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El independentismo catalán está descabezado y corre riesgo de radicalización

Especialsitas advierten sobre el incremento del extremismo en Cataluña pero descartan un retorno de la violencia armada como sucedió en otras partes de España

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28 de marzo de 2018 a las 05:00

El descabezamiento del movimiento independentista catalán, con sus líderes encarcelados o fuera del país, dejó un vacío de poder que los militantes más radicales aprovechan para intensificar sus acciones de protesta con cortes de carreteras o enfrentamientos con la policía.

La acción judicial, encarcelando nueve líderes independentistas y reclamando la extradición de otros seis, "genera incentivos a la vía dura" del separatismo, explicó Berta Barbet, investigadora política de la Universidad Autónoma de Barcelona.

"Como el conflicto es cada vez más crudo y la división social más grande, el peligro de radicalización es cada vez más claro", advirtió.

Sin embargo, para la especialista es poco probable que esta situación derive en un retorno de la violencia armada a España como en tiempos del grupo separatista vasco ETA, responsable de 829 muertes, o el catalán Terra Lliure, cuyos atentados en los años 1980 causaron una víctima mortal.

"Casi todo el mundo con poder terminó con graves problemas judiciales y eso hace que mucha gente se lo piense dos veces antes de tomar decisiones", explicó.

Por ello, "nadie se ha puesto a liderar de manera clara la opción de la ruptura dura y así es difícil que la radicalización sea extrema".

Después de años de manifestaciones pacíficas en la región, las protestas por la detención del ex presidente Carles Puigdemont en Alemania desencadenaron enfrentamientos entre policías e independentistas que dejaron un centenar de heridos este domingo.

En Barcelona, el intento de ocupar la delegación del gobierno español culminó con fuertes cargas policiales, rostros ensangrentados, lanzamientos de botellas, vallas y huevos contra los agentes y contenedores quemados en el centro de la ciudad.

Y pese a los llamados a la calma de algunos dirigentes, estas protestas convocadas por grupos radicales llamados Comités de Defensa de la República (CDR) continuaban el martes con múltiples cortes de carreteras.

"La primavera catalana ha estallado", señalaron en un comunicado el lunes, evocando el ciclo de protestas surgidas en los países árabes en 2011.

"Hemos superado un punto de no retorno (...) Nos reapropiaremos de las calles y pararemos el país", añadieron llamando a una huelga general como las celebradas durante la crisis independentista del pasado otoño.

Entonces cortaron decenas de carreteras por toda Cataluña, provocaron el cierre de lugares turísticos como la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona o bloquearon la conexión ferroviaria de alta velocidad en dirección a Madrid y Francia.

Llamado a la unidad

Desde Alemania, Puigdemont dijo este martes que "no desfallecerá" y seguirá "defendiendo sus ideales". Sus palabras se hicieron públicas gracias a uno de sus abogados, Jaume Alonso-Cuevillas, quien lo visitó en la prisión de Neumünster.

Puigdemont expresó una "gran confianza" en la justicia europea y en la alemana, que decidirá si lo entrega a España, país que lo reclama por un delito de "rebelión" a raíz de la fallida proclamación de independencia de Cataluña en octubre, agregó Alonso-Cuevillas.

Dos días después de su detención, en virtud de una euro-orden emitida por la justicia española, el estado físico y anímico de Puigdemont es "excelente", recalcó el abogado, haciendo hincapié en su "fuerza, determinación y coraje".

Puigdemont hizo "un llamamiento a la unidad de todo el soberanismo" e insistió en que "no desfallecerá en seguir defendiendo sus ideales pese a todas las adversidades que se están viviendo en estos momentos".

Es consciente de la posibilidad de que "se alargue su situación de privación de libertad" y está preparado "para resistirlo", dijo el abogado.

Un tribunal de la ciudad de Neumünster dictaminó el lunes que el expresidente independentista catalán permanecerá detenido hasta que se decida sobre su eventual extradición.

Puigdemont fue arrestado el domingo, poco después de haber ingresado en territorio alemán por la frontera con Dinamarca, cuando regresaba desde Finlandia rumbo a Bélgica, donde reside desde que huyó de España tras la fallida declaración de independencia de Cataluña el 27 de octubre.

En busca de la desestabilización

La acción judicial "hace que el movimiento social se active de nuevo en las calles, se refuerce y se tense más", advirtió Jordi Amat, autor de varios ensayos sobre el proceso independentista.

El fracaso de la vía de ruptura unilateral en octubre, que terminó con la intervención de la autonomía catalana y el procesamiento de sus líderes, modificó la estrategia separatista según el autor.

Si hasta entonces buscaba "acumular legitimidad" a nivel internacional, ahora "la única estrategia que puede utilizar es la desestabilización" del Estado español, explicó.Esta intención se evidencia, según su punto de vista, en el empeño de los independentistas, con mayoría absoluta en el Parlamento catalán desde diciembre, de proponer candidatos a presidente con problemas judiciales, como el mismo Puigdemont.

"Para muchos sectores del independentismo, esta desestabilización también debe llevarse a la calle (...) Hay una voluntad de paralización de la mecánica del Estado", afirmó.

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