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El fichaje de Julen Lopetegui por el Real Madrid: uno de los peores errores en la historia del fútbol

Tan previsible como el final de un chiste de gallegos, el vasco ya no es el entrenador de la selección española

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15 de junio de 2018 a las 04:45

No se necesitaba ser un genio o tener una gran dosis de sentido común para darse cuenta a las primeras de cambio que el anuncio por parte del presidente del Real Madrid del fichaje de Julen Lopetegui como nuevo entrenador del club merengue constituía uno de los peores errores estratégicos y protocolares de la historia del fútbol.

Cuando oí la noticia quedé sorprendido por lo insólito de la situación, considerando que Lopetegui era el actual entrenador de la selección española de fútbol, la cual va a debutar en el Mundial de Rusia en las próximas horas. Pensé también: "Mañana lo destituyen". Dicho y hecho. La decisión del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, es lógica y comprensible. Lopetegui hizo las negociaciones con el Real Madrid a espaldas de la Federación, luego de firmar con esta una extensión de contrato.

Una cosa es el fútbol y otra la ética, y esta siempre viene primero. La imagen del entrenador se hizo añicos y demuestra que su falta de tacto es absoluta. Si está firmando un contrato con Real Madrid, entonces no tiene la mente metida por completo en la selección española. Pero hay más. Porque no se trata de cualquier selección, sino de la selección española, ergo, de un grupo que puede estar tan fracturado como hoy lo está la península ibérica.

Imagino lo que pasó por la cabeza de los catalanes Gerard Piqué y Jordi Alba. Como uruguayo, con Argentina y Brasil de vecinos, siempre he sentido simpatía por el independentismo catalán. Por lo tanto, de ser jugador del Barcelona no vería con buenos ojos –sería muy desmotivador–, que quien da las órdenes es un futuro madridista. Seria un bajón antes de que comenzara a rodar el balón.

Cuando se ve este tipo de situación asociada a la imagen de España, uno parece entender cada vez más a los catalanes, que se sienten tratados con altivez por el poder de la capital. La destitución de Julen Lopetegui es signo y síntoma del estado de las cosas en un país que trata de mantener su unidad política (y futbolística), aunque difícilmente lo vaya a lograr, tal como la realidad en proceso lo indica. Las circunstancias históricas han dejado de favorecer los últimos vestigios de la utopía unitaria.

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