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Pablo Repetto y Mauricio Larriera, entrenadores de Nacional y Peñarol, respectivamente

Fútbol > EL ANÁLISIS

Fútbol en dos niveles: la tranquilidad (y los triunfos) de Peñarol y la incertidumbre de Nacional

Los aurinegros vencieron 1-0 con un gol de pelota quieta, pero la diferencia en los tonos futbolísticos de uno y otro fue más que un centro al área: Larriera le lleva un año de ventaja a Repetto

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26 de enero de 2022 a las 21:59

En la cancha ocurrió lo que el fútbol suele reflejar cuando los tiempos de trabajo son diferentes. Peñarol se está preparando desde hace un año con Mauricio Larriera como entrenador, y ese recorrido (más allá de bajas, altas y la ausencia de Agustín Canobbio para este partido por su citación a la selección), le da a los aurinegros una ventaja frente a cualquier equipo del fútbol uruguayo. Mucho más ante este Nacional, cuyo entrenador lleva 20 días en Los Céspedes.

En la cancha del Campus de Maldonado, en la que Peñarol ganó 1-0 con gol de Ramón Arias a los 52 minutos el último clásico de verano con un gol de pelota quieta, expresó la vigencia de la esencia del juego que le permitió conseguir el Uruguayo 2021 y la capacidad para manejar los tiempos.

Con esta victoria se preparó para su primer partido oficial de la temporada, el domingo ante Plaza en la final de la Supercopa Uruguaya, también en Maldonado.

Más allá de lo que ofreció el equipo de Larriera, que fue en el tono de lo que acostumbró a sus hinchas, con buen manejo de balón, velocidad por las bandas y profundidad en su juego, regulando los tiempos, lo que dejó el encuentro fue la incertidumbre que plantea el juego de Nacional.

En etapa de formación, el equipo de Repetto ofreció poco en su propuesta, hasta el segundo tiempo, cuando quedó en desventaja y tuvo que salir a buscar el partido y encontró en Cándido y en Monzeglio opciones para llegar al área rival.

Sorprendió que Nacional repetidamente saliera jugando con un pelotazo largo desde el golero Martín Rodríguez y llevó el fútbol a las pelotas divididas. En terreno nunca sacó rédito. Además, las pocas veces que intentó salir con pelota dominada desde el fondo se encontró acorralado por la presión alta de Peñarol, que tan bien le sale, se sintió incómodo el equipo de Repetto.

Para encontrar un equipo tricolor con un hilo conductor en su juego, como el que pudo conseguir Larriera en Peñarol, Repetto tendrá que trabajar mucho en Los Céspedes y buscar otras opciones. Esta formación que presentó en Maldonado defendió correctamente, pero se quedó sin alternativas para atacar en el primer tiempo.

Cada vez que la pelota salía de los pies de Martín Rodríguez y se salteaba el mediocampo, Nacional quedaba expuesto a ganar una segunda pelota o aprovechar un error defensivo que no ocurrió. Nunca pudo llegar en acciones combinativas al arco de Dawson.

La mejor situación de riesgo la generó Franco Fagúndez, cuando, marcado por Ramón Arias, recibió una pelota de espaldas al arco, fuera del área, y tuvo que autoabastecerse para generar los espacios y la situación de juego que le permitiera llevar peligro. La jugada terminó en un potente derechazo que se estrelló en el travesaño.

Esa fue la situación en la que Nacional estuvo más cerca del gol.

En el segundo tiempo, con el partido abierto y con los dos yendo a buscar el gol (Peñarol una diferencia mayor y Nacional el empate), el tricolor descubrió que tiene en su cantera un futbolista que puede aportar mucho, Manuel Monzeglio, quien asumió la responsabilidad de manejar el juego de su equipo. El juvenil cambió el partido. Dejó a Juan Ignacio Ramírez de cara al gol y el delantero no pudo convertir.

También el segundo tiempo mostró una versión más profunda de Nacional, con José Luis Rodríguez y Cándido subiendo y buscando poner la pelota en el área. Por derecha llegaron una vez, por izquierda dos. El déficit de esos intentos es que solo quedaron reducidos a un centro. No tuvieron socios para desarrollar otras opciones ofensivas.

En ese período final del partido, el colombiano Castro mostró algunas pinceladas de su capacidad en el uno contra uno, pero pecó de intentar resolver solo y se dio contra una muralla.

El punto alto de Nacional, en una pobre expresión en Maldonado, es que tiene valores que pueden sumar en el funcionamiento para este año. José Luis Rodríguez tiene mucho para dar en el lateral derecho. Marichal hizo un buen partido, como para quedarse con la titularidad. Monzeglio confirmó que es un elemento a impulsar. Cándido volvió a confirmar que cuando cruza la mitad de la cancha le da valor agregado a su equipo.

Ahora, y ahí está el asunto de fondo, Repetto debe resolver cómo termina de amalgamar el funcionamiento (para no salir jugando siempre con un pelotazo desde el fondo y salteando la zona de volantes) hasta lograr una consistencia en la propuesta

Además queda una pregunta que el técnico debe responder: ¿por qué no tiene lugar en el fútbol de Nacional Matías Zunino? ¿Está tan bajo futbolísticamente?

Peñarol fue lo que acostumbró en 2021. Regula sus tiempos. Sabe administrar su juego, sus fuerzas y la intensidad del fútbol, y tiene la capacidad para resolver y encontrar el punto justo. Esta vez fue a través de una pelota quieta, que defendió mal Nacional (otra vez) y que terminó en el fondo de la red. Un descuido de esos que en un partido oficial pueden costar un puesto en la formación titular para quien falla en una defensa clave.

Arias anotó el gol, pero sobre todo desnudó las dificultades que tuvo Nacional en los envíos aéreos.

Con la ventaja en el marcador, Peñarol se blindó defensivamente. Sembró dudas en la defensa de Nacional al proponerle un fútbol vertical y dejó al descubierto los problemas del doble 5. Por ejemplo, se fue expulsado Diego Rodríguez después que intentó arreglar una falla de Joaquín Trasante.

Larriera sigue sumando puntos a su favor. Laquintana tiene mucho para aportar, y si consigue llevarlo a un nivel de regularidad que aún no mantiene, será clave esta temporada, y será una carta en la manga para jugar en el primer clásico oficial, el Apertura.

Un año de trabajo es mucha diferencia entre Nacional y Peñarol, una ventaja que le permite a Larriera avanzar con tranquilidad, pero sin confiarse, y a Repetto le exige redoblar el trabajo en el campo para llegar a modelar el equipo que quiere mientras avanza enmedio de los efectos de la ansiedad y presión que genera la transición en un equipo grande hasta alcanzar el objetivo.

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