23 de febrero 2015 - 20:49hs

Con cuidado, y en silencio, se abrazó el presidente José Mujica al cajón que guardaba el cuerpo muerto del comandante Hugo Chávez en aquel marzo de 2013 en el que la historia de Venezuela pegó otro vuelco. Fue difícil separar al viejo tupamaro de aquel saludo póstumo y emocionado con el que intentaba devolverle a su colega la estima mutua y toda la ayuda financiera que le había prestado a Uruguay.

Con cuidado y en silencio ha asumido Mujica por estas horas la compleja situación política y social que atraviesa aquel país latinoamericano gobernado por los herederos de Chávez.
Cuidado y silencio también fueron dos de las palabras que más sonaron ayer temprano durante una reunión del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Socialista (PS) en la que esa colectividad, que durante años integró el presidente electo Tabaré Vázquez, evitó pronunciarse sobre el asunto.

“En todo caso vamos a respaldar lo que defina el Frente Amplio”, dijo a El Observador el dirigente Eduardo Fernández luego del encuentro como si supiera de qué forma la izquierda rompería parcialmente el silencio en el que se mantuvo desde que el jueves 19 el Servicio Bolivariano de Inteligencia detuvo al alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, a quien el oficialismo acusa de alentar un golpe de Estado.

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Pocas horas después de que el PS se callara, el Secretariado Ejecutivo de la coalición de izquierda expresó “su respaldo a la institucionalidad que se ha dado el pueblo de Venezuela en el marco de su Constitución y de sus Leyes” y rechazó “los intentos de desestabilización y la injerencia externa en los asuntos internos en Venezuela”.

Si bien la fuerza política de gobierno pareció ceder -aunque en sentido contrario- ante el reclamo de blancos, colorados e independientes para que el oficialismo se pronunciara deprisa en protesta por el arresto de opositores venezalonos, el gobierno actual se mantuvo en silencio y el entrante habló brevemente por boca del futuro canciller Rodolfo Nin Novoa.

“Seguimos con preocupación lo que está sucediendo pero confiamos en que se respete el debido proceso. En cuanto a la institucionalidad estamos en linea con la declaración del Frente Amplio”, dijo Nin. “Como gobierno nosotros mantenemos una preocupación constante sobre la estabilidad democrática en América Latina, y velamos para que los procedimientos democráticos se cumplan y no se desestabilicen”, insistió. Cuando se le preguntó si cree que en Venezuela hay acciones desestabilizadores, el futuro funcionario hizo una pausa de cinco segundos y respondió: “No tengo pruebas, y en esto hay que actuar con pruebas”.

Aunque tiene por costumbre opinar de casi todo, Mujica se ha mantenido al margen de la situación interna venezolana, en tanto que el vicepresidente electo Raúl Sendic dijo ayer a radio Sarandí que, difícilmente haya un pronunciamiento oficial. “Por ahora no lo hemos analizado y no creo que tomemos una posición sobre el tema”, declaró Sendic.
Fuentes del Frente Amplio dijeron a El Observador que en la izquierda uruguaya, más allá de la coyuntura, existe un sentimiento de gratitud hacia el chavismo que envió a Uruguay varios millones de dólares para respaldar iniciativas o tapar agujeros que molestaron a la primera administración de Vázquez y a la de Mujica.

Entre otros aportes, Chávez puso US$ 60 millones para absorber a la quebrada cooperativa Cofac, donó US$ 17 millones para el hospital de Clínicas, aportó
US$ 4 millones para Funsa y Envidrio y vendió petróleo a precios muy convenientes.

Reacciones
Luego de que Maduro, el heredero de Chávez, cargara contra aquellos políticos que considera involucrados en una conspiración en su contra, el asunto fue tratado en la Organización de Estados Americanos (OEA) (ver apunte) en tanto que la Internacional Socialista divulgó un comunicado en el que consideró que Venezuela es un país “cada vez más irreconocible ante el mundo como una democracia, tras ir perdiendo su gobierno legitimidad a diario por el peso de sus violaciones a los Derechos Humanos y el trato inhumano y degradante que impone y despliega frente a los líderes de sus fuerzas democráticas y a sus propios ciudadanos”.

El Partido Socialista uruguayo es integrante de la Internacional pero hace tiempo que es muy crítico de su dirección. “De declaraciones no se vive. Y menos de declaraciones sesgadas que no toman en cuenta que en Venezuela rige el Estado de Derecho ni el desabastecimiento que se vive por culpa de los grandes capitales. Tampoco hay que descartar que parte de la oposición esté conspirando”, dijo Fernández, que es el encargado de tratar los asuntos internacionales en el PS.

En tanto, el Frente Amplio expresó su respaldo “al derecho a manifestar pacíficamente, sin apelación a la violencia y encuadrada en el marco y respeto de las normas legales”. Varios políticos de la oposición uruguaya reclamaron que el gobierno de Mujica rompiera el silencio y pidieron la reacción del Mercorsur “¡Vergüenza! El partido de gobierno mide las acciones antidemocráticas según su amistad y conveniencia. No respaldamos este atropello”, advirtió el senador nacionalista Luis Lacalle Pou. Su correligionario Jorge Larrañaga consideró que el Frente Amplio “padece de relativismo democrático” y el colorado Pedro Bordaberry dijo que el oficialismo vuelve a poner “lo político sobre lo jurídico”.
Al cierre de esta edición, Mujica permanecía en silencio. Como cuando le dio a Chávez aquel último abrazo.

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