El inicio de otro año y el comienzo de una nueva temporada en el fútbol local nos coloca frente a frente con nuestro Gran Hermano uruguayo. Bajo el formato de reality show, el fútbol de entrecasa es la versión más pura que se pueda desarrollar del GH de este lado del Río de la Plata, en donde todo puede ocurrir durante 10 meses, uno solo festejará al final de la temporada y durante las 37 fechas serán nominados (y expulsados) decenas de entrenadores que desfilarán por la misma puerta que ingresaron. Al mismo tiempo, aparecerán otros protagonistas para completar esa calesita que no tiene pausas en la rotación de entrenadores y que asusta por la fragilidad de los proyectos deportivos.
Es tan increíble esta historia, que todavía no se conoce quién será el decimosexto participante. Una desprolijidad que no está a la altura de una competencia profesional, que derivó en que el torneo de Segunda División Profesional 2023 aún no haya culminado, y aún cuatro clubes juegan por el último ascenso: Rampla, Uruguay Montevideo, Rentistas y Juventud.
A la espera del integrante número 16, hay 15 que ya ingresaron a la gran casa y empiezan a descubrir cada uno de los rincones del nuevo escenario para hacer su juego.
La temporada 2024 la disputarán el campeón Liverpool, que estrena técnico y renueva prácticamente todo su plantel, Nacional, Peñarol, Defensor Sporting, Danubio, Depor Maldonado, Racing, Boston River, River, Cerro Largo, Fénix, Cerro, Wanderers y los ascendidos Miramar Misiones y Progreso.
Participan cuatro clubes que funcionan bajo el formato de Sociedades Anónimas Deportivas (Depor Maldonado, Racing, Boston River y Miramar), además de Liverpool, que tiene una marcha similar aunque bajo la estructura tradicional de Sociedad Civil (con José Luis Palma presidente desde 2001) y otros que están o estuvieron en negociaciones para ingresar en ese nivel comercial: River Plate, Fénix y Wanderers.
La calesita de los entrenadores
La principal característica del GH uruguayo es la altísima rotación de entrenadores.
¿Sabés cuántos técnicos dirigieron a los 16 clubes del fútbol uruguayo durante 2023? ¡Cuarenta! Sí, fueron 40 entrenadores que pasaron a lo largo de las 37 fechas a un promedio de dos técnicos y medio por club, y a más de un cambio de entrenador por etapa.
Con esa fragilidad de los dirigentes o de los gerenciadores de las SAD para sostener proyectos, ¿quién puede planificar a un año en el fútbol uruguayo? Mucho menos a dos o a tres, eso que resulta tan común en el fútbol de las grandes ligas, y que repelen en la casa del GH uruguayo.
Para que te hagas una idea un poco más detallada, mirá este dato que dejó 2023: los únicos tres clubes de los 16 que respetaron el proyecto que se plantearon en enero fueron Liverpol (campeón del Uruguayo, dirigido por Jorge Bava), Defensor Sporting (Marcelo Méndez) y Depor Maldonado (Fabián Coito).
El caso de la SAD fernandina es el ejemplo de procesos sostenidos por encima del resultado del fin de semana. No solo en 2023 mantuvo el plan diseñado (pensado y elaborado) hasta el final, también ocurrió en 2022 y en 2020.
Estos fueron los clubes que en 2022 mantuvieron a su entrenador todo el año: Depor Maldonado, Liverpool, Albion, Boston River, Fénix y River Plate.
En 2021: Cerrito, Cerro Largo, Wanderers, Peñarol, River Plate y Plaza.
En 2020: Cerro Largo, Depor Maldonado, City Torque, Rentistas, River Plate y Fénix.
Destacados en negritas están los clubes que en los últimos cuatro años confiaron un proyecto a un entrenador y lo mantuvieron durante toda la temporada, y ese ejercicio lo repitieron dos o tres años de los últimos cuatro.
Lo lideran Depor Maldonado y River Plate con tres de cuatro, y con dos de cuatro: Liverpool, Fénix y Cerro Largo.
LEONARDO CARREÑO
Fabián Coito, director técnico de Depor Maldonado
Recuerdo una charla de hace muchos años con Óscar Washington Tabárez, quien hacía referencia a la importancia de los dirigentes de los clubes para sostener proyectos, para establecer y plantear estrategias, elegir a los entrenadores que entienden más adecuados y sostenerlos en el tiempo. Y la incapacidad para estar a la altura de lo más básico de cualquier organización: la planificación.
Los que están más lejos de ese modelo de gestión son los clubes grandes, y sin embargo ganan los campeonatos porque triplican, cuadriplican o quintuplican los presupuestos de sus rivales.
¿Cuánto técnicos de Nacional empezaron y terminaron la temporada en los últimos cinco años? Uno. Pablo Repetto en 2022.
¿Sabías que en el último lustro, desde 2019 a la fecha, pasaron 11 entrenadores por Nacional?
¿Sabías que en el mismo período (2019-2023) por Peñarol pasaron 10 técnicos?
¿Cómo es posible sostener un proyecto con esa volatilidad?
Entonces, vos me dirás que, como argumento a favor de los cambios de DT, que Nacional ganó tres de los últimos cinco Uruguayos con ese sistema de rotación altísimo y en donde los dirigentes se transforman en las figuras de los campeonatos enmendando sus erróneas decisiones.
Si bien eso es lo que ocurre, estoy convencido que dejaría de ser la regla si todos pudieran disponer del mismo presupuesto. Entonces, quienes triunfarían serían aquellos que eligen mejor el perfil de entrenador y plantel para ir por los objetivos planteados y sostenerlo en el tiempo.
El desafío para Nacional y Peñarol
Si hay algo que ocurre todo el tiempo con los entrenadores de Nacional y Peñarol es que rápidamente quedan nominados para salir de la casa de GH.
La primera razón por la que sucede esto es la mala elección de los dirigentes (los responsables de estas políticas deportivas), y la segunda, que no son capaces de sostener el peso de la impaciente tribuna ni confiar en las hojas de ruta establecidas para el año.
En ese contexto, lamentablemente, Álvaro Recoba y Diego Aguirre, ya están nominados para salir de la casa del GH uruguayo, aunque recién comience la temporada.
Existen matices entre lo que ocurre con uno y otro, sobre todo por la espalda y recorrido de Aguirre. Sin embargo, en el volcán y descrédito que vive Peñarol, el prestigio del experimentado entrenador aurinegro también lo devora la urgencia de la tribuna y la necesidad de los dirigentes de alimentar a las fieras.
Vamos por parte, y empiezo por Nacional. Fue muy valiente la decisión de los tricolores de sostener a Recoba, en particular porque Peñarol jugó con Aguirre una carta con mucho valor.
En su propuesta, Recoba mostró durante el cierre de la temporada 2023 buenas intenciones futbolísticas. Su estilo de asumir un papel protagónico con el balón, de ir siempre para adelante, de tomar riesgos como exige un equipo grande y de apostar por jugadores de la cantera son razones para creer en el nuevo rol del Chino. Y en que vale la pena confiar.
Recoba planteó un gran clásico en el Clausura, que le empataron en el final por falta de experiencia y errores en los cambios, propios de quien está aprendiendo en un nuevo oficio.
El Chino es una caja de sorpresas y su gestión como DT está llena de incertidumbre. Por tanto, el desafío lo tienen los dirigentes que deberán darle tiempo para trabajar y sostenerlo si el inicio no es todo lo que esperan.
Leonardo Carreño
Diego Aguirre, entrenador de Peñarol
Peñarol vive su propia historia, y Aguirre un respaldo que le permitió ponerse al frente del proyecto futbolístico 2024.
Lo mejor que le pasó a los aurinegros fue el regreso de la Fiera, para ponerse al día con lo que dejó pendiente cuando se fue en 2011, y para que el presidente Ignacio Ruglio saliera de la exposición mediática (durante casi dos años confrontativa con el resto del fútbol uruguayo), y dio paso a los silencios que son claves (y fundamentales) para los presidentes de los clubes grandes. No es posible sostener peleas con todos, todo el tiempo.
En ese contexto, Aguirre pone su prestigio (y ventajas sobre Recoba, debido a que ya tiene ensayado, perfeccionado y comprobado su sistema) para llevar adelante el plan en donde, al igual que Nacional, deben reconstruir a sus equipos después de la pésima campaña de 2023.
Empezó el juego en la casa del GH. Este miércoles hay clásico, el primero del verano, y se empiezan a mover las piezas.