26 de octubre de 2012 19:49 hs

Un claro y solitario antecedente es la taquicárdica 24, protagonizada por Kiefer Sutherland. Al menos en su principio, y antes de desvirtuarse en algo que bien podría haber protagonizado Chuck Norris, la serie tenía su punto. En ella aparecía un intento de asesinato a un candidato presidencial (negro y quien luego más adelante en la serie llegaría a ser presidente) cuyo responsable terminaba por ser el mismísimo Departamento de Estado estadounidense. Faltaba un tiempo todavía para la administración Obama: era el año 2002.

Los villanos “oficiales”, esos que terminaban causando las desgracias teniendo como objetivo algo tan vago como “un bien mayor”, son más un producto hollywoodense propio de la década de los amargos 70s. Sin embargo, en estos últimos años, Homeland primero y este año Last Resort imaginan el peor enemigo del american way of life moderno: ellos mismos.

El espía que vino del calor

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Homeland es otra exitosa producción de la cadena Showtime (que como toda producción de Showtime, apuesta por constantes desnudos y escenas de sexo para legitimarse como “adulta”).

Basada en una serie de producción original israelí, Hatufim, creada por Gideon Raff y adaptada a la realidad occidental por Howard Gordon y Alex Gansa, Homeland nos cuenta la historia del Sargento Nicholas Brody (Damian Lewis), dado por muerto en 2003 en Irak luego de desaparecer en una misión y encontrado de rebote en una misión rutinaria.

Pero esta milagrosa reaparición hace sonar todas las alarmas de Carrie Mathison (Claire Danes) una paranoica (de verdad, medicada y todo) agente de la CIA, quien para colmo de males unos meses atrás recibió el dato de que un agente americano se había “convertido”.

Los verdaderos motivos de Brody –si los hay– y la vigilancia casi ilegal que practica sobre él Mathison, son lo que da cuerpo a la serie. Sin embargo, es muy interesante el lugar dónde se para: el villano de la serie es el héroe de guerra, esa figura sacrosanta para el pueblo estadounidense, aquel que justifica y motiva todo su accionar internacional.

No es lo único que presenta turbio este programa; el accionar de la CIA es todo lo siniestro, deshumanizado y manipulador que se pueda esperar, y mostrado de manera descarnada. Fue triunfadora en la última entrega de los Premios Emmy como Mejor Serie de Drama, Mejor Actor en Drama y Mejor Actriz en Drama, y acaba de iniciar su segunda temporada (confirmando de inmediato una tercera) con similar resultado. Aquí puede verse por FX.

Sumergidos

Si Homeland imagina a un héroe de guerra como el villano de la función, Last Resort va mucho más allá aún y presenta al Departamento de Estado similar a un malvado de James Bond.

La historia del submarino USS Colorado es ésta: en plenas maniobras rutinarias, reciben la orden de recoger a un escuadrón SEAL de la costa de Pakistán. Momentos después, reciben la orden de realizar un ataque nuclear contra ese mismo país.

¿Cuál es el problema, más allá de volatilizar a 4,3 millones de pakistaníes? La orden llega por un canal alternativo, uno que sería usado solamente si Estados Unidos hubiera sido borrado del mapa. Y Estados Unidos sigue lo más campante. Ante el pedido del Colorado de más explicaciones, lo que ocurre es que otro submarino estadounidense les dispara y aparentemente los hunde.

Pero el Colorado se recupera y mientras se lame las heridas, ve como su gobierno culpa a Pakistán del ataque y lo vuela del mapa. Chau Pakistán.

Con el mundo en guerra, el Colorado emerge y su capitán (el rendidor Andre Braugher) toma una decisión. Se instala en una isla a la que declara territorio independiente y amenaza con disparar sus misiles nucleares contra cualquier nación que invada sus costas, hasta averiguar la verdad detrás de todo lo que ocurrió. Y esa verdad no puede ser otra que la traición de su propio gobierno.

Creada por el talentoso Shawn Ryan (creador de la imprescindible The Shield) y Karl Gajdusek, Last Resort no es tan efectiva como Homeland pero sí goza de una premisa muy llamativa y efectiva.

Corren los mejores tiempos para la televisión mundial y es sano descubrir que las premisas se renuevan y cuestionan elementos todopoderosos como puede ser la seguridad interna de los Estados Unidos de América, algo que la realidad no suele hacer.

EO Clips

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