para que pueda trabajar en el ministerio, ni siquiera como asesor, que es el cargo que se según Nin Novoa el diplomático le pidió ocupar tras conocer que no sería director de Relaciones Institucionales.

Según supo El Observador, hasta el momento no hay ninguna resolución formal -por vía administrativa y firmada por la jerarquía de cancillería- para designarle una función a Moerzinger. Le adjudicaron –de forma extraoficial- la tarea de representar al ministerio en un comité de coordinación interinstitucional sobre el tema antiterrorismo. Pero el comité se reúne de manera esporádica y, en los hechos, este experiente embajador está en la casa y sin funciones.

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