Desde el inicio San Pablo marcó presencia. Si la previa al partido con Costa Rica en Fortaleza había sido una fiesta intensa y cálida para los hinchas uruguayos, la capital paulista impuso la distancia propia de una urbe gigantesca y se plantó casi que ignorando la ocasión. El frío seco, la brisa y el cielo gris dieron un marco hostil al desafío de la selección.
El gran festejo íntimo en la metrópoli
Los uruguayos marcaron presencia en San Pablo antes y después del partido ante Inglaterra