El girasol es de los cultivos que mejor absorbió el impacto de la crisis internacional y la caída de los precios de los commodities. El ingeniero Marcos Carrera predice un buen futuro para ese grano.
El girasol es un grano atípico porque normalmente queda al margen de los análisis ya que no cotiza en bolsas, no participa en mercado de futuros y además representa solamente el 7% del complejo de semillas oleaginosas. Sin embargo, la producción del cultivo ha crecido un 26% en el último quinquenio y no ha modificado su participación relativa en el mercado global que al día de hoy es de 7% y hace cinco años era el 6,6%. "Sí ha cambiado su participación en el comercio exterior mundial dado que la exportación de semillas de girasol se ha incrementado un 70%, sin embargo es una participación muy baja ya que representa un 2% del total del comercio. El consumo, en tanto, ha aumentado un 15%, mientras que los stocks finales han crecido un 13% en este período", explicó Carrera.
En el caso de las harinas de girasol la producción aumentó 23% y los stocks finales han caído un 3% en cinco años, y lo mismo ocurre con el aceite. "Si se analiza la caída de los precios de los granos, el girasol es el que menos ha caído y el que mejor mantiene la rentabilidad. Está en el entorno de los US$ 500 la tonelada, pero no hay girasol disponible y no hay ningún mercado armado. El girasol ha venido creciendo en superficie sustentado en los precios y por su utilidad en el manejo de cultivos. Entiendo que el cultivo debería seguir su crecimiento y analizando un contexto histórico se deberían recuperar áreas importantes. En su momento Uruguay tuvo hasta 180 mil hectáreas de girasol y hoy tiene 50.000", explicó Carrera.