Lula, una leyenda, baja a la tierra, se ensucia las manos, fuga hacia adelante y une su suerte a la de Dilma Rousseff, una presidenta sin poder, qué solo él puede resucitar con su popularidad y capacidad de tejer alianzas. Pero el caos en Brasil es de tal magnitud que nunca nada termina nada. ¿Lula es ministro o no? ¿El Poder Judicial, aunque su causa sea justa, enloqueció de arrogancia y avanza sobre zonas prohibidas? Mientras tanto la economía, que se empantanó hace años, sigue en retroceso, la fuga de capitales es enorme, la inflación licúa los salarios y millones de personas retornan a la pobreza.
El gran capitán y la presidenta emérita
Lula fuga hacia adelante, en un juego de todo o nada, mientras Dilma entrega las riendas de un gobierno que se le moría